"Se dejó de cantar 'Muchachos' y apareció 'Chiquitapiabotón'"

Facundo del Gaiso: "Que se quede Scaloni y que se vaya Tapia"

El diputado porteño Facundo Del Gaiso reconstruye para El Economista el entramado de la AFA en tiempos de empresas fantasma y una mansión imposible de explicar. De Tapia y Toviggino a Faroni, de los autos de colección a los caballos que se esfuman, una cartografía del poder y del dinero que rodea al fútbol argentino.

Facundo del Gaiso: "Hay que sacar a la selección de toda la podredumbre que tiene la AFA"
Facundo del Gaiso: "Hay que sacar a la selección de toda la podredumbre que tiene la AFA"

Hay una estancia de más de diez hectáreas en Pilar, con helipuerto, caballerizas e instalaciones deportivas, registrada a nombre de Luciano Pantano —monotributista— y Ana Conte —jubilada—. Cuando la Justicia entra, encuentra 54 autos de alta gama y de colección. Facundo Del Gaiso —diputado porteño por la Coalición Cívica— es uno de los denunciantes de la causa por esa mansión en Pilar. 

Al mismo tiempo, el escándalo se desparrama por otros carriles: TourProdEnter LLC —la agente comercial internacional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), encargada de negociar en el exterior contratos de sponsoreo, derechos de imagen, partidos amistosos y otros acuerdos comerciales vinculados a la Selección y a la marca AFA—, las sociedades "fantasma", los dólares que se mueven afuera.

Asimismo Sur Finanzas, una financiera que aparece como sponsor y prestamista de clubes; y, en paralelo, las deudas de cargas sociales que observa la Dirección General Impositiva (DGI): aportes jubilatorios y contribuciones a la seguridad social que la AFA habría retenido sin ingresar en tiempo y forma al Estado. Las piezas no forman todavía una sola causa, aunque conversan en un idioma común: lavado de activos.



El diputado porteño Facundo Del Gaiso nació en la Capital. Su padre es ingeniero y su madre, ama de casa. Facundo estudió en un secundario técnico —Instituto Industrial Luis A. Huergo—, donde egresó como maestro mayor de obras. Luego se recibió también de ingeniero en construcciones en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Vivía en Barracas y, mientras estudiaba, trabajó con su padre desde chico, entre obras y planos. Durante ocho años combinó estudio y trabajo con la idea de obtener el título y continuar en el mundo ingenieril.

Sin embargo hubo un giro en su historia: de la mezcla de cemento al lenguaje de las comisiones. En Balvanera, Del Gaiso militaba en dos iglesias en las que tenía tareas concretas como noches solidarias donde entregaban comida a personas en situación de calle. En ese mapa aparece la idea de "dar el salto" a la política.

—¿Cuándo se dio el acercamiento a la Coalición Cívica?



—En 2001. Había militancia en la iglesia, en dos parroquias de Balvanera. Me gustaba Elisa Carrió —fundadora y figura central de la Coalición Cívica—. Y se dio de casualidad: el cura pidió conseguir un puesto de choripanes para el corso del Parque Chacabuco del año 2000.

En esa anécdota —un puesto de choripanes pedido por un cura— aparece el tipo de azar que después se vuelve destino. Del Gaiso fue al Centro de Gestión y Participación Comunal (CGP) en búsqueda del puesto, conoció a una delegada comunal, forjó un vínculo profesional, y esa delegada lo acercó a Delia Bisutti, legisladora de la Ciudad, en el momento en que el ARI empezó a nacer como un espacio de confluencias: peronismo, radicalismo, Frente Grande, y, sobre todo, personas que sentían que el país "había explotado" y querían participar.

A partir de ahí, se sumó a militar cerca de Bisutti y entró en el universo Carrió desde el llano. Mientras tanto, Del Gaiso siguió en su carril de ingeniero: "La militancia avanzaba y el trabajo con mi padre continuaba". Trabajó como ingeniero dos décadas, entre los 18 y los 38, hasta que la labor pública —con su carga horaria y su exposición— volvió incompatible la ingeniería y la política. 



