Después de dos años y medio de una alianza sólida —aunque a menudo incómoda— con La Libertad Avanza, el PRO, defensor del republicanismo y la transparencia, se vio forzado a presionar por la renuncia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito, luego de que confesara una omisión de US$ 500.000 en sus declaraciones juradas anteriores. El escándalo obligó al macrismo a mover sus fichas, aunque también representó una oportunidad para diferenciarse del Gobierno, en un momento en que relanzan el partido y buscan mostrarse competitivos de cara a las elecciones de 2027.
“Es una oportunidad, está claro, pero el tema también es aprovecharla”, señaló un dirigente del macrismo, en diálogo con El Economista. “Y no es una oportunidad que generamos nosotros a propósito. Adorni por sí solo se metió en este lío”, advirtió.
Hay consenso en el partido en que el jefe de Gabinete debe abandonar su cargo. Sin embargo, se trata de una situación “incómoda” para un aliado —reconocen ellos mismos—: el Gobierno no da demasiadas señales de estar a punto de desplazarlo y, en paralelo, el kirchnerismo en el Senado y la oposición en Diputados se aprestan a interpelarlo y a activar una moción de censura. Por eso prefieren que el oficialismo “tome cartas en el asunto lo antes posible”: que lo resuelva el Ejecutivo y les evite el incordio de quedar asociados a la destitución de un funcionario de la mano de la oposición.

“Para nosotros sería mucho mejor que Adorni renuncie o Milei lo eche antes que ir al Congreso a interpelarlo o pedir una moción de censura”, resumió Darío Nieto, legislador porteño cercano a Mauricio Macri, en diálogo con El Economista. “Adorni tiene que renunciar. Sería más sano para el país, para la democracia, para la república y para el Gobierno, porque forzar una interpelación y posteriormente una posible moción de censura no es bueno para ninguno”, agregó.
En el plano legislativo, el bloque PRO se rebeló contra la sociedad que mantiene con el oficialismo desde el inicio del mandato. En el Senado, el jefe de la bancada, Martín Goerling, reclamó la semana pasada la presentación de Adorni en junio ante la Cámara alta, y este miércoles anunció que, de llegar a una moción de censura, “el PRO va a acompañar el pedido de remoción”.
Los gestos del espacio en contra de Adorni se acumularon aceleradamente en las últimas horas. El diputado nacional y secretario general del PRO, Fernando de Andreis, dijo este miércoles que “no debería pasar un día más en el cargo”. Además, la mano derecha de Macri publicó el lunes un comunicado en el que advirtió que el partido se prepara para ganar el año que viene.
Macri aún no se manifestó públicamente en contra de Adorni. Lo hizo a través de la cuenta del partido en X, donde escribieron que es una “falta grave”, y también habló a través de De Andreis, hombre de su riñón, cada día más rebelde contra el Gobierno.
Una persona al tanto de los movimientos del expresidente explicó a El Economista que “no le parece necesario expresarse hoy porque cada vez que habla genera un impacto grande”. “Hoy sentimos que es mejor que el PRO se exprese, antes que Mauricio. (Preferimos) que el tema siga desarrollándose por los canales que viene haciéndolo hasta ahora y no meter más zozobra”.
En paralelo, la fuente recordó un mensaje de X de Macri que envejeció bien: aquel en el que cuestionó la designación de Adorni en reemplazo de Guillermo Francos, tildó la decisión de “desacertada” y al exvocero, de hombre “sin experiencia”. “Mauricio fue el primero en hablar de Adorni antes que nadie”, destacó.
La presión reciente se precipitó después de que Adorni reconociera que había ahorrado “en negro” y presentara numerosas contradicciones con sus declaraciones previas. Esto, a casi 100 días del estallido del escándalo. Antes, el PRO solo había lanzado rasguños al Gobierno: referencias cuidadosas e implícitas.
El regreso de Macri
Hay cierto consenso entre analistas políticos en que el relanzamiento y la diferenciación del PRO no terminará con un candidato propio —como alguna vez anunció Macri y ahora desliza De Andreis—, sino con un partido mejor posicionado para negociar acuerdos nacionales y, especialmente, en la ciudad de Buenos Aires, bastión del macrismo.

Sin embargo, la caída del Gobierno en las encuestas y el descontento del exelectorado cambiemita abren la posibilidad de que el PRO presente un candidato propio. Y que ese candidato sea Macri. A inicios de año parecía reacio a la idea, pero con el correr de los meses el espacio inició una suerte de operativo clamor y algunos dirigentes dejaron de descartar esa eventualidad.
El exmandatario levantó el perfil desde marzo, cuando arrancó la reorganización del PRO de cara a las elecciones de 2027, proceso rodeado aún de incertidumbre respecto del rol del partido y sus eventuales alianzas con La Libertad Avanza. En el marco de ese relanzamiento, encabeza la gira “Próximo Paso”, que ya hizo pie en la Ciudad, el conurbano bonaerense y las regiones Noreste, Cuyo y Centro —con paradas en Chaco, Mendoza y Santa Fe—, donde además se reunió con gobernadores radicales.
La consultora Zuban Córdoba advirtió, sin embargo, que los deseos del círculo rojo de un posmileísmo liderado por Macri o Patricia Bullrich no se condicen necesariamente con la voluntad del electorado. Su imagen positiva oscila entre 14% y 32% según la consultora, con una negativa que llega hasta 69%. El dato más relevante tal vez sea ese “regular” que trepa hasta 28%: una franja que podría ser la que defina su viabilidad electoral. La intención de voto del PRO, sin embargo, hoy se ubica en 5,7% (Proyección Consultores) y la de Macri, en 11,5% (Tendencias Consultora).

