ENTRETENIMIENTO

5 series y películas para ver este fin de semana en Netflix y Prime Video

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana El Economista
Oscar Mainieri 4 octubre de 2024

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix y Prime Video.

1. Serie para ver en Prime Video: En fin



La serie creada por David Sainz presenta una narrativa singular en la que un asteroide rojizo amenaza con chocar contra la Tierra, lo que provoca que muchos, incluyendo a Tomás (Juan Manuel Poga), opten por una vida hedonista tras abandonar a su familia. 

Nueve meses más tarde, al confirmarse que el asteroide no impactará el planeta, Tomás decide regresar a su hogar, enfrentándose a una serie de desafíos ridículos, tanto emocionales como sociales.

La estructura narrativa se compone de seis episodios de 40 minutos cada uno, y se caracteriza por su exploración del humor esperpéntico, una vertiente del humor que se nutre de lo absurdo y lo grotesco. A lo largo de su travesía, Tomás se encuentra con personajes excéntricos como Miguel (Javier Botet) y su amigo Romero (Paul Cimas), quienes representan distintas facetas de la locura y la sensatez, respectivamente.



Los intentos de Tomás por restablecer la relación con su familia son frustrados por el resentimiento de su esposa Julia (Malena Alterio) y su hija adolescente Noa (Irene Pérez), lo que plantea un análisis de las dinámicas familiares en situaciones de crisis. 

La serie alterna entre el humor negro y la comedia física, generando momentos que evocan tanto horror como ternura, como se evidencia en la escena en la que Poga encuentra acostado sobre las vías del tren a Botet.

En el tercer episodio, un asado con varios personajes genera tanto vergüenza ajena—por una interpretación musical—como situaciones inquietantes. Los guiones alternan registros y tonos de forma impredecible, manteniendo al espectador en la incertidumbre sobre lo que sucederá a continuación. El cuarto episodio rinde homenaje al clásico ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso 'Chicho' Ibáñez Serrador, 1976) ignorando lo políticamente correcto.



El humor, aunque a menudo bizarro, no resulta molesto gracias a la cuidadosa construcción de los personajes. Hacia el final de la serie, la aparición de Leonor Watling (Hable con ella), en el papel de líder de una secta, aporta una dimensión de belleza clásica que contrasta con el caos circundante.

En resumen, esta serie no sólo proporciona una divertida reflexión sobre las relaciones humanas en tiempos de crisis, sino que también explora las múltiples facetas del humor en el contexto cultural español, estableciendo un diálogo entre el absurdo y la realidad emocional de sus personajes.

Muy recomendada.



2. Película para ver en Netflix: La víctima invisible: el caso Eliza Zamudio

El documental de Juliana Antunes ofrece una exploración profunda y conmovedora de la trágica vida de Eliza Samudio, quien fuera "asesinada" por Bruno Fernandes, un reconocido arquero brasileño con un historial en equipos como Atlético Mineiro, Corinthians y Flamengo. Los guiones no sólo narran el asesinato, también el juicio por el cual Fernandes fue condenado por homicidio, secuestro y ocultación de cadáver.

Eliza, nacida en la pobreza extrema, aspiró a ser arquera, aunque no tuvo éxito en su carrera. Su belleza se convirtió en su capital, y tras una breve incursión en la prostitución y el cine pornográfico, conoció a Bruno, quien ya estaba comprometido. La relación entre ambos resultó en un embarazo inesperado, que llevó a Bruno a amenazar a Eliza con la muerte cuando ella decidió salvaguardar al niño.



La culminación de esta tragedia se produce en julio de 2010, cuando Eliza desaparece tras intentar negociar la manutención del niño con Bruno. 

Este caso resonó profundamente en la sociedad brasileña, no sólo por la brutalidad del crimen, sino también por su impacto en la legislación sobre femicidio, revelando el machismo que permea tanto en el mundo del fútbol como en la sociedad en general.

