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Las mejores 5 series y películas para ver este fin de semana en Netflix, Max, Disney y YouTube

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Oscar Mainieri 18 octubre de 2024

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix, Max, Disney y YouTube.

1. Película para ver en Netflix: María Soledad: El fin del silencio



Este documental de Lorena Muñoz (Gilda, no me arrepiento de este amor) aborda el caso de María Soledad Morales, uno de los episodios más impactantes en la historia reciente de Argentina, no solo por la brutalidad del crimen, sino también por las implicancias políticas, sociales y judiciales que lo rodearon. La desaparición, violación y asesinato de una joven de 17 años en Catamarca en 1990 desnudó las redes de poder, impunidad y violencia que operaban en la provincia, especialmente bajo el gobierno de la familia Saadi, que intentó proteger a los responsables directos del crimen, muchos de ellos vinculados a las élites políticas y económicas.

Lo que diferencia este caso de otros crímenes similares en esa época fue la respuesta social masiva que generó, donde la lucha incansable de la familia Morales, con el apoyo de la sociedad civil y movimientos estudiantiles, religiosas como la Hermana Martha Pelloni, y otros sectores, logró romper el pacto de silencio y denunciar los abusos de poder. Esta movilización colectiva es conocida como "las marchas del silencio", que se convirtieron en un símbolo de resistencia pacífica contra la impunidad.

Muñoz les da voz e imagen a las compañeras del secundario de María Soledad y a otros protagonistas de esta gesta por la verdad, incluyendo testimonios de la periodista Fanny Mandelbaum, la hermana Pelloni, el abogado defensor Luis Segura, entre otros. 



El hábil montaje de Leonardo Aste abunda en registros fílmicos de la época, destacándose el intercalado de escenas del juicio que causan vergüenza por las actuaciones no solo del personal judicial, también de miembros de la sociedad catamarqueña, empecinados en "embarrar la cancha".

El proceso judicial fue lento y plagado de irregularidades, incluyendo la pérdida de pruebas, amenazas a testigos y un ambiente de intimidación. No obstante, ocho años después, se consiguió una condena, aunque insuficiente para muchos. Guillermo Luque, el principal culpable y protegido por su influencia política, fue condenado a 21 años por asesinato y violación, mientras que Luis Tula, otro implicado, recibió una pena menor como partícipe secundario.

Como deja claro el guion al relacionarlo con las marchas del "Ni una menos", el caso de María Soledad evidenció una forma de violencia contra las mujeres que en ese momento aún no tenía un nombre específico en el discurso legal o social. Fue en años posteriores cuando el concepto de "femicidio" comenzó a adquirir visibilidad y reconocimiento como el asesinato de mujeres por razones de género, es decir, crímenes motivados por el odio, la misoginia y la opresión estructural hacia las mujeres. Este concepto, que emergió de luchas feministas globales y locales, permitió señalar y visibilizar que estos asesinatos no eran "crímenes pasionales" o "hechos aislados", sino que respondían a un patrón de violencia sistemática.



La incorporación del femicidio en el Código Penal argentino en 2012 fue un paso fundamental, y aunque llegó décadas después del asesinato de María Soledad, su caso sigue siendo un referente clave en la lucha por los derechos de las mujeres en Argentina y en la región. Además, su trágica muerte ayudó a catalizar la conciencia pública sobre la violencia machista y la importancia de exigir justicia y cambios estructurales en las instituciones.

Dada su sencillez expositiva y su poderosa fuerza para convocar emociones, este documental es de visión imprescindible.

2. Película para ver en Max: Rompiendo el círculo



Este drama romántico establece una conexión con las películas centradas en mujeres que Hollywood produjo en abundancia durante las décadas de 1940 y 1950. Films como La extraña pasajera, protagonizada por Bette Davis, o Almas en suplicio, que le valió un Oscar a Joan Crawford, vienen a la mente. Un caso curioso fue Ámame o déjame, una versión suavizada de la vida de la bailarina y cantante Ruth Etting, interpretada por Doris Day y James Cagney, donde la relación de dependencia entre los personajes culminaba en violencia física.

¿Qué tienen en común esas cintas clásicas con Rompiendo el círculo? La respuesta está en la habilidad de Hollywood para generar profundas emociones en el público, combinando una fotografía exquisita, vestuarios impecables, y escenografías deslumbrantes con un tratamiento psicológico creíble de los conflictos.

En Rompiendo el círculo, Lily Blossom Bloom (interpretada con brío por Blake Lively), una joven que busca cumplir su sueño de abrir una florería en Boston, conoce en la terraza de un edificio a su aparente "príncipe azul", Ryle Kincaid (Justin Baldoni, que también dirige). Ryle es un neurocirujano de físico imponente, con músculos de superhéroe y un aspecto cuidadosamente trabajado: siempre le pende un mechón rebelde sobre la frente.



