El avance de la inteligencia artificial y las crecientes dificultades de los jóvenes para ingresar al mercado laboral están impulsando un cambio inesperado en Estados Unidos. Cada vez más integrantes de la Generación Z eligen formarse como electricistas, soldadores, plomeros o técnicos, convencidos de que estos trabajos ofrecen una salida laboral más rápida, menores costos educativos y una mayor protección frente a la automatización.
El boom de las escuelas de oficios
Aunque más del 60% de los graduados de la escuela secundaria todavía continúa directamente en la universidad, la formación profesional gana terreno. Entre 2020 y 2025, la cantidad de estudiantes en instituciones públicas de dos años especializadas en programas técnicos y de formación profesional creció casi 20%, mientras también aumentó la inscripción en programas de aprendizaje y escuelas privadas de oficios.
Entre los principales motivos aparecen el fuerte aumento del costo de estudiar una carrera universitaria, el temor a endeudarse durante años, un mercado laboral cada vez más difícil para los jóvenes profesionales y la irrupción de la IA en numerosos trabajos de oficina. A eso se suma una ventaja clave: la posibilidad de empezar a ganar dinero mientras se aprende un oficio.
Dejar la universidad para convertirse en electricista

En diálogo con New York Times, LaDonna Glass, de 23 años, aseguró que abandonó la Universidad Estatal de Mississippi después de un año y comenzó un programa de aprendizaje de cuatro años para convertirse en electricista. Actualmente gana US$ 21 por hora mientras recibe clases gratuitas para obtener su licencia. El salario anual promedio de los electricistas de su sindicato ronda los US$ 90.000.
Otro caso es el de Logan Bangert, de 18 años, quien descartó estudiar en una universidad cuyo costo superaba los US$ 50.000 anuales y eligió un programa de siete meses para convertirse en técnico de turbinas eólicas. Ahora vive en Houston y gana entre US$ 80.000 y US$ 90.000 al año reparando las palas de los aerogeneradores.
"La IA puede escribir un mail, pero no puede instalar una pileta"
Para muchos jóvenes, el trabajo manual representa además una ventaja frente al avance tecnológico. La lógica es sencilla: la inteligencia artificial puede escribir un mail, pero todavía no puede ir hasta una casa para instalar una pileta, reparar un aire acondicionado o soldar una tubería.
Ryan Shikhman, un técnico en climatización de 21 años, incluso promociona los oficios en las redes sociales bajo una consigna contundente: "La IA no puede reemplazar los sistemas de climatización". Tras fundar su propia empresa en 2024, asegura que gana más de US$ 100.000 al año.
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El prejuicio que todavía deben enfrentar
Pese al creciente interés, elegir un oficio todavía genera resistencia entre padres, profesores y orientadores escolares. Un informe de Jobber reveló que el 71% de los jóvenes de la Generación Z considera que la formación profesional arrastra más estigma que la universidad, mientras que apenas el 7% de los padres preferiría que sus hijos siguieran una carrera técnica.
Sin embargo, el mercado laboral podría acelerar el cambio cultural: una proyección citada en el artículo estima que 1,4 millones de puestos de trabajo en oficios podrían quedar vacantes para 2030, debido a una ola de jubilaciones y al aumento de la demanda de infraestructura. En plena revolución de la IA, una nueva generación comienza a preguntarse si el futuro está realmente detrás de un escritorio o, quizás, en aprender a soldar, instalar cables o reparar aquello que ningún algoritmo puede arreglar.


