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Qué ver en Netflix, Apple TV y Prime Video: las mejores series y películas para el fin de semana

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.

Las mejores películas y series para ver este fin de semana
Las mejores películas y series para ver este fin de semana El Economista

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Apple TV y Prime Video.

1. Serie para ver en Apple TV: Amigos y vecinos



Andrew Cooper (Jon Hamm) abre los ojos en una mansión, al lado de un cadáver cubierto de sangre. A partir de ahí, la serie se encarga de explicar -con sorprendente eficiencia narrativa en apenas 15 minutos- cómo este bróker neoyorquino, que alguna vez fue el rey de Wall Street, terminó despertando junto a un cadáver. En ese breve lapso, descubrimos que perdió a su esposa (Amanda Peet), que lo engañaba con su mejor amigo Nick (Mark Tallman), un ex NBA devenido gurú del fitness y diseñador de inodoros Bluetooth de lujo. También fue expulsado de su trabajo después de sufrir una traición. Y lo que es peor: ahora se dedica a robar a sus ricos vecinos para mantener un estilo de vida que solo puede describirse como "revista de arquitectura + deuda infinita".

Entre la sátira del mundo de los ricos y famosos y el drama existencial de reinventarse a los 47 sin renunciar a Maseratis ni relojes suizos, Amigos y vecinos ofrece como carta fuerte el regreso de Hamm a un rol protagonista. Esta vez, además de actuar, produce, y se nota: su Coop es un compendio de masculinidad contenida, ironía a fuego lento y trajes que gritan desde las páginas de revistas como GQ y Gentleman. Abundan los monólogos en off incluidos, porque no hay mejor manera de enfrentar la ruina emocional que con voz profunda y frases ingeniosas mientras uno se sirve whisky en una cocina minimalista o mira clásicos del film noir como DetourGilda, donde las mujeres siempre conducen a la ruina del protagonista.

Y si hablamos de apariencias, el vestuario merece un Emmy aparte: smokings de ensueño, ropa deportiva que parece recién planchada por ángeles y una silueta cincuentona (Hamm tiene 54) que todavía impone respeto... aunque los surcos en su cara le recuerdan que ni él puede engañar al tiempo (ni a la iluminación HD).



En los tres episodios ya emitidos (de un total de nueve), Hamm comparte pantalla con un desfile de personajes secundarios que oscilan entre lo entrañable y lo estereotipado: una hermana con desequilibrio psiquiátrico y afinidad por Radiohead, dos hijos adolescentes con dramas propios, una amante que no entiende el concepto de "sin compromiso" y una doble vida de ladrón que le otorga más adrenalina que cualquier acción bursátil. 

Con una producción de alto nivel, un ritmo ágil, aunque a veces interrumpido por esos metacomentarios en off que se creen más listos que el espectador, y un elenco sólido alrededor de un galán que aún se esfuerza por demostrar que está para más, AppleTV ya le dio luz verde a una segunda temporada. Porque si algo aprendemos con Coop es que el derrumbe de un hombre también puede ser elegante.

Recomendada.



2. Serie para ver en Netflix: La cúpula de cristal

En esta serie sueca, Lejla (Farzaneh Arastoo) regresa a regañadientes a su pueblo natal, una aldea pintoresca donde el encanto nórdico convive con viejas heridas sin cerrar. Su plan inicial era quedarse unos días para saludar amigos y a quienes la acompañaron en su crianza y volver pronto a su vida profesional en Estados Unidos. Pero todo se complica cuando su amiga Louise aparece asesinada y su hija, Alicia, desaparece sin dejar rastro.

Lejla no puede desentenderse. No solo por empatía hacia la fallecida, sino porque el caso reabre un trauma personal: ella también fue secuestrada de niña y pasó meses cautiva antes de ser rescatada por Valter (Johan Hedenberg), el policía que luego la adoptó. Convencida de que su antiguo captor ha regresado, Lejla se involucra activamente en la investigación. Pero no todos están dispuestos a remover el pasado: su mayor obstáculo es Tomas (Johan Rheborg), jefe de policía y hermano de Valter, que se niega a creer que se trate del mismo secuestrador de hace veinte años.