A través de una serie de casualidades que evocan las novelas de Charles Dickens, Lily, con un vestuario que alterna entre el glamour sado de una chica Bond y la dulzura de una prima de Sarah Kay, termina casada con Ryle, quien nunca había mantenido una relación seria. Sin embargo, tras escenas de ensueño, ya sea en elegantes departamentos o tiendas decoradas a la perfección, y con canciones románticas de fondo, el idilio pronto se oscurece cuando Ryle comienza a mostrar conductas obsesivas y violentas, camufladas bajo gestos afectuosos.

Lily, marcada desde su infancia por un padre golpeador, no supo identificar las señales de alarma. La pregunta central es si podrá romper este ciclo destructivo que abarca generaciones.

El guion, basado en el exitoso libro de Colleen Hoover y adaptado por Christy Hall, está diseñado para provocar una montaña rusa emocional en el espectador: desde el encantamiento en la etapa inicial del romance hasta el malestar cuando las cosas se tornan violentas. La película aborda de manera sensible y verosímil el tema del maltrato emocional y físico, analizando sus causas y consecuencias.



La dirección de Baldoni logra extraer actuaciones sólidas del elenco. 

Recomendada.

Nota: extrañamente, la plataforma solo exhibe la versión doblada al español.



3. Película para ver en Netflix: Los hermanos Menéndez

El documental del argentino Alejandro Hartman (El fotógrafo y el cartero: El crimen de Cabezas, Carmel: ¿Quién mató a María Marta?) presenta una actualización y una reinterpretación de uno de los casos más polémicos de la historia criminal estadounidense, el asesinato de los padres Menéndez a manos de sus hijos, Erik y Lyle, en 1989. Aunque el caso ya había sido ampliamente cubierto en el pasado (lo hemos comentado en dos ocasiones), la versión de Hartman aporta varias novedades relevantes tanto en la presentación de los hechos como en la profundización de los testimonios de los hermanos Menéndez.

En este nuevo documental, Hartman reorganiza los eventos de una manera más empática y menos sensacionalista que las coberturas mediáticas y judiciales originales. El enfoque está más dirigido hacia el trauma de los hermanos Menéndez, en lugar de centrarse únicamente en su culpabilidad o en los aspectos superficiales del crimen. Esto supone una novedad importante en términos de cómo el espectador es guiado a reconsiderar las motivaciones y circunstancias que rodearon los asesinatos.



El documental no se limita a reconstruir los eventos, sino que profundiza en las implicaciones psicológicas y emocionales, analizando cómo el abuso sexual y psicológico que alegan haber sufrido los hermanos influenció sus decisiones. 

Uno de los aspectos más llamativos de este documental es el espacio que Hartman brinda a los propios Erik y Lyle para reflexionar sobre los eventos que los llevaron a asesinar a sus padres. Aunque los testimonios de los hermanos no son una novedad en sí, ya que ambos hablaron durante los juicios en los años 90, la manera en que se presentan en el documental aporta un nuevo nivel de profundidad.

Hartman logra captar testimonios más matizados de los hermanos, quienes, desde la cárcel, brindan una versión más introspectiva y con mayor autocrítica sobre lo que ocurrió. Sus declaraciones son fundamentales para entender el grado de sufrimiento que experimentaron y cómo el abuso reiterado y prolongado afectó su capacidad para discernir otras alternativas



Al brindar más atención al abuso sexual sufrido, el documental hace una crítica implícita al sistema judicial que no supo (o no quiso) considerar las implicancias del abuso en la configuración del caso.

Hartman -con acceso a abundante material de la época-  revisa cómo el caso Menéndez fue tratado por los medios en los años 90, señalando que la cobertura estuvo marcada por el sensacionalismo y la narrativa de "crimen por codicia", en lugar de investigar a fondo las acusaciones de abuso. Esta revisión del papel de los medios es crucial para entender cómo se construyeron las percepciones públicas sobre el caso y cómo el periodismo puede afectar el curso de la justicia al influir en la opinión pública y los tribunales.

Si bien Erik y Lyle fueron condenados a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, el documental cuestiona si estas sentencias consideraron adecuadamente las circunstancias traumáticas en las que vivían los hermanos.



Ideal para complementar la visión de Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menendez.

4. Miniserie para ver en Disney: Becoming Karl Lagerfeld



Esta miniserie explora la vida del icónico diseñador de moda Karl Lagerfeld (Daniel Brühl), destacando no solo su carrera, sino también sus complejas relaciones personales. La narrativa abarca desde 1973, cuando Lagerfeld trabaja para la casa Chloé, hasta principios de los años 80, momento en que ya ha consolidado su propia maison y un estilo único, que integra tanto prendas prêt-à-porter como alta costura.

Entre los elementos que diferencian a esta producción de otras biografías de diseñadores (HalstonBalenciaga), destaca la representación de la vida amorosa de Lagerfeld. Aunque siempre mantuvo su vida privada en gran medida oculta, la miniserie presenta una narrativa que sugiere una profunda relación con el impetuoso joven Jacques de Bascher (Théodore Pellerin), marcada por la distancia emocional y la falta de intimidad sexual. Este romance se asemeja a las relaciones del siglo XIX, combinando el poder del amor romántico con elementos modernos, como la dependencia económica, las drogas y la promiscuidad sexual.



