La vicepresidenta, Victoria Villarruel, optó por el silencio tras el contundente triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas. "No son los resultados que esperaba", advirtió a El Economista Leonardo Fredes, periodista acreditado en el Congreso. Con estos números, se habrían esfumado sus aspiraciones presidenciales y, a partir de diciembre, deberá compartir el Senado con una de sus mayores enemigas: Patricia Bullrich.
Aunque "no es parte de la gestión desde hace muchísimo tiempo" -como había señalado meses atrás el vocero presidencial, Manuel Adorni-, su falta de pronunciamiento volvió a ser una señal de distancia respecto de Javier Milei. Aun sin participación en "el proyecto", Villarruel sigue siendo una figura institucional clave.
La "traidora", como la llamó el propio Milei en más de una oportunidad, fue parte de las especulaciones que circularon cuando se hablaba del "club del helicóptero" y se ponía en duda la posibilidad de que el Presidente llegara al final de su mandato. En ese contexto, y por su posición en la línea sucesoria presidencial, habría mantenido conversaciones con distintos sectores políticos.

"Estaba callada, tranquila, pero no inactiva. Existían y existen diálogos de Villarruel con diferentes actores del peronismo y otros sectores buscando una especie de consenso [por si acaso Milei no culminara su mandato]. Después de los resultados de hoy, va a archivar un poquito esa expectativa", sostuvo Fredes.
A esa frustración se suma otro dato incómodo: el 10 de diciembre Bullrich asumirá en el Senado. La ministra de Seguridad obtuvo el 50,32% de los votos en la ciudad de Buenos Aires, una diferencia de 20 puntos sobre Fuerza Patria. Su llegada promete una convivencia tensa con Villarruel: el enfrentamiento entre ambas se hizo público meses atrás, cuando el Senado aprobó el aumento jubilatorio y la emergencia en discapacidad.

En aquella sesión, Bullrich tildó a Villarruel de "cómplice del kirchnerismo", al considerar que su presencia había habilitado una sesión que el Gobierno juzgaba irregular. En respuesta, la vicepresidenta la acusó de haber integrado "orgas terroristas" y de "pulular de partido en partido".
Hace una semana, Bullrich volvió a marcar distancia: dijo que Villarruel "se ha quedado bastante en silencio durante la campaña" y que esperaba que no fuera "de las que pongan palos en las ruedas".
Sin embargo, de cara a la nueva etapa, se mostró más conciliadora: "Yo creo que nos toca tener una relación institucional, porque vamos a tener que construir esta mayoría, que es necesaria para sacar las leyes que queremos. No nos va a servir un enfrentamiento o una pelea".

