China El dueño que no es dueño
China dejó claro que sus empresas, datos e ingenieros son suyos, sin importar el nombre que figure en el papel ni la isla donde se firmó.
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Analista internacional. Experto en geopolítica. Políglota. Abogado Filósofo. Exembajador.
China dejó claro que sus empresas, datos e ingenieros son suyos, sin importar el nombre que figure en el papel ni la isla donde se firmó.
La factura de la IA se paga sobre todo en silicio. Quien lo entienda primero ahorrará miles de millones de dólares cada año.
Si un evento ocurre de manera relativamente estable, el sistema funciona. Si el evento cambia constantemente o aparece algo nuevo sin precedente, el sistema falla.
Las instituciones que heredamos del Siglo XX están siendo puestas a prueba. Y la prueba, si el análisis es correcto, recién empieza.
Lo que falta no es discutir si cerrar o no el Banco Central sino qué tipo de autoridad monetaria hace falta para el mundo deflacionario que se viene.
Un inversor que compró acciones de bancos grandes esta semana, seducido por los titulares, compra el pasado. El futuro es otra cosa.
Un diario, como el FT, que vive de suscriptores corporativos y de publicidad institucional tiene un incentivo estructural para no asustar a su base.
Los sistemas financieros construidos sobre la premisa de que todo riesgo es cuantificable están estructuralmente mal equipados.
Los agentes de IA podrían reducir las compras en plataformas como Mercado Libre y Amazon hasta un 60%. Qué pasa cuando comprar deja de ser navegar catálogos.
Un agente no es un chatbot simpático, sino un software que ejecuta tareas. En comercio, su trabajo es reemplazar al comprador.
Nvidia ya no se comporta como una simple empresa de semiconductores, sino como la potencia financiera que organiza el orden económico de la inteligencia artificial alrededor de sí misma.
El futuro de la consultoría ya no se basa en el prestigio de un ejército de analistas revisando documentos, sino en arquitecturas de IA duales respaldadas por pólizas de seguros.
El marketplace, ese ecosistema que definía nuestra forma de consumir, se enfrenta a un cambio de paradigma que lo vuelve obsoleto.
Mientras Experian se derrite, el N°1, Mike Rogers, anunció que compró acciones por 40.896 libras. Patético.
Mientras la prensa occidental se llena la boca con el "avance imparable" de la tecnología china, los inversores huyen.
Detrás de los anuncios de procesadores cada vez más rápidos, la infraestructura física que sostiene estos avances se estrella contra una barrera técnica y económica conocida como el "Muro de la Memoria".
La propuesta de aplicar bonos catastróficos a la Inteligencia Artificial está ganando fuerza. Suena ingenioso. Sin embargo, es absurdo.
Ante el escenario de devaluación del dólar, los CEOs tienen dos palancas para demostrar los resultados explosivos que exige el mercado.
Sadiq Khan dice lo que nadie se atreve a confesar sobre la IA. El tsunami del desempleo masivo ya está aquí y los "cursos gratuitos" son solo un placebo para un diagnóstico terminal.