"Nadie hubo en él", dice Borges en Everything And Nothing, el texto que es mucho más que un relato sobre la vida y obra de William Shakespeare. ¿Quién era el poeta detrás del rostro, detrás de los héroes y las fábulas trágicas? ¿Cuál es la identidad fundamental que existir, de soñar y representar? Son las preguntas que se hacía el escritor argentino, pero también son las mismas que cobija Un Completo Desconocido, la película biográfica sobre el alma de otro rompecabezas: Bob Dylan. ¿Quién es, o quién fue, uno de los músicos más influyentes del siglo XX?
Un resumen bastante acotado podría decir que es un cantante de música folk que creció como ningún otro en la tumultuosa década de 1960, justo cuando surgían los movimientos contraculturales que cuestionaban la inocencia del sueño americano. Bob Dylan parecía representar a ese sector tan golpeado por la Gran Depresión y las promesas incumplidas, la clase trabajadora. Las comunidades rurales que vivían en el corazón de Estados Unidos. Dylan, con su guitarra y armónica, a través de las melodías y las letras de sus canciones logró canalizar la melancolía de los olvidados.
En muy poco tiempo, después de unos álbumes que pasaron con discreción por las tiendas de discos, Dylan se hizo conocido.
En 1963 cantaba Blowin' In The Wind en el festival más importante de música folk, en Newport. ¿Esa canción fue tan querida porque le daba voz a un mundo sumido en la desperación? ¿O por la exquisita melodía que acompañaba el color y ritmo de cada una de las palabras elegidas? La audiencia de Newport avizroaba el talento de un joven que parecía llegar para levantar a un pueblo golpeado y llevar esa identidad a lo largo y ancho del país.
Apenas dos años después, cuenta la leyenda, en el mismo lugar, la cuna de los artistas folk, le gritaban "¡Judas!". Dylan ya no se vestía de la misma manera: lucía unos anteojos de sol con marco grueso, ropas más estilizada y, como para terminar de clavar la estaca en el ataúd de la música folk, tocaba una guitarra eléctrica. Ni siquiera cantaba sobre la guerra, el hambre o la desesperación. ¿Qué había pasado con la sensibilidad de ese poeta? ¿El éxito económico lo había cambiado? ¿Por qué traiconaba a los sectores golpeados que encontraban refugio en sus melodías?
Los músicos y las biopics: las preferidas de los Oscar
James Mangold, el director de Un Completo Desconocido, la gran apuesta de Disney para ganar la estatuilla dorada, sabe que las historias de músicos atraen el codiciado oro. Por lo menos, cuando no se alejan demasiado de ciertas fórmulas narrativas. Él tiene experiencia: dirigió Johnny & June, la película sobre la vida de Johnny Cash, por la cual Reese Whiterspoon ganó un Oscar y Joaquin Phoenix fue nominado.
Las dos presentaciones en Newport están en Un Completo Desconocido. La película es, en apariencia, la más genérica de todas las películas que se hicieron sobre Dylan. Es una biopic tradicional estructurada en tres actos que muestran la ascención de la figura musical. Están presentes todas las secuencias esperables en este tipo de películas: los humildes comienzos, los amores, las amistades, el ascenso meteórico, la caída y la recuperación. Se podría decir, con cierto cinismo, que no hace falta tener la mirada tan entrada para notar lo evidente: todas las biopics musicales se construyen con el mismo armazón.
Bohemian Rhapsody, Elvis, Rocketman, por citar algunos ejemplos de los últimos años, probaron que este subgénero tiene su particular atractivo. En especial para los miembros de la Academia de Hollywood. Los Oscar suelen nominar y premiar con mucho entusiasmo a este tipo de películas. Un completo desconocido no es la excepción: tiene 8 nominaciones y podría ganar algunas importantes, como mejor actor.
