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Wado de Pedro, el "hijo de la generación diezmada" que fogonea Cristina

Hijo de desaparecidos y con buen diálogo entre empresarios, gobernadores y los sectores más radicalizados del FdT. La carta que le queda jugar a CFK.

Wado suena fuerta para la boleta presidencial del FdT
Wado suena fuerta para la boleta presidencial del FdT
Luciana García 23 mayo de 2023

"Por mi historia, siempre entendí la identidad como un derecho". Nacido un 11 de noviembre en la localidad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, con 46 años Eduardo de Pedro sintetiza muchos aspectos en su identidad, en su vida. 

El ser hijo de padres asesinados y desaparecidos en la última dictadura militar, una persona con disfluencia o "tartamudeo" como suele llamársele, y uno de los fundadores de La Cámpora. Entre otras, varias, cosas. 

Pero por sobre todas las cosas, "Wado" -apodo que le puso su hermano de crianza Juan Ustarroz cuando no le salía decir Eduardo-, es un hombre leal. Leal a su historia y al kirchnerismo. En su vida, no se puede entender un aspecto sin el otro.  

"Voy a hacer lo que la compañera Cristina diga", expresó públicamente hace menos de una semana. Con la baja de Fernández de Kirchner de cualquier eventual candidatura para las elecciones, De Pedro podría ser el nuevo ensayo de un formato organizacional que no funcionó con Alberto Fernández -y que difícilmente funcione- dado que el poder formal estaría en un lugar y el real, en otro.

El liderazgo de su "madrina política" se ve cada vez más reducido. Sin embargo, aún juega fuerte en un reservorio electoral denominado de "derechos humanos". Ese fue, precisamente, el portal de entrada del ministro del Interior al kirchnerismo, allí por los albores del nestorismo.

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De Pedro fue secretario general de la Presidencia en el segundo gobierno de Cristina Kirchner EFE

El tartamudeo comenzó en sus primeros años de vida. "Cuando era chico me costaba pedir helado, la comida, tocar el portero en la casa de un amigo. Después, de adolescente, no ir a hablar con una chica que te gusta...", revela. 

Su dificultad en el habla surge a raíz de una situación sumamente traumática. Con un año y ocho meses de vida, casi muere. "Yo me salvé de las balas por el cuerpo de ella en la bañadera, que me refugia y se me pone encima", recuerda cada tanto en entrevistas, emocionado. 

Un 11 de octubre de 1978, un grupo de tareas del Ejército, la policía y la Gendarmería ingresaron a su casa en el barrio de Floresta. Aquel día, fusilaron a su padrastro Carlos Fasano y secuestraron a su madre, Lucila Révora de Pedro, embarazada de ocho meses de su hermano, luego de haberla baleado por la espalda. Su cuerpo nunca apareció. 

"Todavía está el baño con los tiros en la puerta", reveló una vez De Pedro, al recordar un día de 1996 en que volvió a visitar la casa de la calle Belén al 300. Su padre biológico, Enrique "Quique" de Pedro, había sido asesinado por la dictadura en 1977 por militar en montoneros. 

Militancia y carrera política

Con la reivindicación de los hijos de desaparecidos en la última dictadura como bandera, a sus 19 años Wado de Pedro se convirtió en uno de los fundadores de H.I.J.O.S, acrónimo recursivo para "Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio". Una organización de derechos humanos donde dio sus primeros pasos en la militancia. 

En simultáneo, estudiaba Abogacía en la UBA, donde también comenzó a militar en la agrupación NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas), uno de los principales semilleros de lo que más adelante sería La Cámpora. Más tarde, se especializó en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés.

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Imagen compartida por Wado de Pedro en el aniversario 27 de H.I.J.O.S en abril de 2022

Una vez iniciada su militancia, nunca más paró. El 20 de diciembre de 2001, durante la represión en Plaza de Mayo, intervino en defensa de las Madres de Plaza de Mayo ante el acoso de la Policía Federal, en medio de las protestas del último día de gobierno de Fernando de la Rúa. Los efectivos lo metieron en un patrullero: fue golpeado y picaneado.

Con el nacimiento del kirchnerismo en 2003, comenzó su carrera política. En 2004 fue designado jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires durante el Gobierno de Aníbal Ibarra. 

Más importante aún, en esos años empezó a formarse un grupo político con ideas muy similares a las del kirchnerismo, como la defensa de los derechos humanos, "la Patria Grande latinoamericana", la defensa de la industria nacional y la justicia social. Tres años más tarde, De Pedro fundó La Cámpora junto a Máximo KirchnerAndrés Larroque, Juan Cabandié, Mariano Recalde y José Ottavis.

Un aspecto que terminaría de consolidar su perfil político. Así, en 2009 fue nombrado integrante del Directorio y luego vicepresidente de Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas, y en 2011 es electo diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por el Frente para la Victoria

Mientras que entre febrero y diciembre de 2015 fue secretario general de la Presidencia, en diciembre vuelve a ser electo diputado nacional: fue uno de los armadores de la campaña presidencial en la provincia de Buenos Aires.  

El 10 de diciembre de 2019 juró como ministro del Interior. Cargo en el que aún se mantiene. 

Wado, una pieza clave

Algo distingue a De Pedro de sus colegas camporistas y lo ubica bajo el ojo de Cristina Fernández de Kirchner para un posible candidatura presidencial: es hijo de desaparecidos, y, además, perfil bajo, moderado y más dialoguista que otros compañeros de ruta del camporismo del Siglo XXI.

Quizás un último atisbo de esperanza para el kirchnerismo de cara a las próximas elecciones (es un hijo del kirchnerismo y uno de los suyos), pese a que el ministro del Interior no reúne ni gran conocimiento público, ni experiencia ejecutiva ni tampoco sea -dentro de las opciones en danza del FdT- la mejor carta para estabilizar una economía fundida. 

De Pedro mantiene diálogo con empresarios, gobernadores y los distintos sectores políticos de su coalición. Con la oposición, pese a las (varias) críticas, también. Algunos lo apodaron "El Canciller".

"Yo quiero una Argentina y un Estado que funcione. Yo sí quiero que Cambiemos participe de la discusión de qué modelo de país vamos a consensuar, ya que a partir de ahí se gestará el poder político para torcer el rumbo", expresó en julio del año pasado, ante la idea de un Acuerdo Federal.

Habla con casi todos, menos con el Presidente. La relación entre Alberto y "Wadito" se quebró luego de que el ministro presentó su renuncia al cargo. Ausencia de diálogo entre el jefe de Estado y su ministro de Interior, acaso una postal nítida de una coalición bifronte y disfuncional.

No es casual que Wado haya celebrado la baja de la candidatura de Alberto Fernández por la reelección en abril y señalar que podrá "darle vitalidad" al Partido Justicialista (PJ) para "volver a soñar".

Las calles de algunos barrios y también las cercas al costado de las rutas, en zonas más cercanas al campo que a la ciudad, hace meses llevan carteles que expresan "Wado 2023". Sin anuncios, el cristinismo prepara el terreno. El reloj electoral corre y las definiciones se acercan. 

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Foto: Prensa La Cámpora

El ministro del Interior se pone el cassette del cargo que le pidan, pero en sus convicciones, es contundente: "Quiero ver a una Argentina que funcione y lo puedo hacer desde cualquier lado. Tiene que ver con que nadie sufra lo que sufrí yo de chico, ni tampoco la represión contra mí en el 2001, que ningún productor se funda como me pasó en 1995, que las familias puedan proyectar. Ese es mi sueño"

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