Javier Milei perdió casi la mitad de sus votantes y el 73,5% de los encuestados asegura que no lo votaría para un segundo mandato. En el barco quedan los jóvenes, y se suman las provincias mineras y las clases altas.
Así lo indica el último informe de la consultora Sentimientos Públicos, dirigida por Hernán Vanoli. El estudio construye cinco perfiles sociales atravesados por sentimientos de indiferencia, impotencia, desconfianza y depresión. Solo uno de cada diez manifiesta optimismo.
El éxodo dentro del propio barco
El dato más contundente del informe es el grado de deserción entre quienes alguna vez apoyaron al gobierno libertario. La encuesta muestra que Milei perdió el 48% de sus propios votantes. Casi uno de cada dos de los que lo eligieron en 2023 hoy dice que no lo votaría para un segundo mandato.
El fenómeno se extiende hacia los votantes de Patricia Bullrich, candidata por entonces de Juntos por el Cambio, que en el balotaje mayoritariamente acompañaron a Milei. El 50% de ese electorado también se cayó. La hoy senadora ensaya —nuevamente— la rebeldía: mostró su autonomía y capital político frente al elenco oficialista al distanciarse de Manuel Adorni en medio de su escándalo judicial.
- El AMBA concentra la resistencia más dura: allí el rechazo a Milei alcanza el 76%. Y entre las personas de 29 a 44 años llega al 80%.

¿Quiénes sostienen, entonces, el respaldo al Gobierno? El mileísmo sigue teniendo anclaje entre los jóvenes de 18 a 28 años, donde el apoyo trepa al 36%, casi diez puntos por encima de la media. Conserva su fortaleza en la Zona Agro (Córdoba, Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Tucumán, San Luis, Chaco), donde el respaldo llega al 30%.
Pero los dos segmentos que más crecieron en el apoyo al Gobierno son nuevos: la Zona Minera Norte (Santiago del Estero, Formosa, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, San Juan) y las clases altas. Ambos están siete puntos por encima del promedio nacional.

El bolsillo que duele: servicios, comida y deuda
"¿Cuáles fueron los gastos que más te dolieron?", preguntaron en la encuesta. En la cima están los servicios básicos —luz, agua, internet—, señalados por el 58% de los consultados. La comida aparece en segundo lugar, con el 41%. Entre ambos rubros concentran el dolor de bolsillo de nueve de cada diez argentinos. Detrás siguen los impuestos locales (29%), el transporte y la nafta (25%), y la prepaga (17%).
La comida duele más a las clases bajas. El transporte y la nafta, a las medias. La prepaga, a las altas. Y por generación: los servicios, la comida y el transporte son los gastos más sentidos por Centennials —de 18 a 28 años— y Millennials —entre 29 y 40—; los intereses de deuda son la principal queja de la Generación X —de 41 a 55—; la prepaga y las expensas, las de los adultos mayores —más de 70 años—.

Sobre el futuro, las expectativas no son más alentadoras. Más de la mitad de los encuestados cree que su capacidad de ahorro va a estar peor dentro de un año. Y de los que tienen ahorros, tres de cada cuatro son pesimistas sobre su capacidad de seguir ahorrando. La clase media es más pesimista que la clase baja y que la clase alta.

Cinco pétalos de una flor marchita
Sentimientos Públicos construyó cinco perfiles a partir de expectativas, dolores, gastos, historial de voto y perspectivas de futuro. Los denominaron "los cinco pétalos de la flor marchita".
El grupo más numeroso son los neutros incrédulos, que representan el 28%. Son el pétalo de la indiferencia. No sufrieron "experiencias extremas" a raíz del ajuste: recortaron gastos pero no se endeudaron, consideran que no había otra alternativa y que las cosas no van a mejorar, pero nada de esto los angustia demasiado. Muchos votaron a Milei en el balotaje y casi todos coinciden en que no controla la inflación. Solo el 13% mantiene esperanzas en el Gobierno.

El segundo grupo son los pacientes graves de la crisis, con el 23%. Son, en general, Millennials de clase media empobrecida, y su sentimiento preponderante es la impotencia. Todos achicaron gastos y se endeudaron. Uno de cada cuatro toma medicación para la salud mental. En este perfil "el colapso económico se convierte en crisis personal".
Los curtidos en el ajuste representan el 21% y son Boomers —entre 56 y 70 años— de clase media que ya atravesaron varias crisis argentinas. El 100% ajustó gastos, pero ninguno se endeudó: saben administrar la adversidad. Fueron votantes de Sergio Massa y de Bullrich en 2023. El 78% no tiene esperanzas en que la situación mejore: sostienen que "el país no tiene arreglo". Su sentimiento es la desconfianza.
Los endeudados y pesimistas son el 17%, los más golpeados en términos materiales. Están endeudados y no ajustaron gastos porque no tienen margen para hacerlo. Pertenecen a los sectores más bajos de la pirámide socioeconómica. Votaron mayoritariamente a Massa y apenas el 2% conserva esperanzas en el Gobierno. Su sentimiento dominante es la depresión.

Finalmente, la minoría optimista, que apenas llega al 11%. Son de clases altas y medias altas, con predominio de la Generación X, y se concentran sobre todo en la Zona Minera Norte. El 95% cree que Milei controla la inflación, el 88% siente que el país está mejorando, el 35% pudo viajar y el 39% arregló su casa. Este segmento tiene un vínculo especial con las irregularidades estatales: el 92% cree que las penas por corrupción deberían ser más altas. Su sentimiento es el optimismo.