Este tratamiento de su historia de amor resalta la dualidad entre la creatividad artística y el aislamiento personal, lo que plantea interrogantes sobre cuánto puede un genio permitirse ser vulnerable en sus relaciones afectivas, más allá del vínculo que Lagerfeld mantuvo con su madre (Lisa Kreuzer), quien actúa como una figura mentora en su vida.

El guion, escrito por Raphaëlle Bacqué, Dominique Baumard, Jennifer Have, Nathalie Hertzberg e Isaure Pisani-Ferry, ofrece además una reflexión sobre la relación entre moda e identidad. Se muestra cómo Lagerfeld transformaba constantemente su imagen como parte de su trabajo, casi como si su vida pública fuera una extensión de su arte, lo que plantea una discusión sobre la autenticidad y las máscaras que las figuras públicas, especialmente los artistas, adoptan para protegerse del escrutinio y de su vulnerabilidad emocional.

Asimismo, la serie aborda la relación de amor-odio entre Lagerfeld y su amigo y rival Yves Saint Laurent (Arnaud Valois), quien, bajo la influencia de su socio Pierre Bergé (Alex Lutz), es representado como un títere en la competencia entre ambos.



Otro aspecto destacado es la interpretación de Daniel Brühl (conocido por Goodbye LeninEl alienista), quien transforma su rostro perpetuamente juvenil en una máscara impenetrable, evocando la "esfinge" detrás de la cual Lagerfeld escondía sus inseguridades como un diseñador alemán en el feroz mundo de la moda parisina.

La ambientación también es sobresaliente, no solo por la diversidad de escenarios, que van desde oscuras discotecas gays hasta majestuosos castillos, sino también por la riqueza de la banda sonora, que captura la esencia de la música disco de la época. Pocas veces se ha retratado de manera tan precisa la estética de los años 70 y 80, en términos de vestuario, maquillaje y peinados.

Imperdible.



5.  Película para ver en YouTube: La reina africana

Dirigida por John Huston, es una obra maestra del cine clásico que combina aventura, romance y comedia con la agilidad y levedad del aleteo de un colibrí. 



John Huston, un hombre en apariencia rústico, pero de una sensibilidad extraordinaria, reconocido por su habilidad para dirigir historias que exploran la naturaleza humana, iniciador del film noir con El halcón maltés (1941), en La reina africana logra equilibrar un relato de aventuras (una road movie fluvial) con una introspección sobre el carácter y las emociones de sus protagonistas. Huston destaca por su manejo del ritmo narrativo, construyendo una historia íntima entre dos personajes que evolucionan en medio de las duras circunstancias de la Primera Guerra Mundial. Su habilidad para combinar elementos de comedia y drama en una situación bélica es notable, lo que permite que la película mantenga un tono ligero a pesar de su trasfondo serio.

El trabajo de Huston también es memorable por su enfoque innovador en la filmación en exteriores. Las condiciones de filmación de La reina africana son legendarias. Gran parte de la película se rodó en locaciones en el Congo Belga (actualmente República Democrática del Congo) y en Uganda, en circunstancias extremadamente difíciles. Tanto el elenco como el equipo sufrieron enfermedades, incluyendo disentería y malaria, con la notable excepción de Huston y Bogart, quienes supuestamente se mantuvieron sanos al beber whisky en lugar de agua. Estas duras condiciones añadieron autenticidad a la película, ya que los actores enfrentaron el mismo entorno desafiante que sus personajes.



La filmación de la película dio pie a un film dirigido por Clint Eastwood, Cazador blanco, corazón negro (1990), en donde se lo muestra a Huston obsesionado por cazar un elefante y donde se dota a toda la empresa de un carácter mítico.

El elenco está encabezado por dos leyendas de Hollywood: Humphrey Bogart, como Charlie Allnut, y Katharine Hepburn, como Rose Sayer. Ambos actores ofrecen actuaciones magistrales que han sido aclamadas por su química y profundidad emocional. Bogart, en un rol que se aleja de sus típicos papeles de tipo duro, ganó el Oscar a Mejor Actor por su interpretación de Allnut, un hombre rudo y desencantado, pero capaz de mostrar vulnerabilidad y crecimiento emocional a lo largo de la película. Su actuación humaniza al personaje, convirtiéndolo en un héroe poco convencional.

Katharine Hepburn -la única ganadora de 4 Oscars a la mejor actriz-, da vida a Rose, una mujer decidida y moralmente recta que gradualmente revela una faceta más cálida y humorística. Hepburn equilibra la rigidez inicial de su personaje con un sutil desarrollo emocional, lo que la convierte en una figura fuerte y carismática que complementa perfectamente el papel de Bogart. Su actuación es esencial para el contraste entre ambos personajes, creando una dinámica de opuestos que resulta en una relación entrañable y creíble.



A 73 años de su realización, La reina africana sigue maravillando por su capacidad de entretener, divertir y emocionar. 

Imperdible.

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