La derrota de la mitad de los gobernadores diluyó la posibilidad de que se convirtieran en árbitros del Congreso, una de las grandes expectativas que habían depositado en estas elecciones. 10 de ellos cayeron frente a La Libertad Avanza, y solo dos perdieron por efecto del peronismo.
El resultado "trae a la realidad el valor de mercado de cada postura", analizó Pablo Castro en el último episodio del podcast de El Economista. Con el nuevo mapa político, muchos mandatarios provinciales llegan al diálogo con menor capacidad para imponer condiciones al gobierno nacional.
En un giro discursivo, el presidente Javier Milei los convocó al diálogo tras su victoria: "Nos alegra saber que en muchas provincias la segunda fuerza no fue el kirchnerismo, sino el oficialismo provincial. Queremos invitar a la gran mayoría de los gobernadores que tendrán representación parlamentaria a discutir en conjunto estos acuerdos". En entrevistas posteriores, dijo que los cruces de campaña fueron solo "pirotecnia electoral".

Los 10 mandatarios que lograron imponerse fueron los cuatro aliados de La Libertad Avanza -ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza y Chaco-, junto con Santiago del Estero (que eligió gobernador), Corrientes, Tucumán, La Pampa, La Rioja, Formosa y Catamarca. San Luis quedó en una posición intermedia: no presentó lista propia, pero su gobernador expresó apoyo a LLA.
En el otro extremo, Córdoba y Santa Fe protagonizaron las derrotas más significativas, dado que se esperaba un desempeño más competitivo de las listas del oficialismo provincial. En Córdoba, el exgobernador Juan Schiaretti obtuvo el 28%, frente al 42% de LLA. En Santa Fe, la vicegobernadora Gisela Scaglia quedó relegada al tercer lugar, con 18%, ante el 40% libertario.

"Lo que demostró esta elección es que cuando la gente tiene que optar, suele preferir al Presidente por sobre el gobernador que comparte su espacio identitario. El Presidente demostró que la marca violeta, el león o el águila, son más valiosos que los buenos gobiernos provinciales, porque todos esos gobiernos fueron revalidados en las elecciones provinciales. Se repite la dinámica de 2023, en que Milei no ganó ninguna provincia y ninguna intendencia, pero ganó en las elecciones nacionales", explicó Andrés Malamud en el podcast.
FENÓMENO BARRIAL El País de la Libertad
Los resultados del domingo confirman esa lógica: pese al respaldo que aún conservan en sus distritos, los gobernadores no lograron trasladar su poder local al plano nacional. Milei, que había perdido ocho de las 10 elecciones provinciales celebradas durante el año, terminó imponiendo su sello en la elección nacional.

