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Panorama

La columna semanal de Carlos Leyba: "Pibe, vamos al Circo"

Los "pibes de las redes" convocan al "Circo de la diatriba". No al de la información y la reflexión. A los convocados, no los espera el talento sino la exaltación al odio que ciega a la razón.

25 octubre de 2024

"Crítica" -diario fundado por Natalio Botana - se hizo famoso, entre otras razones, por sus titulares a toda página y letras catástrofe. Uno de ellos: "Pibe, vamos al circo, Crítica paga", voceado a gritos por canillitas en calles de la Ciudad, es un pantallazo de la Argentina en la que, en un diario popular, escribían J. L. Borges, R. Arlt, U. Petit de Murat, H. Manzi, C. Nalé Roxlo, Raúl y Enrique González Tuñón, entre tantos. Atraían a la atención popular y, en sus páginas, la esperaba el talento. 

Los "pibes de las redes" convocan al "Circo de la diatriba". No al de la información y la reflexión. A los convocados, no los espera el talento sino la exaltación al odio que ciega a la razón. 

Así estamos a pesar de que nos ha sido dado el don de la palabra para el diálogo y la conversación. 



Conversar es convivir "dando vueltas" alrededor de una idea; y - en la política - es discurrir, junto a otro, acerca del "bien común". Eso nos diferencia de los bárbaros. 

¿Lo estamos haciendo, intentando hacerlo? 

Las redes, hoy entre nosotros, son la negación de la conversación y la palabra. Un retorno a la barbarie con uso de la tecnología que no es la responsable sino el uso que hacemos de ella. 



G. Marcel publicó (1951) "Los hombres contra lo humano"; en su prólogo P. Ricoeur decía que Marcel oscilaba "entre la lucidez alarmada y el repudio a la desesperanza"; lo angustiaba la destrucción de la humanidad por armas atómicas, el fortalecimiento de la tiranía tecnocrática, el papel de los medios masivos de comunicación y la aparición de la propaganda. 

Todavía estamos lidiando con estas cuestiones, pero tenemos el deber de la esperanza, que no debe inhibirnos de la crítica, mientras construimos la esperanza que siempre es, en política, un programa, un propósito y una propuesta. 

Sólo se puede alimentar la esperanza, materia fundamental del futuro, conversando programas, consensuando propósitos y propuestas. No lo estamos haciendo. 



No debemos dejar de señalar la "alarma" que nos produce que, entre nosotros, todo sea desmesura: ahora, "los pibes de las redes", han logrado protagonismo en los horarios más importantes de uno de los canales (privado) de noticias oficialista. Han estado en "el piso", pero hace rato que ellos son ("los pibes de las redes del oficialismo") los que marcan la agenda de los "comunicadores" de ese canal oficialista. No son los únicos. 

No son sólo los ataques del gobierno los que debilitan a los medios, sino la debilidad de demasiados de aquellos que ejercen la función. Insultos a los opositores, a los críticos y a otros periodistas, llenan horas de la TV. Una muestra de esa debilidad fue el silencio ominoso del cronista de TN que sostenía el micrófono durante la entrevista al Presidente mientras éste insultaba a uno de sus colegas. 

La grieta, iniciada por Cristina con la 125, mutó. Ahora es un continuo de grietas forjadas sobre el territorio de la vida cotidiana, al impulso de la "motosierra". 



No es sólo Javier quien está "sacado": es un método. Lo repitió Caputo II en IDEA y la diputada de LLA Santillán, en "A dos voces", insultando a gritos como una barra brava. 

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No es sólo Javier quien está "sacado": es un método. Lo repitió Caputo II en IDEA.

La buena educación ya no goza de prestigio; se ha suprimido, como método, toda idea de "conversación", "palabra" o "diálogo". 



Cristina, el kirchnerismo, lo introdujo -nadie puede negarles la paternidad -pero parte de los adversarios - que llegaban para redimirnos del mal - lejos de diferenciarse de los caníbales, han decidido superarlos. 

Aquí estamos, motosierra en mano, cortando toda base de sustentación de los equilibrios deseables. Veamos.

Este tiempo es el de una invitación parecida a la de "Crítica": "Pibe, vamos al Circo". ¿Qué circo? 



En el Luna Park, Javier presentó "Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica" que, según Tomás Rodríguez, contiene párrafos de V. Mies y R. Soto, y de Fernando Toledo (LN 22/5/24) cantando "Panic Show", tema de "La Renga" ("Soy el rey, te destrozaré / Toda la casssta es de mi apetito"). 

LN dijo: "Así empezó un acto absolutamente extravagante, fuera de registro para la política argentina; sobre todo, en tiempos de crisis y ajuste. Fueron dos horas de una misa pagana celebrada por un Presidente en éxtasis". Como alegato la música ensordecedora impidió conversar, si es que alguien lo intentara: ese es el mensaje. 

¿Por qué "La Renga"? Ese conjunto canta "El circo romano" que recita "promotoras sexuales de la timba", "Y la demencia que desata la tormenta", "Adónde va esa jauría rabiosa", "todo por un hueso a fin de mes", "muere un mendigo en la puerta de un hotel". Parece inconexo, no lo es. ¿Por qué? 