El documental se nutre de una rica cobertura mediática y de entrevistas con investigadores policiales y familiares de la víctima, lo que permite una comprensión más completa de los hechos. A través de su enfoque, se invita al espectador a reflexionar sobre las dinámicas de poder, la violencia de género y la lucha por la justicia en un contexto donde las mujeres a menudo son despojadas de su voz.



Muy recomendada.

3. Miniserie para ver en Prime Video: Cómo cazar a un monstruo

Este documental español en 3 episodios del youtuber Carles Tamayo es un ejemplo de cómo la justicia, la sociedad y las instituciones pueden fallar de manera catastrófica frente a crímenes tan graves como los abusos sexuales a menores. 



La indignación surge no sólo de los actos horrendos cometidos por Lluís Gros, o de la desfachatez del pederasta al simular inocencia ante las cámaras, sino también de cómo un sistema incapaz o negligente permitió que él evitara su encarcelamiento durante tanto tiempo.

A finales de 2021, Lluis Gros, un pederasta condenado que aún permanecía en libertad, contactó al periodista de investigación y youtuber Carles Tamayo con el propósito de rehabilitar su imagen pública. No obstante, lejos de lograr su objetivo, este acercamiento condujo a su eventual detención, resultado del minucioso trabajo de Tamayo.

El punto de partida de esta historia fue la búsqueda de una supuesta redención por parte de Gros, quien decidió contactar a Tamayo, un conocido de su ciudad natal, El Masnou. Tamayo, aceptó involucrarse en el proyecto con la expectativa de que Gros mostrara algún signo de arrepentimiento por sus crímenes. Sin embargo, en mayo de 2022, el periodista descubrió que el anciano no mostraba remordimientos, sino que continuaba involucrado en comportamientos delictivos, lo que dio un giro decisivo a la investigación.



Este caso refleja una serie de problemas sistémicos. Por un lado, el abuso de poder y la manipulación por parte de un hombre que, durante décadas, destruyó las vidas de jóvenes vulnerables. Por otro, una justicia que, con sus demoras y vacíos, le permitió seguir evadiendo su condena, lo que alimenta aún más la frustración.

El hecho de que Gros haya continuado enseñando a menores, incluso tras ser condenado, es una clara señal de la falta de supervisión y control que se espera de las instituciones educativas y religiosas involucradas. Esto remarca la necesidad de reformas más profundas en los sistemas judiciales y educativos para proteger a los más vulnerables.

La valentía de las víctimas que, como Álex, confrontaron a su abusador, y la incansable investigación de Carles Tamayo son ejemplos de resistencia frente a la injusticia. La miniserie expone no sólo la perversión y el horror de los actos cometidos por Gros, sino también la urgente necesidad de una reflexión colectiva sobre cómo la sociedad y las instituciones manejan, o fallan en manejar, estos crímenes tan atroces.



Este relato también invita a reflexionar sobre los límites del periodismo de investigación, porque la actitud del joven Tamayo muchas veces deja que desear con tal de alcanzar su objetivo de poner tras las rejas al violador. En este sentido, la miniserie tiene puntos de contacto con la admirada The Jinx, principalmente en el episodio final.

Muy recomendada.

4. Película `para ver en Prime Video: El hombre celoso



En el ambiente paradisíaco de las islas griegas, un detective, Nick Bali (Joseph Gordon-Levitt, siempre efectivo, canalizando a Diego Torres), es contratado por la bella Penelope Vardakis (Shailene Woodley), que duda que la muerte de su cuñado (Richard Madden) haya sido un accidente. 

Bajo la dirección de Philippe Lacôte, Un hombre celoso se presenta como una interesante reinterpretación del film noir tradicional, utilizando elementos propios del género —el relato detectivesco en voz en off, la oscuridad psicológica, el misterio y la complejidad moral— para explorar temas contemporáneos. Sin embargo, podría resultar un tanto superficial para los fans del género.



