Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix .
1. Película para ver en Netflix: Nuestro secretito
Lindsay Lohan (Chicas pesadas), encabeza con su carisma en piloto automático esta producción navideña a lo estadounidense, una entre las tantas que la plataforma despliega como si fueran adornos de un árbol interminable. Con todos los clichés del género en su esplendor -mansiones cubiertas de luces que derrochan kilovatios, mesas navideñas con pavos dignos de un documental de National Geographic y paisajes nevados que parecen recién salidos de una tienda de utilería-, la película nos sumerge en un universo tan predecible como confortable.
La historia sigue a Avery, quien regresa a su pueblo natal tras una década en Londres con su novio Cameron (Jon Rudnitsky), lista para sumergirse en unas Navidades familiares. Pero, ¡sorpresa!, se topa con Logan (Ian Harding), su amigo de la infancia y casi novio, que casualmente está comprometido con Cassie (Katie Baker), hermana de Cameron. Nada como una reunión familiar para sacar a relucir secretos y tensiones, ¿no es cierto?
En una jugada que parece extraída de una telenovela, Avery y Logan deciden negar que se conocen para evitar incomodar a sus respectivas parejas, lo que inevitablemente desata una guirnalda de enredos. Todo bajo la mirada vigilante de Erica (Kristin Chenoweth), la futura suegra general en jefe, que reparte normas de etiqueta y críticas con precisión quirúrgica, como si dirigiera una orquesta sin soltar nunca la batuta.
Por supuesto, los buenos son recompensados, los malos castigados, y todo termina envuelto en un final tan dulce que podría provocar caries. Stephen Herek (Querido maestro) dirige con oficio esta producción de segundo orden, que no pretende sorprender a nadie, sino confirmar que la Navidad sigue siendo un lugar seguro para los pequeños dramas y las sonrisas predecibles.
Entre tanto, Chenoweth (una de las grandes damas del musical de Broadway) brilla como la estrella en la cima del árbol, elevando una historia que, de otro modo, sería completamente olvidable.
Para pasar un buen rato con sabor navideño.
2. Miniserie para ver en Netflix: ¿Quién mató a JonBenét Ramsey?
La miniserie documental de tres episodios dirigida por Joe Berlinger (Madoff: El monstruo de Wall Street) se adentra en uno de los crímenes más desconcertantes y mediáticos de la historia estadounidense: el asesinato de JonBenét Ramsey, una niña de seis años que fue encontrada golpeada y estrangulada en el sótano de su casa en Boulder, Colorado. El caso, aún sin resolver, sirve como eje para explorar no solo el impacto del crimen, sino también la maquinaria mediática y judicial que lo rodeó.
Berlinger, reconocido por su habilidad para tejer narrativas complejas en el apartado de lo criminal, ofrece una reconstrucción que oscila entre lo documental y el análisis sociológico. El guion parte de los hechos iniciales: una nota de rescate manuscrita encontrada por los padres de la niña y, horas después, el hallazgo del cuerpo de JonBenét en su propia casa. Desde este punto, se despliegan las hipótesis y errores que han marcado la investigación durante más de dos décadas.
Una de las teorías más discutidas señala a Patsy y John Ramsey como responsables de la muerte de su hija, ya sea directa o indirectamente. Berlinger examina esta línea con un enfoque crítico hacia las pruebas circunstanciales y la falta de evidencia concluyente. También abunda el material fotográfico que muestra a la pequeña -disfrazada como una mini Debbie Reynolds- en desfiles escolares y se escuchan las acusaciones de haber sexualizado a la menor con actitudes de mujeres adultas.
La serie también aborda la posibilidad de que alguien externo ingresara al hogar de los Ramsey, destacando inconsistencias en las pruebas recolectadas y errores en la preservación de la escena del crimen. Una de las hipótesis más escalofriantes es sobre un pedófilo obsesionado con la niña.
Berlinger pone de manifiesto cómo la victimización secundaria de la familia Ramsey fue alimentada por un entorno mediático voraz, que transformó el caso en un circo de tres pistas.
