La reforma electoral que el Ejecutivo envió este miércoles al Senado tiene un solo beneficiario de cara a 2027: el oficialismo. El resto -aliados incluidos y oposición dura- quedaría en desventaja. Bajo el argumento del costo de la política, La Libertad Avanza (LLA) impulsa un proyecto que, más allá de su justificación oficial, tiene como efecto concreto limitar la posibilidad de sellar alianzas capaces de enfrentar al gobierno libertario en las próximas elecciones, según explicaron en las últimas horas diversos politólogos consultados por El Economista.
Como correlato, la iniciativa enfrenta resistencias en el Congreso y está sujeta a modificaciones. A diferencia de otras, el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) ponen en duda su respaldo. El principal punto de conflicto es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En ese marco, el Gobierno incluyó astutamente la ficha limpia en el texto, un proyecto con amplio apoyo entre sus aliados.
Los ejes del proyecto también incluyen cambios en el financiamiento de los partidos y en la Boleta Única de Papel (BUP). De convertirse en ley, el proceso de selección de candidatos quedaría en manos de cada espacio -que podría optar por realizar o no internas-. Además, establecería la imposibilidad de que los condenados en segunda instancia compitan en elecciones nacionales o ejerzan cargos públicos y se incorporaría el casillero de lista completa en la BUP.
Cambios en las reglas de juego
"La eliminación de las PASO perjudica a la oposición porque le complica armar frentes electorales y beneficia al oficialismo si hay más fragmentación", sintetizó el analista político Ignacio Labaqui.
Detalló que la ausencia de primarias dificulta la formación de alianzas porque deposita en los partidos la logística de las internas si decidieran llevarlas a cabo. Caso contrario, deberían negociar las candidaturas, algo que, si se tensa el acuerdo, podría derivar en rupturas.
En el caso de los aliados, perderían poder de negociación dado que, con PASO y si LLA "es tacaña a la hora de dar lugares en listas legislativas", podrían coaligarse y generar un potencial daño al Gobierno restándole algunos puntos.
En este sentido, el coordinador de Pulsar UBA y analista político, Facundo Cruz, y el director de Isasi/Burdman Consultores, Julio Burdman, destacaron que la intención de eliminar las PASO siempre está vinculada a los oficialismos dado que ordenan las listas y disputas internas desde la Casa Rosada con el control de los recursos del gobierno nacional. Es un objetivo que sugirieron tanto el gobierno de Mauricio Macri como el de Alberto Fernández y ahora el de Javier Milei. En cambio, la oposición, cuando no logra tener un liderazgo unificado, tiende a utilizar las PASO como una herramienta para dirimir los liderazgos distritales y provinciales.

Por su parte, el politólogo Pablo Salinas agregó que "el Gobierno cree que quitar el instrumento de las primarias puede evitar alguna especie de coalición contra LLA de varios partidos opositores que, a través de una primaria, diriman una candidatura y con eso lo enfrenten".
A raíz del mayor costo para conformar alianzas, eliminar las PASO podría ampliar la cantidad de listas presentadas. Sin embargo, el proyecto del oficialismo contrarresta ese efecto: eleva de cinco a diez los distritos en los que un partido debe estar reconocido para obtener carácter nacional.
Esta nueva regla dejaría vigentes a solo 19 de los 45 partidos nacionales hoy existentes, según recopilaron los politólogos Cruz y Sebastián Parnes de datos de la Cámara Nacional Electoral. "Caerían los integrantes del FIT, el espacio de (Juan) Schiaretti, la estructura de Juan Grabois, el clásico de los Rodríguez Saá, el que armó Margarita Stolbizer, y otros históricos como el PI, PDP, UCEDé y PD", explicó Cruz en X.

El proyecto también modifica el esquema actual de financiamiento: "Las medidas propuestas atentan contra los principios que en general trata de resguardar una ley de financiamiento: limitar los costos destinados a las campañas electorales, garantizar equidad en la competencia, la transparencia del origen y destino de los fondos y evitar la influencia desmedida de intereses particulares", explicó la politóloga Carolina Tchintian.
"Aumenta límites a aportantes privados, quita topes a gastos, reduce al mínimo el financiamiento público directo e indirecto, habilita gastos independientes orientados a promover o desincentivar apoyos mientras no exista coordinación previa. En definitiva, incrementa la centralidad del mercado en la visibilidad electoral", concluyó.
El año que viene también entrarán en juego los desdoblamientos, es decir el adelantamiento de las elecciones provinciales en los distritos que así lo decidieran sus gobernadores. Según el relevamiento de Salinas, "la tendencia a desdoblar va en aumento desde 2015".