Estamos en tiempo de embelesamiento de la timba: promotores del carry trade a 35% anual en dólares. Ya lo vimos como una "demencia que desata una tormenta" ¿Qué otra cosa es el final de la tablita, la convertibilidad, de los K y de Mauricio? ¿Puerta 12 o tormenta? ¿O no cabe preguntarnos dónde va esa "jauría rabiosa" detrás del Gordo Dan el día del acto en Parque Lezama cantando lo irreproducible? ¿Todos a por un hueso a fin de mes? La muerte de "un mendigo a la puerta de un hotel" es una metáfora dramática entre el crecimiento de la pobreza y la amoralidad del rendimiento del "carry trade" amamantada por el gobierno. 

Milei, que se percibe como "el León", comienza sus discursos con el "Hola a todos, yo soy el león" y así empieza la canción "Panic Show" de "La Renga" y sigue: "Yo soy el rey de un mundo perdido/Soy el rey y te destrozaré". Milei incita a sus seguidores a ser "leones" "¡A los leones! Roma demostró su poder ... a través de los animales exóticos...Los espectáculos con bestias enseñaban lo que los romanos hacían con sus enemigos, ...básicamente, despedazarlos en público en las fauces de leones, tigres y osos. Eran, ante todo, una muestra de poder. (G. Altares, 24/04/22 El País) 

En nuestro Circo vemos a las bestias, a los payasos y a los equilibristas. En el circo verdadero, las bestias están amaestradas y es ínfima la probabilidad que se salgan de control y los payasos son inofensivos, aunque finjan demencia. 



La única parte del espectáculo circense que nos genera suspenso es "el equilibrista": el que intenta la demostración del equilibrio. Toda situación de "equilibrio" genera suspenso en el observador.

El equilibrio, en el circo, nos sorprende porque suponemos que es un equilibrio "inestable", que está sujeto a que un mínimo desliz pueda desmoronarlo. 

Los jóvenes de las redes del odio, las canciones de La Renga, es lo que canta Javier, "Panic Show", "El circo romano" aparentan rasgos de familia con lo que observamos del presente.



En economía, que es donde ocurre la realidad más dura de la metáfora en la que vivimos desde hace décadas (y no sólo por Milei), el equilibrio es estable cuando todos los factores que inciden en ella se mantienen estables; y si ocurren cambios o desviaciones, naturalmente pequeñas, en cada uno de los subsistemas que componen el sistema general, el subsistema tiende naturalmente al equilibrio y por eso el sistema es estable. 

Claro que no todo equilibrio estable es un equilibrio deseable. Esta cuestión no está en ninguna conversación: raro. 

Gran parte de los colegas economistas declaran que "la macro está bien". Querría decir la economía está en equilibrio estable: no esperamos grandes cimbronazos. La primera cuestión es saber si este "equilibrio" de la tasa de inflación en baja, con bonos que suben y dólar planchado, es "el deseable". Mi respuesta es no. 



Tenemos que salir de este "equilibrio" sin que el "equilibrista" se caiga y no por los logros sino porque este "equilibrio" consagra la pobreza de 60% de los niños y una tasa de inversión de 15% del PIB que no alcanza para recomponer el stock de capital. Este equilibrio es supuestamente "estable en el presente" pero inestable en el futuro y es en "el futuro" donde vamos a vivir.

Pero, ¿este equilibrio, es "estable"? Fue Ricardo Arriazu, el inspirador y el más calificado mentor del "programa Milei" quien dijo textual: "Si devaluamos, chau, se acabó el programa, se acabó Milei, se acabó todo". Por ejemplo si bajan los precios de lo que exportamos, si los términos del intercambio se tornan dramáticamente desfavorables, si una ola de desconfianza genera una "fuga", entonces, "se acabó todo". ¿Describe esta advertencia a una economía "estable"?



Arriazu no puede ignorar que la productividad sistémica de la Argentina hace década que viene derrapando y que el salto tecnológico del campo argentino ya ha sido incorporado y dejo de ser una "ventaja" única. 

En otros términos este "equilibrio" (no deseable por lo que abandona) depende de un hilo tan frágil como las presiones multisectoriales que pugnan por cortarlo. Y si todo fuera mejor y abandonáramos el piso de la "L coyuntural" en la que estamos, sabido es que por cada 1% del crecimiento del PBI - con comercio exterior controlado - las importaciones crecen 3%; y si la euforia de la libertad de mercado predomina, pueden llevar a crecer 6%. En esas condiciones ¿sería éste el tipo de cambio que forma parte de la estabilidad? 



En otros términos, ¿por qué razón los colegas dicen la "macroeconomía" está bien? Los agregados económicos, Consumo, Inversión o Empleo, están muy mal. ¿Qué es entonces "la macro"? 

El agregado "sector público nacional" está en equilibrio contable, mientras gastos o inversiones postergadas o intereses capitalizables no se registran adecuadamente. 

El Circo tiene desatados a todos los leones, están "coucheados" (todos) para rugir y silenciar a puro rugido a los oponentes e incluso a los que los entrevistan; los payasos, distraen y ametrallan con medidas "sorprendentes" de derogaciones que, la mayoría son razonables, finalmente son intrascendentes respecto de las cosas prioritarias; y finalmente los indicadores que deben demostrar el "equilibrio" nos engañan, porque están atados a hilos, ocultos por las luces, que cuando se corten van a generar una estampida muy peligrosa. 



En el circo estamos todos distraídos y nada de lo que vemos es de "verdad". 

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