Una de las principales características del film noir es su enfoque en personajes atormentados, moralmente ambiguos, inmersos en situaciones que los llevan a la desesperación. En El hombre celoso, Lacôte se apoya en esta premisa al presentar a un protagonista atrapado por sus propios celos, lo que lo convierte en un ser impredecible y peligroso. 

El hombre celoso se enfrenta a varios retos en cuanto a la coherencia narrativa. Aunque el guion pretende generar un sentido de paranoia y confusión, la estructura a veces se fragmenta en subtramas que no parecen converger de manera efectiva. Esto provoca que el ritmo del filme se torne irregular, afectando el impacto emocional del desenlace. Si bien esta fragmentación puede verse como un intento deliberado de Lacôte por desorientar al espectador, como en el film noir clásico, el resultado es una desconexión que puede hacer que el espectador pierda interés en la evolución psicológica del protagonista.



Otro aspecto que merece ser considerado es la construcción del personaje principal. Aunque se le presenta como una figura dominada por los celos —un tema recurrente en el cine noir—, el desarrollo de su arco narrativo carece de profundidad emocional en algunos momentos clave. La tensión interna del protagonista es crucial para que el espectador pueda empatizar o, al menos, comprender sus motivaciones. Sin embargo, la película no explora plenamente los orígenes de su celotipia ni las consecuencias psicológicas de sus acciones, lo que debilita el conflicto central del filme.

En cuanto a la representación visual, Lacôte consigue capturar la estética del film noir mediante un uso efectivo de sombras, contrastes y composiciones que evocan la claustrofobia emocional del protagonista. No obstante, el exceso de estilización a veces resta autenticidad a las interacciones humanas dentro del relato, lo que podría percibirse como una desconexión entre la forma y el contenido. Mientras que el noir clásico solía utilizar estos recursos para enfatizar el ambiente opresivo, en El hombre celoso la estilización a veces parece sobreponerse a la narrativa misma, debilitando la relación entre estética y trama.

Pese a sus fallos, el film ofrece los atractivos del paisaje y de las actuaciones de Joseph Gordon-Levitt y Shailene Woodley.



5. Película para ver en Prime Video: Vestida para matar

Dirigido por Brian De Palma en 1980, es un thriller erótico que ha sido objeto de análisis y controversia desde su lanzamiento, debido a su alto contenido sexual, lo suntuoso de su estilo visual y sus referencias al cine de Alfred Hitchcock. 

El guion, escrito por el mismo De Palma, se desarrolla en torno a un asesinato brutal, abordando temas de identidad sexual, represión y deseo. La narrativa sigue a Kate Miller (Angie Dickinson), una mujer casada e insatisfecha sexualmente que se convierte en víctima de un violento crimen tras un levante al paso. La investigación de su asesinato involucra a su hijo Peter (Keith Gordon) y a Liz Blake (Nancy Allen), una testigo y prostituta que se convierte en el próximo objetivo del asesino. A medida que la trama avanza, se revelan conexiones con el psicoanalista de Kate, el Dr. Robert Elliott (Michael Caine), y el misterio gira en torno a la identidad del asesino.



Vestida para matar fue polémica en su estreno por su representación gráfica de la violencia y la sexualidad, así como por su enfoque del travestismo y el trastorno de identidad de género, temas que fueron abordados de manera superficial y sensacionalista para las feministas y la comunidad LGBTQ+, quienes argumentaron que la película perpetuaba estereotipos dañinos y reforzaba la transfobia al asociar la identidad de género con el comportamiento violento y patológico. Pese a estas críticas, la película logró un notable éxito comercial, consolidando a De Palma (CarrieHermanas diabólicasMagnífica obsesiónLa furiaEl fantasma del paraíso) como un maestro del suspenso.

