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El éxito de La Sustancia: la película entre el terror y el feminismo

La Sustancia, la película de terror que crece en recaudación en cines como los de Argentina, es uno de los éxitos del año. Pero la polémica que rodea a la película permite entender algo más que el estado del cine.

La Sustancia
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Pablo Planovsky 28 octubre de 2024

En la industria del cine hay un famoso lema: "nadie sabe nada". Si alguien hubiera dicho, meses atrás, que la secuela de una de las películas más exitosas y rentables de las últimas décadas iba a ser una catástrofe en taquilla, pocos lo hubieran creído. Pero la realidad se impuso aún frente a los pronósticos más pesimistas: es probable que la secuela de Guasón, con Joaquin Phoenix y Lady Gaga, ni siquiera alcance los US$ 300 millones recaudados en todo el mundo. 

Con un presupuesto de US$ 200 millones, tendría que haber recaudado US$ 450 para no ser un fracaso tan grande. La primera, con un costo de US$ 65 millones, recaudó más de US$ 1.000 millones en 2019. Pero hay una historia todavía más increíble que la debacle económica de Joker.

Una directora francesa pensó en una película de terror sobre la obsesión con la apariencia física en la época de las pantallas. Ideó una historia enfocada en la desesperación de una estrella de Hollywood que experimenta en carne propia el desprecio de una industria que busca mujeres más jóvenes para reemplazarla. Coralie Fargeat logró que Demi Moore y Margaret Qualley firmaran contrato para protagonizar la película. Working Title Films, división de Universal, Comcast, produjo la película filmada en Francia.



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Dennis Quaid fue una de las adiciones de último momento: llegó como reemplazo de Ray Liotta, cuando el actor de Buenos Muchachos falleció en mayo de 2022, semanas antes de empezar el rodaje. Fargeat insistió con evitar todo lo posible el CGI para representar la repulsiva descomposición y deformidad de los cuerpos que retrata en pantalla. Quería hacer una película gore que no escatimara en sangre y carne pútrida, que tuviera textura real, algo muy difícil de lograr por computadora. La directora apostó por los efectos prácticos y el uso de maquillaje y prótesis como hacía la vieja escuela de Hollywood, antes de la llegada de la computadora.

El resultado final impresionó a los ejecutivos de Universal. El cine de terror es rentable, pero son muy pocas las películas que pueden lograr éxito en las boleterías cuando presentan cantidades inusuales de gore en pantalla, incluso para los estándares del género. La saga de El Juego del Miedo, y la más reciente Terrifier, son esos ejemplos que se atreven a cruzar el límite de la violencia que se tolera en pantalla y tienen éxito. Desde luego, no es un cine apto para todo público y menos apto para todo gusto.



Universal, que tenía los derechos de distribución de La Sustancia, decidió ponerlos en venta. No sabían cómo vender una película tan extrema, que responde al body horror, el horror corporal, para recuperar los costos de producción: US$ 17 millones. El estudio prefería seguir explotando sus franquicias ATP, como Jurassic World, Minions o Rápido y Furioso. Decidió desprenderse de La Sustancia, aunque fuera a pérdida. Una película como esa difícilmente podría recuperar la inversión, habrán pensado. Se equivocaron.

Una semana antes del estreno en el festival de Cannes, en mayo 2024, MUBI compró La sustancia por US$ 12,5 millones. La empresa se caracteriza por ofrecer un servicio de streaming orientado al cine arte, una distinción arbitraria que no es novedosa y existe desde la época de los videoclubes. Cine independiente de todos los continentes que difícilmente se estrene en salas comerciales a nivel global. MUBI, como empresa, no es tan grande como A24 o Neon. Como servicio de streaming, en lugar de competir contra gigantes como Netflix o Apple, se especializan en un nicho.

En los últimos años se consolidaron varias tendencias que parecen estar transformando al cine en todo el mundo. Primero, los estudios de cine históricos sobreviven apenas en nombre, si es que todavía lo conservan: Warner Bros., Fox, MGM, Paramount, son parte de conglomerados mayores cuyo principal negocio no es el cine. Y eso se nota. Las películas suelen ser excusas para vender otras cosas, como puede ser el caso de Disney, o para ajustar números del balance de cuentas anual. 