Si Timothée Chalamet gana, se convertiría en el más joven de la historia en vencer en esa categoría. Puede entusiasmarse porque hay varios nombres que ganaron con películas biográficas sobre músicos. Sissy Spacek en 1981 subió a recibir el premio por La Hija del Minero, sobre la vida campirana de la cantante Loretta Lynn. En 2005, Jamie Foxx recibía la mayor distinción para un actor de cine gracias a la película Ray.
Más allá de que sean dos grandes películas, esas y muchas más prueban que cuando los actores se ponen a imitar a músicos reconocidos, son premiados. No importa si las críticas están divididas, como sucedió con la biopic de Freddy Mercury, o si la taquilla no es deslumbrante (a la fecha, Un Completo Desconocido recaudó US$ 87 millones, números que no son muy positivos para una producción que costó US$ 70 millones sin contar gastos de marketing), los Oscar están enamorados de las biopics de músicos. O, por lo menos, de las que no se alejan tanto de la fórmula general.
Un Completo Desconocido no es la primera película que intenta encontrar la esencia sobre un músico tan elusivo, por momentos distante y desagradable hasta con el público que pagó para verlo en vivo. En 2007 se estrenó en cines I'm Not There, un relato episódico donde distintos actores interpretan, en todo el de la palabra, diferentes etapas de la vida del cantante ganador del Pullitzer. Christian Bale, Richard Gere, Ben Whishaw y Heath Ledger protagonizan a distintos Dylan en I'm Not There. Pero quien se llevó todos los reconocimientos fue Cate Blanchett, quien no solo captó los manierismos de Dylan.
I'm Not There es una película filmada en blanco y negro que se toma libertades artísticas para narrar los acontecimientos más famosos y otros no tanto. Vemos, por ejemplo, el polémico acto en Newport. Pero Cate Blanchett no saca de su maletín una guitarra eléctrica, sino un ametralladora con la que dispare a la audiencia. No es la forma más sutil de representar lo que deben haber sentido los asistentes del festival de músicia folk en ese momento, pero se entiende la metáfora.
El hipster original
En la década pasada, el término "hipster" resurgió entre los jóvenes. Pero tenía connotación negativa: servía para describir a aquellos que adoptaban una estética particular. Que se vestían con lentes oscuros de marcos gruesos y barbas tan prolijamente desaliñadas como el resto del outfit que lucían. Por pura pose, los hipsters de este siglo adoptaron la estética de los verdaderos hipster. Aquellos cuyas ropas no eran accesorios estético deliberadamente gastados y combinados para llamar la atención, sino las únicas prendas necesarias para cubrirse del frío.
En sus primeros años, Bob Dylan fue un verdadero hipster. En Un Completo Desconocido se lo ve llegar a un hospital con ropa sucia, rota y todo el abrigo posible para soportar el clima. No tiene un peso, depende de la buena voluntad de otros para moverse a través de las rutas estadounidenses. Pretende vivir del arte. Su pasado está envuelto en el misterio y, posiblemente, la pobreza.
Balada de un Hombre Común, la película de 2013 protagonizada por Oscar Isaac, es una de las más originales sobre la historia de Bob Dylan porque no es particularmente una película sobre Bob Dylan. Cuenta la vida de un cantante de folk que comparte todos los rasgos con los que se puede describir la leyenda de Dylan antes de ser famoso: la pobreza, los guantes rotos, la ropa gastada, los bares, la música triste y melancólica. Pero hay una vuelta de tuerca, con el humor negro que caracteriza al cine de los hermanos Coen: esta es la historia de un cantante de folk con talento pero sin la suerte de Dylan.
En una de las mejores escenas de Balada de un Hombre Común, el actor F. Murray Abraham (quien mejor que Salieri de Amadeus para interpretar a un productor musical) escucha una canción del desesperanzado protagonista, Llewyn Davis. La respuesta es contundente y fulminante, pese a reconocer que la música de Llewyn Davis es buena: "No veo mucho dinero aquí".