La historia surge de la pluma de Camilla Läckberg, exitosa escritora sueca especializada en thrillers criminales, que aquí propone un guion original que no deriva de ninguna de sus novelas. Si bien parte de una fórmula reconocible —el regreso al pueblo y el enfrentamiento con viejos fantasmas—, la serie incorpora temas como los conflictos en torno a una mina local, tensiones sociales y hasta una clásica caza de brujas, marca registrada de los thrillers rurales escandinavos. Nada demasiado novedoso, pero bien tramado.

Los primeros cuatro episodios construyen una tensión moderada, que escala de forma eficaz en los dos finales. Las actuaciones sólidas y los paisajes nevados refuerzan el tono sombrío y envolvente de este policial nórdico, correctamente realizado y con una única ambición: mantener al espectador atrapado hasta el final.

Recomendada.



3. Serie para ver en Prime Video: Cazador de demonios 

La labor de un cazador de recompensas como Hub Halloran, interpretado por Kevin Bacon, suele ser capturar criminales, no convertirse en uno. Mucho menos acabar muerto y descendiendo al mismísimo infierno. Sin embargo, hasta en el inframundo existen segundas oportunidades: el diablo detecta potencial en sus habilidades y le ofrece un trato. Su misión es eliminar a varios demonios fugados que amenazan con desencadenar el apocalipsis. Si fracasa, no habrá segundas chances. Así que Hub se lanza a la tarea, acompañado por su madre Kitty, encarnada por Beth Grant. Y aunque esté oficialmente muerto, tal vez esta sea su mejor oportunidad para enderezar su vida, o lo que queda de ella.

En esta comedia con explosiones de horror, los demonios adoptan forma humana y se entrelazan en peleas a muerte bajo la amenaza del fin del mundo, sin ningún pudor por el absurdo. Hub no es un héroe tradicional, sino uno empujado por las circunstancias. En parte, la serie —ocho episodios de media hora— funciona como una historia de redención: un tipo de moral dudosa que intenta, a su manera, ser menos terrible.



Por suerte, la serie esquiva la sensiblería y los sermones morales. En su lugar, ofrece enfrentamientos sangrientos, posesiones demoníacas y una buena dosis de caos. Uno de sus puntos fuertes es la dupla entre Bacon y Grant: ella interpreta a una madre devota, cristiana ferviente, que se toma con una calma sorprendente el hecho de que su hijo ahora trabaje para el mismísimo demonio. Su personaje esquiva todos los lugares comunes y regala algunos de los mejores momentos del relato.

A los 66 años, Kevin Bacon conserva un cuerpo ágil y eléctrico, como aquel adolescente desafiante de Footloose, la película que lo catapultó a la fama en 1984. Su rostro, curtido por los años, combina la intensidad de una juventud feroz con el desgaste de una madurez sin tregua. Los pómulos marcados parecen esculpidos por la vida misma, que le dibujó la silueta de una estrella que no busca deslumbrar sino mantenerse encendida, discreta y constante. Bacon brilló como coprotagonista en grandes producciones como JFKCuestión de honorApolo 13Río místico.

Más que entregarse al culto de la fama, Kevin Bacon ha optado por llevar una vida serena y alejada del ruido mediático. Desde 1988 está casado con Kyra Sedgwick, con quien ha formado una familia y criado a sus dos hijos en una granja en Connecticut, lejos del ajetreo de Hollywood. Años atrás fue una de las víctimas del esquema Ponzi orquestado por Bernie Madoff, lo que le significó la pérdida de varios millones de dólares. Sin embargo, eligió atravesar ese golpe con una actitud estoica. Entre sus hábitos poco previsibles, destaca uno inusual: toma mate con yerba todas las mañanas y no rehúye las tareas del campo. Quizás esa conexión con la tierra haya impregnado su mirada de un brillo particular, una luz que oscila entre la ironía y una antigua tristeza. Sus arrugas no son marcas del tiempo sino adornos, señales de una vida intensamente vivida, entre risas contenidas, verdades silenciadas y tempestades superadas.