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MUBI, el servicio de streaming que quiere competir a lo grande

Segundo, los nuevos jugadores que iban a reemplazar a los históricos, como Netflix y Apple, están bajando algunos cambios en la cantidad de películas que producen o compran. Las inversiones se enfrían porque, por más abultadas que sean las cuentas bancarias de las corporaciones ligadas a la tecnología, no son infinitas. Para ellos el cine tampoco era un negocio central, por supuesto. El streaming, además, parece haber alcanzando un techo para todos los proveedores de servicio de películas.

La tercera tendencia que se consolidó tiene que ver con los estudios que cultivan un perfil más ligado al cine independiente. Marcas que pueden pasar desapercibidas para la gran mayoría de los espectadores, pero son reconocidas por los cinéfilos: A24 y Neon, por ejemplo. A24 tuvo dos veces su coronación de gloria con el Oscar para Luz de Luna, en 2017, y Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo, en 2023. Neon ganó con Parasite, en 2020, y quizás repita la hazaña con Anora, en 2025. Pero ahora entró Mubi en la contienda.



La Sustancia lleva más de US$ 30 millones recaudados en todo el mundo y ya recuperó los costos de producción. En mercados como el de Argentina, Colombia y México sucedió algo impresionante: la película creció en venta de entradas semana tras semanas. En México, por ejemplo, estuvo cerca de superar la recaudación semanal de Guasón 2

No es normal que una película crezca en recaudación: los casos, en los últimos años, son pocos. Top Gun: Maverick, por ejemplo, logró esa hazaña durante los meses que estuvo en cartelera. 

Por supuesto, es muy difícil que La Sustancia logre algo similar, aunque si termina su recorrido por salas con más de US$ 50 millones recaudados, algo que hoy no parece imposible, sería un gran éxito para el tipo de película.



¿Qué tipo de película es La Sustancia? Una sátira de terror con muchas escenas que, según dicen en redes sociales, hacen que algunos espectadores vomiten o tengan que abandonar la sala. 

  • Tiene un puntaje inusualmente alto para el cine de terror en IMDb: 7.6/10. 
  • En CinemaScore, el servicio de encuestas a espectadores en Estados Unidos, obtuvo una B como calificación general. 
  • En Letterboxd, la red social de los cinéfilos, 4.0/5. 
  • En Metacritic, tiene 78/100. La comparación de todos esos promedios nos permite entender que la película es de naturaleza divisiva y no va a generar consenso como, por ejemplo, Oppenheimer

La Sustancia no es para todos y parece haber sido diseñada con esa mentalidad. Pero se mantiene como el mejor estreno de terror del año, en cualquiera de los tres sitios. En general, porque el cine de terror no suele tener buenos promedios.

La siguiente pregunta es crucial para entender lo que puede suceder con la industria del cine. ¿Le alcanzará todo esto a La Sustancia para ser una de las 10 nominadas al Oscar como una de las mejores películas del año? Hay muchas respuestas que, como suele suceder cada vez que se habla del Oscar, no tiene tanto que ver con la calidad de la película en sí misma, sino con un proceso que determina cómo se construye la identidad de la industria de Hollywood.



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El cine de terror, históricamente ignorado por las instituciones de premios

Siendo generosos, solo seis películas fueron nominadas al premio mayor en los más de 90 años de historia de los premios de la Academia. Tiburón, El Exorcista, El Silencio de los Inocentes, Sexto Sentido, El Cisne Negro y ¡Huye! La categorización, como sucede con cualquier género, es arbitraria porque no hay una sola y precisa definición sobre el cine de terror. Cada una de esas películas fue exitosa en taquilla: ese parece ser un requisito indispensable que, por ahora, La Sustancia cumple. Pero, al mismo tiempo, cada una trató de representar un miedo colectivo de época para algo más que Hollywood.

La Academia está en crisis hace muchos años. La pérdida de rating es la manifestación más evidente de la falta de tacto para reconocer y honrar ciertas películas. Cuando el Oscar intenta, por ejemplo, rendir tributo a los 50 años de El Padrino, lo hace con música de rap y un montaje como si fuera una película de acción. El resultado no le gusta a nadie. No atrae a las nuevas generaciones ni retiene a las más viejas.



