12 mayo de 2026
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Las mejores frases de Camila Perochena
- Los presidentes argentinos tienen una especie de patología refundacional. Es algo clásico y la tienen desde el siglo XIX. ¿Quiénes vinieron a refundar el país? Roca, Yrigoyen, Uriburu, Perón, Frondizi, el golpe del 55, el del 66, el del 76, Alfonsín, Menem, Néstor Kirchner. La voluntad por transformar la Argentina estuvo en casi todos. Muchos de ellos construyeron algo nuevo por la época, pero también por esa voluntad.
- El problema de la sucesión en los líderes carismáticos es que ven en su sucesor la evidencia de su propia mortalidad política. Y eso le pasó a todos.
¿Modernizador como Menem?
- Milei se mira permanentemente en el espejo de Menem. El diagnóstico que hizo Menem en 1989 era muy similar al que hace Milei: más mercado, menos Estado, un Estado más eficiente. Pero la sociedad argentina con la que se encuentra Menem es distinta a la que se encuentra Milei, y la legitimidad con la que llegan para hacer esas transformaciones también es diferente. Menem llega habiendo sido tres veces electo gobernador, habiendo ganado unas internas en el PJ, siendo un político con muchísima experiencia. Llega a la presidencia con esa gimnasia hecha. Milei empieza el gimnasio cuando empieza la presidencia.

- Milei fue menemizándose, en el sentido de pragmatizándose. Menem arrancó pragmático, negociador. Milei arranca mucho más rupturista, menos compensador en esa voluntad transformadora, y se va dando cuenta con el tiempo que tiene que pragmatizarse, que tiene que menemizarse, que tiene que sacarse la foto con los gobernadores cuando no quiere, que tiene que acordar en el Congreso aunque no quiera.

- La naturaleza de Menem lo llevaba a la conciliación; la naturaleza de Milei lo lleva más al conflicto. ¿Cuán transaccional es Milei? Cero. Cuando es transaccional es porque está haciendo un esfuerzo.
- Esa lógica más transaccional que vemos en Alfonsín, en Menem, es una lógica difícil de encontrar. Hay un paréntesis 1983-2003 de líderes presidenciales más consensualistas, que tienden más a los acuerdos. Está relacionado con el quiebre entre dictadura y democracia, que obliga a repensar una cultura política que estuvo muy marcada durante todo el siglo XX. Pos-2003, sobre todo pos-2008, eso se vuelve a romper en términos de reconocimiento de la legitimidad del adversario, y por ende de estilos.
¿Irascible como Sarmiento?
- Sarmiento era confrontacional en las formas. Era un polemista genio, que entra gobernando a las patadas, peleándose, quejándose. Sin embargo, la mayoría de los presidentes liberales del siglo XIX —Sarmiento, Mitre, Avellaneda, Roca—, aunque tenían muchísimas disputas políticas facciosas entre ellos que terminaban en las armas, son presidentes que tienen una serie de acuerdos y de consensos: exportar materias primas, recibir inmigrantes, hacer ferrocarriles y pensar la educación como motor de progreso.
- Hoy la confrontación implica distintas formas de pensar el futuro de la Argentina. Hay una diferencia sustantiva entre Kicillof y Milei, o entre Cristina y Milei.

¿Fundador de un partido nacional como Perón?
- Hay solo dos presidentes que construyeron sus partidos políticos estando en la Presidencia. Uno es Perón y el otro es Milei.
- Perón llega al poder con una coalición de distintos grupos —sindicalistas, políticos que estaban en la UCR Junta Renovadora, conservadores locales, apoyos de la Iglesia y de las Fuerzas Armadas—. Perón, desde unos días antes de asumir, dice: "Estos partidos se disuelven y vamos a unir nuestras fuerzas para hacer un partido único". Había una idea clara de Perón de que para gobernar se necesitaba un partido unificado, disciplinado. Y en el caso de Perón, pero también en el caso de Milei, un partido que gire alrededor del líder del partido. Es decir, un partido pensado para que —Karina lo dice sin ningún problema— el líder sea reelecto.
- Empieza a haber internas en la creación de un partido, como las que está habiendo en La Libertad Avanza, de una manera abierta. Le lleva varios años a Perón disciplinar las internas de ese partido.
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Andrés Malamud se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal y trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa.
Pablo Castro es economista y politólogo. Ha sido docente en diversos cursos en la Universidad de Buenos Aires, consultor y analista financiero en Argentina y el Reino Unido.
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