En papeles protagónicos dentro de grandes producciones no ha tenido tanta fortuna. El hombre sin sombra fue una apuesta ambiciosa, pero no está entre lo mejor de Paul Verhoeven, el director de RobocopBajos instintos. Tal vez su interpretación más sólida se halle en El hombre del bosque, un drama independiente en el que encarna a un hombre que carga con el oscuro secreto de ser un pedófilo. Ninguna de las dos logró el éxito esperado.

Como cazador de demonios, Bacon se mueve con soltura. Su espíritu adolescente, aún indómito, se despliega sin freno. En ambientes rurales, entre dosis generosas de gore y un humor oscuro que remite a clásicos ochenteros como La hora del espanto, esta nueva incursión suya en la pantalla promete conquistar tanto a adolescentes como a adultos que todavía conserven una chispa de ese fuego rebelde bajo la apariencia de una calma engañosa.

Muy recomendada.   



4. Película para ver en Netflix: El atentado de Oklahoma City: Terror en Estados Unidos.

El documental se abre con imágenes filmadas por un colega de oficina: vemos a los empleados en sus rutinas diarias, sonriendo con timidez frente a la cámara. Entre ellos, una joven con sobrepeso, sentada tras un escritorio, cuya voz escucharemos tres décadas después —y con 40 kilos menos— relatando cómo sobrevivió bajo los escombros. Fue la única de su planta en salir con vida.

La película reconstruye el atentado ocurrido en 1995, cuando tres hombres hicieron explotar un camión cargado de explosivos frente al edificio federal Alfred P. Murrah, que albergaba oficinas gubernamentales y una guardería. El resultado fue devastador: 168 personas murieron, convirtiéndose en el ataque terrorista más letal cometido por ciudadanos estadounidenses. El documental subraya con insistencia ese triste récord, lo cual no es casual: fuera de Estados Unidos, son pocos quienes aún recuerdan un episodio cuyo trauma sigue vigente.



Pero más allá del repaso histórico, la película cobra una relevancia inquietante al reflejar paralelismos con el presente. Uno de los responsables era un ferviente defensor de las armas de fuego, que se oponía con vehemencia a cualquier regulación sobre su derecho constitucional a poseerlas. Ese discurso sigue tan vigente hoy como hace treinta años. El desprecio hacia el Estado, otro de los motores del atentado, también se mantiene, particularmente en movimientos como el MAGA, que han legitimado o relativizado la violencia contra instituciones públicas. En este sentido, El atentado de Oklahoma City actúa también como una advertencia frente a las tensiones ideológicas actuales, aunque nunca lo enuncia de forma explícita, limitándose a mostrar el dolor de sobrevivientes y familiares de las víctimas.

El film se apoya en abundante material de archivo, incluidas impactantes tomas aéreas que revelan la magnitud de la destrucción. El relato sigue además el trabajo del FBI y distintas fuerzas policiales en la persecución de los responsables, veteranos de la guerra de Irak. El azar jugará un papel inesperado: uno de ellos ya estaba detenido a minutos del atentado por una penalidad menor.

Dirigido con ritmo sostenido y eficacia narrativa por Greg Tillman, el documental organiza una cadena de testimonios —de médicos, bomberos, funcionarios federales y familiares— que permiten reconstruir tanto las motivaciones de los atacantes como algunas de las teorías conspirativas que surgieron en torno al caso.



Muy recomendada.