Joan Baez y Bob Dylan, dos artistas que supieron venderse
Uno de los intereses románticos de Bob Dylan en Un Completo Desconocido es Joan Baez, interpretada por Monica Barbaro (una de las secundarias de Top Gun: Maverick, ahora nominada al Oscar). Cuando aparece por primera vez en la película, uno de los personajes dice: "Mientras otras chicas sonríen, esta mira hacia sus zapatos y actúa deprimida. Enloquece a los hombres". La frase con la que eligen presentarla no es aleatoria: Baez fue otra artista "comprometida" con las causas sociales. ¿Cuánto era compromiso real y cuánto era una actuación, una performance, para vender más? ¿Acaso ella y Dylan fueron exitosos porque comprendieron las reglas de juego?
Quien sufre el romance entre Dylan y Baez es Sylvie (Elle Fanning, en el mismo nivel que el resto del elenco). Es ella quien tiene que pagar la cuenta cuando el músico que no se corta las uñas la invita a tomar algo. Cuando le recrimina a Bob Dylan que nunca habla de su familia, de su pasado, él le responde: "La gente inventa su pasado. Recuerdan lo que quieren e inventan el resto". Ella le pregunta, entonces, si tiene que resignarse a vivir con un juglar misterioso. "Los juglares misteriosos venden discos", le responde él. A diferencia de Llewyn Davis, el personaje que fracasa en la película de los hermanos Coen, el Bob Dylan de Un Completo Desconocido tiene éxito, sugiere la película, porque sabe lo que el público espera de él. Sabe interpretar un papel, un personaje, un estilo... que vende.
Las celebridades y la política
Un Completo Desconocido se toma varias libertades creativas. Prefiere imprimir la leyenda antes que ser fiel a los hechos históricos. Después de todo, todas las películas son 24 mentiras por segundo. Hasta un documental dirigido por Martin Scorsese se permite mezclar realidad con ficción, como sucede en Rolling Thunder, para desentrañar el misterio que es Bob Dylan.
En la nueva película, Edward Norton interpreta a Peter Seeger, el cantante buenazo que confía en el nuevo talento que irrumpe como un relámpago en la escena folk. Es un personaje que habla con voz calma, es generoso y prefiere dedicar su arte para los sectores menos favorecidos de la población. Es el quien le pide, le implora, a Bob Dylan que le de al público lo que el público quiere. La guitarra (no eléctrica), la armónica y las canciones políticamente comprometidas. En la película se hace hincapié en que pasan muchas cosas en el mundo, no necesariamente buenas.
El asesinato del presidente Kennedy, las protestas de los movimientos sociales, la guerra y el hambre, entre otras noticias. ¿Fue Bob Dylan un artista "políticamente comprometido"? ¿Todo arte es político? ¿Es necesario que los artistas hagan declaraciones políticas? Para algunas de estas preguntas, la película parece sugerir respuestas. Para otras, prefiere la ambigüedad.
Quizás Un Completo Desconocido represente un Bob Dylan para nuestra época. Especialmente, para Hollywood, la industria que pretende que los artistas se definan públicamente a favor de ciertos candidatos o partidos políticos. El arte, muchas veces, parece quedar relegado como algo secundario. Cantar Like A Rolling Stone cuando la audiencia espera Blowin' In The Wind es un atrevimiento, el de un artista que va en contra de lo que se espera, aún cuando pueda ser exigido con buenas intenciones. ¿Necesidad de reinvención? ¿Hartazgo con las fórmulas que llevan al éxito? ¿Actitud de rock? ¿O actitud de contrera?
"Eres muchos y nadie": con esas palabras elige Borges terminar Everything Or Nothing, el título que lleva su escrito sobre Shakespeare. Que también podría haber servido como epílogo para la historia de una leyenda, una ficción, un fantasma, un desconocido, como Bob Dylan.