El trabajo de Berlinger no se limita a exponer los eventos conocidos, sino que también plantea una perspectiva crítica sobre las deficiencias en la tecnología forense de la época y cómo estas limitaron la resolución del caso. En particular, el director aboga por la implementación de pruebas genéticas avanzadas, como las ofrecidas por bancos de ADN genealógico, para explorar nuevas hipótesis.
Desde el punto de vista estético, Berlinger recurre a una combinación de entrevistas, material de archivo y dramatizaciones, creando una atmósfera sombría que refleja tanto el dolor de la tragedia como el impacto del escándalo público. El ritmo narrativo equilibra hábilmente la exposición de hechos con momentos de reflexión, evitando caer en el sensacionalismo, aunque no siempre logra escapar del morbo implícito en el género.
Muy recomendado.
3. Serie para ver en Netflix: Palomas negras
Existe un riesgo en humanizar la vida de los espías y esta serie inglesa de 6 episodios es un ejemplo. Por algo James Bond no tenía familia; cuando tuvo una esposa se la mataron en un abrir y cerrar de ojos, pero Helen Webb (Keira Knightley) convive con su marido e hijos y Sam (Ben Whishaw) vive penando por un ex que rehízo su vida sin él y tiene una hija.
Palomas negras pretende ser una compleja mezcla de espionaje, intriga política y drama personal, pero lo que realmente ofrece es un desfile de secretos, traiciones y situaciones implausibles. En el centro de todo, Keira Knightley despliega su característica procesión de morisquetas y monerías, interpretando a una mujer tan ocupada en mantener sus vidas paralelas que no puede evitar abandonar a su familia a cualquiera hora del día o de la noche como si fuera soltera y sin responsabilidades.
La premisa del guion no carece de ambición: Helen, esposa impecable del ministro de Defensa Wallace Webb (Andrew Buchan), resulta ser una espía de los Black Doves, un grupo que trabaja para el mejor postor. Naturalmente, su perfecta vida doméstica empieza a desmoronarse cuando asesinan a su amante, el civil James Davies (Andrew Koji).
Los guiones se empeñan en convencernos de que la muerte de James no solo destroza a Helen emocionalmente, sino que también pone en peligro la seguridad nacional. Lo que debería ser un doloroso viaje de autodescubrimiento se convierte en una montaña rusa de giros predecibles y conspiraciones que parecen sacadas de una clase básica de "cómo escribir un guion de espionaje".
Por su parte, Ben Whishaw, un excelente actor aquí caracterizado con un hombre lobo dada su abundante pilosidad, encarna a su leal colega, transformándose en el contrapeso emocional de la serie. Su personaje parece estar allí para recordarle a Helen -y a nosotros- que no todo en la vida tiene que ser un desastre sofisticado. Aunque su actuación es sólida, uno no puede evitar sentir que Whishaw está desperdiciado, atrapado en un papel de apoyo que apenas le permite brillar.
El producto intenta abordar grandes temas como la identidad, la lealtad y el precio de los secretos, pero en su ejecución se siente forzada. El trasfondo de espionaje es funcional, aunque imaginable, y las tensiones personales de Helen están tan cargadas de dramatismo que, en ocasiones, rozan lo cómico. Un ejemplo: salva su vida saltando de un primer piso a un río. En minutos, ya en su casa, mientras su esposo e hijos duermen en la planta superior, enfrenta a un intruso que quiere matarla entre las cacerolas y cuchillos afilados de la cocina, despachándolo prontamente, alojando el cadáver en la casita del jardín en donde suelen jugar sus niños. ¿Nadie escucha en la residencia semejante desbarajuste?
En resumen, Black Doves es una montaña rusa de secretos y conspiraciones que, aunque intenta ser profunda, se queda más cerca de un drama entretenido pero superficial. Keira Knightley y Ben Whishaw hacen lo mejor que pueden con el material que tienen, pero la serie parece más preocupada por lucir intrigante que por realmente explorar los dilemas que plantea.
