El Gobierno acumula múltiples frentes abiertos, en gran parte por sus propias decisiones, más allá del "riesgo kuka" que quiera señalar. La contundente derrota en la provincia de Buenos Aires profundizó la incertidumbre: el distrito más poblado del país (37% del padrón) le dio la espalda. Aun así, pese a un clima hostil, no todo está perdido; el interior se perfila como un refugio de cara a octubre.
El Congreso, envalentonado, avanzó con rechazos a los vetos, aunque aún falta que ambas cámaras coincidan para que se vuelvan efectivos. Diputados insistió con amplias mayorías en el financiamiento universitario y la emergencia pediátrica, y el Senado hizo lo propio con la redistribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Los gobernadores, desconfiados, saben que competirán en octubre -en parte por la estrategia de pureza violeta impulsada por Karina Milei y los Menem- y por eso postergan su participación en la Mesa Federal, a excepción de los cuatro que sellaron acuerdos electorales con la Casa Rosada.

La economía tampoco tapa la crisis política: el PIB del segundo trimestre cayó 0,1% frente al primero, el dólar alcanzó el techo de la banda y los precios mayoristas subieron 3,1% en agosto. Con este panorama, irrumpió un nuevo fantasma: el "club del helicóptero".
El interior, la carta de Milei
Pese a la dinámica crítica en la política y economía, el oficialismo podría confiar en el peso del interior. Una encuesta de CB mostró en la provincia de Buenos Aires a Fuerza Patria (FP), con Jorge Taiana al frente, con 41,7%, frente al 35,4% de La Libertad Avanza (LLA) que lidera José Luis Espert: una ventaja de 6 puntos, menor a los 13 que hubo en septiembre.
A nivel nacional, Atlas Intel proyectó a LLA como ganador: la alianza con el PRO llegaría al 42,9%, contra el 35,6% de FP.
Allí está la clave. Analistas remarcan que el interior es a Javier Milei lo que la Tercera Sección electoral es al kirchnerismo. Los índices de Confianza del Consumidor y de Confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) refuerzan esta lectura: mientras la Capital y el Gran Buenos Aires están por debajo del promedio nacional, el interior lo supera ampliamente. Además, el oficialismo suma alianzas con gobernadores de Mendoza, Chaco y Entre Ríos.
En el interior, más que el "riesgo kuka", está el "riesgo Provincias Unidas". El sello de media docena de jefes provinciales amenaza con restarle votos a Milei. Este 2025, los oficialismos ganaron todas las elecciones desdobladas, salvo en la Ciudad de Buenos Aires.

