El próximo domingo todas las miradas estarán centradas en los resultados electorales de la disputa por la Casa Rosada entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, a lo que se agregará la contienda provincial en la que la gobernadora, María Eugenia Vidal, tendrá una pelea palmo a palmo contra Axel Kicillof.
Sin embargo, a la de la provincia se suman otras elecciones importantes en distintas regiones del país, que si bien no tendrán el nivel de incidencia de la elección bonaerense, comenzarán a delinear la configuración del escenario nacional para las generales de octubre y servirán como muestra del estado de ánimo en las distintas regiones.
Tal es el caso de la CABA de Buenos Aires, en donde el consolidado oficialismo con el PRO a la cabeza, irá por su cuarto mandato consecutivo con Rodríguez Larreta como candidato. La reelección del actual jefe de Gobierno parecería no tener mayores inconvenientes, aunque la diferencia que pueda obtener será un termómetro para medir el estado de ánimo del electorado, en la ciudad más grande y rica del país.
Hace escasos días fue el propio Larreta quien desestimó la posibilidad de que haya un elevado nivel de corte de boleta, algo que podría favorecer su performance en detrimento de la candidatura de Mauricio Macri.
La elección porteña presenta algunos condimentos extra. Por un lado, el calendario electoral estará por primera vez en la historia unificado con el nacional, tras una reciente modificación en la legislación. Con una gestión altamente valorada por el electorado de la CABA, el eventual impacto negativo de la presencia de Macri en la boleta completa será un aspecto a medir, sobre todo teniendo en cuenta que no hay antecedentes.
Larreta desestimó que haya un elevado corte de boleta, favoreciendo su performance electoral en detrimento de Macri.
A su vez, el mapa electoral de la Ciudad también quedó polarizada entre el oficialismo y el Frente de Todos, que lleva a Matías Lammens como candidato, logrando incluir al peronismo, kirchnerismo y a sectores progresistas bajo una misma oferta.
Otra contienda importante será la de Santa Cruz, donde además de las primarias para las categorías nacionales (con sistema nacional) se elegirá al próximo gobernador. La disputa provincial tiene un condimento insoslayable: la ley de lemas. El lema del Frente de Todos nuclea a tres candidatos. Por lado la actual gobernadora Alicia Kirchner, quien cerró ayer su campaña en Río Gallegos, por otro el intendente de El Calafate, Héctor Javier Belloni, quien a priori podría imponerse dentro del lema arrebatándole la gobernación a la candidata del kirchnerismo y por otro, Claudio Vidal proveniente del sindicato de petroleros.
A su vez, el representante del oficialismo nacional en la provincia patagónica es el actual senador radical, Eduardo Costa.
El lema con el que competirá es Nueva Santa Cruz que en total engloba a otros seis sublemas, los que en principio no le alcanzarían para que el candidato de la Casa Rosada se imponga en el sur, destronando al peronismo.
Se suma a su vez a la contienda el exgobernador, Daniel Peralta, quien enemistado con el kirchnerismo desde los tiempos en los que gobernaba la provincia irá con lema propio: Santa Cruz somos todos.
En la provincia de Catamarca también habrá elecciones coincidentes con las nacionales. El próximo domingo la provincia del noroeste argentino tendrá PASO para la elección de gobernador, vice y legisladores provinciales.
Por el Frente de Todos, el candidato será Rubén Jalil, el actual intendente de la capital provincial. La gobernadora Lucía Corpacci no irá por la reelección y competirá por un lugar en el Congreso encabezando la lista de diputados. Jalil estará acompañado en la fórmula por el actual ministro de Obras Publicas de la provincia, Rubén Dusso.
Quien encabeza la lista de Juntos por el Cambio es el dirigente del radicalismo Roberto Gómez, quien está acompañado en la fórmula por Lía Quiroga, en un binomio 100% radical.