5. Serie para ver en Apple Tv y Prime Video: Prime Suspect



Esta serie británica se estrenó en 1991 en la cadena ITV y fue creada por Lynda La Plante. Se desarrolló a lo largo de siete temporadas, hasta 2006. Cada entrega, dividida en una o dos partes, presenta un caso policial encabezado por la inspectora jefe Jane Tennison (Helen Mirren), una mujer que intenta avanzar en una fuerza policial londinense marcada por el dominio masculino. Los casos giran en torno a homicidios complejos que, más allá del enigma criminal, exponen profundas tensiones sociales como la violencia de género, el racismo institucional, la corrupción, la pedofilia y las adicciones.

Helen Mirren da vida a Jane Tennison, una de las figuras femeninas más relevantes en la historia de la televisión británica. Tennison es brillante, obstinada, vulnerable y severa. Su complejidad reside en la forma en que conjuga su capacidad investigativa con una vida personal desordenada, en medio de un entorno laboral hostil que la subestima, la sabotea y la somete a una vigilancia constante. Con el transcurso de las temporadas, la serie construye un retrato oscuro y profundamente humano de una mujer que se vuelve adicta a su trabajo, en parte como estrategia de supervivencia frente al sistema.



Prime Suspect es un drama policial que se inscribe dentro del subgénero procedural, centrado en los métodos reales y sistemáticos de resolución de crímenes desde la perspectiva institucional. En este caso, los guiones incorporan un fuerte componente social y psicológico, apartándose de la fórmula del "caso de la semana" para ofrecer investigaciones minuciosas, narradas con un realismo cercano al documental. Fue precursora de un enfoque más introspectivo del policial, que más adelante se reflejaría en series como The WireBroadchurch.

La primera temporada fue escrita por Lynda La Plante, una reconocida guionista británica. Desde la segunda entrega, otros escritores como Allan Cubitt y Frank Deasy tomaron el relevo, manteniendo un alto nivel de realismo y un fuerte compromiso con la crítica social. Los guiones se nutren de consultas con policías reales y abordan problemáticas contemporáneas del Reino Unido.

Helen Mirren ya contaba con una trayectoria sólida antes de Prime Suspect. Formada en la Royal Shakespeare Company, había trabajado en teatro clásico y protagonizado películas destacadas como CalThe Long Good FridayExcaliburLa costa MosquitoLa Bamba. No obstante, la serie marcó un punto de inflexión en su carrera, al consolidarla como figura clave del drama televisivo internacional. Este papel le abrió camino hacia personajes de gran peso, como su interpretación de Isabel II en La reina (2006), por la que recibió un Oscar.



En sus comienzos, Mirren fue elegida con frecuencia por su sensualidad, incluso en filmes dirigidos por figuras como Michael Powell, Ken Russell (en la inolvidable El mesías salvaje desfila con un desnudo integral que se extiende a lo largo de una extensa secuencia) y Lindsay Anderson (Un hombre de suerte). No es casual que sus personajes más celebrados contengan esa sensualidad bajo trajes sastre grises, como es el caso de Tennison, o vestimentas sobrias, como las de la reina Isabel.

Prime Suspect puede considerarse una serie fundacional dentro del policial feminista. Introdujo una protagonista fuerte, pero lejos de cualquier idealización, abriendo camino a producciones posteriores como The FallHappy Valley. Mirren fue reconocida con múltiples premios, entre ellos varios BAFTA y un Emmy. La serie demostró que el policial podía funcionar como herramienta de análisis social sin sacrificar la tensión narrativa, incluso con algunos casos que llevaban más de 160 minutos en hallar una resolución.

En definitiva, Prime Suspect es mucho más que un excelente drama policial. Es una serie pionera en mostrar cómo crimen y patriarcado se entrelazan dentro y fuera de las instituciones. Helen Mirren, en uno de los papeles más complejos y definitorios de su carrera, encarna ese conflicto con una intensidad que persiste, enfundada en grises y azules, al mejor estilo del realismo audiovisual británico.



Imperdible. 

Nota: Apple Tv exhibe las siete temporadas como se debe, con audio en inglés y subtítulos en español. Por su parte, Prime Video solo exhibe la primera temporada y doblada al español



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