"¿Qué pesa más en las provincias: la imagen del gobernador o la de Milei? Provincias Unidas le puede cooptar algo, pero aún así creo que al Presidente le va a ir mejor de lo que fue la provincia de Buenos Aires", evaluó Juan Negri, de la UTDT, en un Space de El Economista.
El segundo padrón más numeroso del país merece un párrafo aparte: Córdoba, la provincia más antikirchnerista y que más votó a Milei en el balotaje de 2023, podría no acompañarlo este 26 de octubre. "Nadie conoce a los candidatos de LLA, no tienen instalación. Milei no está tan bien en Córdoba como en otro momento", advirtió el analista Daniel Montoya.
Según una encuesta de Sicchar, LLA quedaría segundo con 23,7%, mientras Juan Schiaretti, líder de Provincias Unidas, ganaría con 33,3%.
El umbral de lo que se considera un buen resultado a nivel nacional depende de expectativas y del clima final de la campaña. En Fenómeno Barrial, el podcast de El Economista, Andrés Malamud afirmó que un 37% sería un escenario posible y positivo para el Gobierno. Por debajo del 35% sería malo; por encima del 40%, excelente.
Del "riesgo kuka" al "club del helicóptero"
El peronismo le ganó a LLA en las elecciones bonaerenses por 13 puntos sin sumar nuevos votantes. En paralelo, la confrontación con el Congreso y los gobernadores fue un daño autoinfligido, al igual que las denuncias por corrupción. "No hay razones catastróficas para evitar que esto continúe y mejore. Las razones están en aquel que, teniendo 87 héroes, decidió mearlos encima", sentenció Malamud.
"La responsabilidad de que los kukas tengan chance de volver es del mal Gobierno actual. Y el fracaso del Gobierno se da por la inconsistencia del programa económico y por los ruidos políticos que están provocando", agregó.
Pese a que el slogan "Kirchnerismo Nunca Más" no le rindió, Milei insiste en la polarización: "En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los 'antikukas' que votan igual que los kukas pero disfrazados de republicanos. Votar a cualquiera de las versiones del Partido del Estado es votar que tus hijos se vayan para Ezeiza. Ya lo vivimos eso. Ya sabemos cómo termina", tuiteó tras la votación en Diputados.
"En la cabeza de la gente, el kirchnerismo no es un riesgo. Hoy es mayor el rechazo a Milei que al kirchnerismo", señaló Lucas Romero, de Synopsis, a este medio.
Al "riesgo kuka" se le suma ahora la narrativa del "club del helicóptero". "El Congreso insistirá hoy en romper el equilibrio fiscal [con la insistencia a la ley de los ATN]. Todos sabemos a esta altura que lo que están tratando de hacer es voltear al presidente que salvó al país de caer en la peor crisis de su historia", acusó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Sin embargo, fueron varios los legisladores -a ojos de Milei, "antikukas que votan como kukas"- que aclararon que su voto no buscaba desestabilizar al Gobierno.
Los problemas actuales son responsabilidad propia, pero también lo son las herramientas para corregirlos. El margen, sin embargo, es escaso: queda poco más de un mes hasta las elecciones. Las mesas de diálogo, la reinstauración del Ministerio del Interior y un tono más autocrítico en la presentación del Presupuesto 2026 son algunos de los recursos que desplegó Casa Rosada tras la derrota electoral.
Sin embargo, el camino del consenso fue efímero. Las mesas de diálogo quedaron acotadas a los aliados; el ministro del Interior, Lisandro Catalán, distribuyó fondos a cuatro provincias -entre ellas, dos con las que se sellaron pactos electorales-; y el tono de la cadena nacional, que había evitado insultos y el clásico "Viva la libertad, carajo", se esfumó en las siguientes apariciones del Presidente.

"El momento para negociar no es antes de una elección, sino antes del cierre de alianzas o después de los comicios", señaló Ignacio Labaqui en El Economista TV.
"El destino del Presidente depende de él", remarcó Malamud. "No hay actores relevantes que estén empujando la interrupción presidencial. Me refiero fundamentalmente a Axel Kicillof. Los que se sientan en las mesas de café para hablar del helicóptero no son los líderes".
Kicillof, en el foco demasiado pronto
El triunfo de Fuerza Patria en Buenos Aires significó también una victoria para Kicillof, que apostó por el desdoblamiento y encabezó la campaña. "Todo el mundo cree que la elección intermedia de la provincia de Buenos Aires genera el sucesor: más bien lo entierra. Los futuros presidentes fueron todos inesperados", sostuvo Labaqui.
La victoria colocó al gobernador en el centro de la escena. La atención trae consigo críticas a su gestión, lo que podría desgastarlo de cara al futuro.
La moderación es un desafío: si lo intenta -como tímidamente comenzó a hacer-, corre el riesgo de perder parte del apoyo de los sectores que apoyan a Cristina Kirchner, que representan gran parte del electorado. Si no lo hace, puede, a su vez, seguir vinculado a la expresidenta, pese a la interna que protagonizan hace meses.

El Gobierno llega a octubre con el Congreso en contra y las provincias en alerta, pero aún conserva un capital político en el interior que puede darle oxígeno. Allí se juega su última carta: si logra sostener esa base y frenar cierta fuga hacia los oficialismos locales, Milei podría mantener opciones de triunfo. De lo contrario, la narrativa del "riesgo kuka" y del "club del helicóptero" crecerá, incluso cuando aún le restan dos años de gestión.