El conflicto se agrava cuando los Oscar pretenden imponer reconocimientos a las películas que traten temas sociales con una mirada humanista. ¿Si el arte está tan notoriamente condicionado para ganar premios y dar lecciones morales a los espectadores, es arte? Por eso casi nunca suelen nominar películas de acción, terror o fantasía en los premios mayores. No porque esos géneros no representen conflictos sociales: lo hacen. Sino porque nacen de géneros considerados menores, géneros de explotación. Un problema que sufrió casi todo el cine de Hitchcock. Psicosis ni siquiera estuvo nominada como mejor película. Rebecca, la adaptación de la gran novela dramática de Daphne Du Maurier, fue la única que ganó el premio.

La sustancia podría cumplir el requisito que suelen buscar los más de siete mil votantes de la Academia. La película se trata de un tema social relevante, que toca más de cerca a Hollywood: la obsesión por la apariencia física y la industria que desecha a talentos cuando cumplen determinada edad. La película, aunque no parezca, es algo light en su denuncia contra la industria: Hollywood suele desechar a las actrices mucho antes de que cumplan 50 años. Incluso para reconocerlas con premios se nota la diferencia en favor de las más jóvenes. Las actrices, por ejemplo, rara vez ganan el Oscar después de los 40 años.

La sustancia tiene otro condimento para los Oscar: está dirigida por una mujer. En los últimos años, las instituciones de cine, se encargaron de reconocer películas dirigidas por lo que ellos entienden como minorías. La industria del cine, camaleónica, en los últimos años se encargó de premiar y nominar a los grupos sociales que históricamente ignoró. 



El festival de Cannes, por ejemplo, que no opera bajo las misma lógica comercial y artística que el Oscar, también ignoró gran parte de su existencia al cine de terror. Pero en 2021 premio con la Palma de Oro, el reconocimiento mayor, a Titane. Una película de terror, de la categoría body horror como La Sustancia, dirigida por una mujer francesa. También fue una película polémica, aunque no goza de promedios tan positivos como La Sustancia.

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La polémica: ¿es La Sustancia una película feminista?

Hay varias razones por las cuales las películas que aspiran al Oscar suelen estrenarse literalmente a fin de año, en las últimas semanas de diciembre: no dejan mucho espacio para que se generen críticas negativas. Cuanto más temprano en el año se estrenen, incrementan las posibilidades de que se generen interpretaciones o narrativas que no la favorezcan. En el caso de La Sustancia, es la representación de los cuerpos en pantalla. ¿Es una película feminista o no?



El problema es que no hay una sola respuesta porque no hay una sola corriente ideológica o política que defina al feminismo, y hay varias corrientes feministas. En cine, por ejemplo, los estudios de Laura Mulvey sobre la mirada masculina con la que se construyó gran parte del cine mundial, datan de la década de 1970. Según la ensayista, gran parte del cine narrativo se construye desde una representación heteronormativa. 

En la red social X se han viralizado tweets en inglés de usuarios que dicen que las mujeres francesas tienen una visión distinta del feminismo y esa forma de pensarlo queda representado en La Sustancia. Puede ser. 

Las películas pueden generar amor u odio dependiendo de la sensibilidad social del momento. En 2013, la Palma de Oro del festival de Cannes la ganó La Vida de Adele, una historia de amor sobre dos mujeres lesbianas. Cuando se estrenó, era considerada una de las mejores películas del año y contaba con el visto bueno de gran parte de la cinefilia, especialmente en redes sociales. Algunos años después, la mirada de ciertos espectadores cambió totalmente: La Vida de Adele pasó de ser amada a odiada. Representaba, argüían algunos, la mirada heteronormativa de un hombre que, además, había sido acusado de maltrato por las actrices.



En 2019, Retrato de una Mujer en llamas pasó a ser la abanderada del feminismo en los círculos cinéfilos. También fue considerada una de las mejores películas del año. Hoy ya no goza del mismo afecto: en redes sociales critican que la directora acosó a una de las actrices, que una de las actrices es una depredadora sexual y, como frutilla del postre, argumentan que la película en realidad nunca fue feminista.

Hay un elemento particular que rodea a La Vida de Adele, Retrato de una Mujer en Llamas y La Sustancia: las 3 son películas francesas que ganaron premios importantes y fueron consideradas feministas, ganándose el visto bueno de la mayoría cuando se estrenaron. ¿Cambiará la opinión pública con respecto a La Sustancia? Veremos.



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