Por otro lado, la influencia de Alfred Hitchcock es evidente en Vestida para matar, desde la estructura narrativa hasta en los recursos visuales. De Palma se inspira abiertamente en películas como Psicosis (1960), particularmente en su famosa escena de la ducha, la cual recrea con un toque más explícito y voyeurista en su propia película, utilizando una doble de cuerpo para mostrar las zonas erógenas de Angie Dickinson. El uso de planos secuencia, el montaje paralelo y los movimientos de cámara deliberadamente estilizados son características distintivas de De Palma que potencian la sensación de tensión y peligro inminente. Esta sofisticación visual es una de las principales fortalezas del filme, que crea una atmósfera de intriga y sensualidad. Y una de sus mayores concreciones se da en la secuencia que transcurre en el museo, con ecos de Vértigo (1958), en donde se da la seducción de Kate por un desconocido.



Sin embargo, la dependencia de estos homenajes a Hitchcock también ha sido criticada por algunos como una forma de pastiche o copia más que una reelaboración original. Para otros, De Palma subvierte y moderniza los tropos del maestro del suspenso, llevando el género a nuevos extremos en cuanto a sexualidad y violencia.

Las actuaciones en Vestida para matar juegan un papel crucial en la construcción del suspenso. Angie Dickinson ofrece una interpretación convincente en su limitado tiempo en pantalla, transmitiendo la vulnerabilidad y la frustración de su personaje. 



Dickinson, en ese entonces, era una figura muy querida por el público porque venía de protagonizar varias temporadas de la serie Mujer policía. Si bien era siempre una actriz con una presencia casi decorativa en la gran pantalla, convocada más por su sensualidad que por sus dotes histriónicas, De Palma le ofreció el papel más importante de su extensa carrera.    

Nancy Allen, quien era la esposa del director en ese momento, también destaca por su papel como Liz, equilibrando la dureza de su personaje con una humanidad que la convierte en más que una simple víctima de los acosos del asesino. De Palma -al igual que posteriormente David Lynch con Isabella Rossellini en Terciopelo azul- enfrentó críticas por explotar el cuerpo desnudo de su mujer en varias de las escenas eróticas del film.

Michael Caine, por su parte, ofrece una actuación contenida y ambigua, que juega con la dualidad entre la respetabilidad de su profesión como psiquiatra y el oscuro secreto que guarda. Su actuación, aunque celebrada en términos generales, fue recibida con escepticismo por algunos críticos, que consideraron que la revelación final de su personaje recaía en una caricatura más que en un desarrollo realista o comprensible de la psicopatología.



Pauline Kael, una de las críticas más influyentes de su época y gran defensora de la carrera de Brian de Palma, tuvo una relación ambivalente con Vestida para matar. En su crítica para The New Yorker, Kael elogió a De Palma por su virtuosismo técnico, destacando su capacidad para crear una atmósfera de suspense palpable a través de su manejo de la cámara y el uso innovador del sonido. Consideraba que De Palma tenía una "imaginación perversa", capaz de convertir lo grotesco en fascinante. Sin embargo, Kael también expresó sus reservas sobre la narrativa y los personajes, sugiriendo que la película a veces sacrificaba profundidad psicológica y coherencia a favor del estilo y el shock. Para Kael, aunque el filme lograba entretener y mantener al espectador al borde del asiento, su carga erótica y sensacionalista a menudo opacaba cualquier análisis más serio sobre la naturaleza de la violencia sexual y la identidad.

Vestida para matar es una obra clave en el cine de Brian De Palma, que destaca por su habilidad técnica y su audacia estilística, pero que también genera debates sobre su representación del género, la sexualidad y la violencia. Mientras que para algunos es un clásico del thriller erótico, otros lo ven como una obra problemática que explota los temores y tabúes de la época sin ofrecer una reflexión crítica adecuada. Las críticas de Kael y otros comentaristas subrayan la ambivalencia que la película genera: un triunfo estético, pero con un tratamiento narrativo y temático que sigue siendo controvertido.

Lo que no se puede poner en duda es la voluntad de provocar del director y su enorme capacidad para entretener.



Imperdible.

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