Recomendada sólo si no hay otra cosa para ver.
4. Película para ver en Netflix: El caso Wanninkhof-Carabantes
Este documental de Tània Balló narra el caso de dos jóvenes, Rocío y Sonia, brutalmente asesinadas; Dolores, la pareja de la madre de una de ellas, condenada sin pruebas; un asesino británico, Tony King, que se creía un cazador de mujeres; y Cecilia, su exmujer, quien entregó las pruebas definitivas para atraparlo, conforman este complejo entramado.
Todo comenzó con Rocío Wanninkhof en 1999: una joven de 19 años asesinada a puñaladas en Málaga. Las miradas recayeron sobre Dolores Vázquez, quien fue condenada más por prejuicios que por evidencia sólida. Pero en 2003, el asesinato de Sonia Carabantes cambió todo. Una colilla de cigarrillo llevó a que los investigadores relacionaran ambos crímenes con King, un depredador con antecedentes en el Reino Unido.
La confesión de King y las pruebas de ADN cerraron el caso, pero no antes de exponer los errores garrafales en la condena de Dolores y la negligencia de un sistema judicial que prefirió resolver rápido antes que hacerlo bien.
Muy bien narrado, con abundante material de archivo y un montaje ágil, El caso Wanninkhof-Carabantes muestra cómo los prejuicios pueden nublar el entendimiento de la policía, la prensa, los miembros del jurado y de los jueces. Dolores, la inocente encarcelada, todavía sigue esperando una disculpa de parte del Estado español.
5. Película para ver en Netflix: La conversación
Entre los Padrinos y Apocalypse Now, Francis Ford Coppola, en el pináculo de su fama y poderes creativos, filmó un guion propio que llevaba años deseando concretar, y es una de sus mejores películas.
La conversación (1974) es un thriller psicológico centrado en Harry Caul (Gene Hackman), un experto en vigilancia obsesivamente reservado. La película sigue a Harry mientras graba una conversación aparentemente trivial entre una pareja en una plaza pública, pero pronto se da cuenta de que podría haber implicaciones siniestras en lo que ha captado. A medida que investiga, su paranoia y su moralidad entran en conflicto, desatando una espiral de sospechas y aislamiento.
Pauline Kael, por entonces la crítica cinematográfica más importante de los Estados Unidos, conocida por su mirada aguda y sus opiniones controvertidas, elogió la película por su atmósfera inquietante y su retrato de la paranoia. Sin embargo, también señaló que el ritmo deliberadamente lento podría alienar a algunos espectadores. Según Kael, Coppola logró crear un comentario sombrío sobre la privacidad en una sociedad moderna, pero sintió que la película era más efectiva como ejercicio estilístico que como narrativa emocionalmente resonante.
Roger Ebert, otro crítico importante, fue un defensor entusiasta de la película, otorgándole una alta calificación como una de las mejores obras de Coppola. Destacó la actuación de Hackman y elogió el uso del sonido como elemento narrativo. Para Ebert, la película era un thriller profundo que exploraba los límites de la moralidad y la privacidad, resonando particularmente en la era post-Watergate.
La conversación se inscribe en la tradición del thriller paranoico de los años 70, reflejando las tensiones políticas y sociales de la época, especialmente en relación con el escándalo de Watergate y el creciente temor a la vigilancia gubernamental. La película utiliza elementos visuales y sonoros para sumergir al espectador en el punto de vista de Harry, mostrando cómo su obsesión por el control lo lleva a un aislamiento emocional devastador.
Coppola, que nunca se caracterizó por tener un estilo definido como el de Scorsese, Spielberg o De Palma, recurrió a Walter Murch para las innovaciones sonoras, y acudió a las angulaciones de cámara y claroscuros provenientes del arcón del film noir.
Ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes, tuvo nominaciones para el Oscar a mejor película, guion y sonido.
Vale la pena sumergirse en el universo de Harry Caul.
Imperdible.