En el último episodio de FENÓMENO BARRIAL, el podcast de El Economista, el politólogo Andrés Malamud reveló que, para evitar un clima de derrota, el Gobierno estaría pidiendo a gobernadores afines que desdoblen sus elecciones, y así evitar que solo los opositores realicen esta jugada. "Quiere mechar triunfos con derrotas", resumió Malamud. Y Salinas agregó: "A esperar un festival de desdoblamientos".
Aliados en duda y oposición en contra
Dada su representación en el Congreso (21 senadores y 95 diputados), LLA necesita de sus aliados para aprobar los proyectos que impulsa. En este caso, ya que la iniciativa modifica reglas electorales, requiere 37 votos afirmativos en el Senado y 129 en Diputados, cifras imposibles de alcanzar sin el apoyo del PRO (tres senadores y 12 diputados), la UCR (diez y seis, respectivamente) y bloques provinciales.
Sin embargo, el macrismo y el radicalismo aún evalúan su apoyo a la reforma electoral, especialmente por la eliminación de las PASO. Al respecto, el jefe del bloque PRO en el Senado, Martín Goerling, dijo a El Economista: "Creo que no hay que cambiar (derogar las primarias) más allá de si perjudica al PRO o no".
Desde la bancada amarilla en Diputados, en tanto, indicaron a El Economista que están "evaluando si existen mecanismos alternativos para las PASO que ayuden a reducir el costo que implican", dado que su eliminación "puede favorecer la fragmentación partidaria beneficiando un sector político por encima del otro". De todos modos, se mostraron cautos al señalar que "al presentarse por Senado es posible que sufra modificaciones, por lo que habrá que ver cuál es el texto que llega a Diputados en caso de lograr avanzar".

Reparos similares se observan en el radicalismo. El senador Maximiliano Abad (UCR) afirmó este jueves que no está a favor de eliminar las PASO "pero sí de producir una modificación". "Puede haber una situación en la cual no haya competencia en los partidos o en los frentes electorales y que sea innecesario gastar recursos y movilización partidaria", argumentó en Radio Rivadavia. Pero derogar las primarias significaría "volver al sistema anterior en el cual las cúpulas partidarias armaban las listas; es cambiar participación ciudadana por una mesa".
"Hay muchos senadores que no están de acuerdo con la eliminación de las PASO", advirtió Abad, y agregó que cree que "el Gobierno ha tomado nota" y que intuye que abrirá el diálogo para conversar una alternativa.

Ante la consulta de El Economista, desde el bloque radical en Diputados sostuvieron que todavía no tienen una postura sobre la supresión de las primarias.
Sería precisamente por la resistencia de los aliados que el oficialismo decidió incorporar ficha limpia al texto. Así se posiciona mejor para negociar su respaldo y los pone en jaque al sumar un proyecto altamente valorado por el PRO y la UCR.
Así lo expresó el diputado Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica. "Ficha limpia no puede ser una moneda de cambio para darle más poder a Milei y LLA", lanzó en X. Dijo que se trata de "una reforma extorsiva y tramposa" que está "hecha a medida de las necesidades electorales del Gobierno y de LLA".
"Como hacen siempre, mezclan todo y embarran la cancha. Incluyeron ficha limpia en esta ley ómnibus para forzar apoyos y aprobar las leyes que necesitan con el objetivo de allanar el camino a la reelección de Milei, concentrar poder y debilitar cualquier alternativa política", agregó.
El diputado Esteban Paulón (Partido Socialista), compañero de interbloque de Ferraro, tildó el proyecto de "contrarreforma antidemocrática". "Se parece mucho al que sube la escalera y cuando llega arriba la patea para que otro no suba. Ellos llegaron al Gobierno sin partido, lo armaron desde el poder repartiendo cargos y ahora pretenden que otros pierdan sus personerías", sostuvo en Radio UNR. Y disparó: "El Presidente tiene pánico del proceso electoral del año que viene".
El diputado Nicolás Massot (Encuentro Federal), también del interbloque Unidos, se expresó en la misma línea: "Eliminar las PASO no es una reforma profunda. Es una decisión política y oportunista". "No mejora la calidad democrática por sí sola. Cambia las reglas del juego en favor del que ya está en el poder. Reduce la competencia visible, ordena al oficialismo sin exposición interna y le quita a la oposición una herramienta clave para dirimir liderazgos", justificó.
Massot se reunió recientemente con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en el marco del armado que impulsa el diputado Miguel Ángel Pichetto de cara a 2027.
Por su parte, distintos legisladores peronistas se manifestaron en contra de la eliminación de las PASO. Pichetto, por caso, afirmó que "vuelve al sistema de partidos más cerrado, no hace a la democracia interna".
El diputado Sebastián Galmarini, del Frente Renovador de Sergio Massa, dijo que la reforma "es otra cortina de humo" para desviar la atención pública de la urgencia económica y sostuvo que alterará las reglas en beneficio de los libertarios.
En tanto, el senador y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, planteó que el país necesita una fuerza política que "vuelva a proponer", y por esto sugirió una interna amplia, abierta y participativa para el peronismo y aliados.