"Como auditor general de la Ciudad, no se podía seguir trabajando. Además, mi padre ya estaba grande", cuenta Del Gaiso. Fue auditor general de la Ciudad entre 2013 y 2019. Seis años "intensos", dice, que le dieron un mapa completo del Estado porteño.

En 2019 asumió como legislador porteño y fue reelegido en 2023. Tiene tres hijos, de 15, 13 y 8 años, y está divorciado. 

En el mundo del fútbol, Del Gaiso entró por una puerta institucional: el Comité de Seguridad del Fútbol de la Legislatura de la Ciudad, en el que participa desde 2021. Ese rol lo llevó, según cuenta, a observar arbitrajes, a seguir denuncias y a empujar una causa penal en 2024 por "arbitrajes arreglados con apuestas online".



En 2025, el tablero se agrandó. AFA, Claudio "Chiqui" Tapia —presidente desde 2017—, Pablo Toviggino —tesorero y hombre fuerte—, Sur Finanzas, TourProdEnter y la DGI. Según Del Gaiso, el tramo más cargado de dinero y descontrol se concentró entre 2022 y 2025: el período posterior al Mundial de Qatar, cuando la Selección campeona del mundo se volvió una máquina de ingresos.

En su lectura, el fútbol argentino funciona como un sistema de incentivos: migajas para sostener lealtades, dólares para comprar obediencia, viajes, viáticos, lugares en Conmebol. "Omertá", asevera Del Gaiso.

Hay algo que Del Gaiso se trae de la iglesia —de aquellas noches solidarias en Balvanera— y que no perdió en la Legislatura: la obstinación de quien busca fallas. Primero en una estructura de cemento; después en una estructura institucional.



En diálogo con El Economista, Del Gaiso propone separar a la Selección —el proyecto deportivo— de la AFA —la caja y su política interna—. Recorre la causa de la mansión en Pilar y explica por qué el expediente puede definirse por una pulseada judicial de jurisdicciones. Y detalla sus expectativas concretas sobre qué puede pasar este año con Tapia y Toviggino. 

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En diálogo con El Economista, Del Gaiso propone separar a la Selección —el proyecto deportivo— de la AFA —la caja y su política interna—. 

—¿Cómo llegaste a la AFA como objeto de investigación?



—Trabajo sobre fútbol y AFA hace algunos años porque integro el Comité de Seguridad del Fútbol de la Legislatura de la Ciudad desde 2021. Más adelante en 2024 denuncié penalmente a Pablo Toviggino —tesorero de AFA—, a Federico Beligoy —director nacional de arbitraje— y al árbitro Nicolás Jara por maniobras vinculadas a arbitrajes arreglados con apuestas online.

La denuncia inicial fue de un periodista contra un árbitro. Se tomó esa denuncia, se presentó ante la justicia y se amplió a Beligoy y Toviggino, quien manejaba el vínculo con las ligas del ascenso y definía qué árbitros dirigían. Había pruebas contundentes. Eran personas consideradas intocables por la conexión entre AFA, política, justicia, sectores de los medios y mucho dinero. 

—Si esto ya existía en 2021, ¿por qué se destapa ahora?



—La impunidad creció. Hubo excesos cada vez más evidentes. El caso de la Copa "de escritorio" para Rosario Central y la sanción a Estudiantes fue un punto de quiebre. Ahí hubo un repudio social de los hinchas. 

Las causas vinculadas a Javier Faroni —empresario teatral— llevan años. En una de ellas se investiga a TroudProdEnter LLC, dirigida por su esposa, Erica Gillete. Faroni es amigo de Tapia. Desde AFA se determinó que Faroni a través de TroudProdEnter administrara todo lo vinculado al exterior: pagos, convenios, cobros. Se trataba de gestionar el flujo que provenía del extranjero y cobrar una comisión del 30%.

Así, una parte de los ingresos de AFA entraba al país y otra se desviaba a través de cuatro empresas fantasmas, que luego giraban a firmas relacionadas con Toviggino, tesorero de AFA. Hubo transferencias por unos 16 millones de dólares para yates, autos, logística, caballos.



Asimismo, Surfinanzas funciona como financiamiento para clubes empobrecidos. A veces mediante créditos con tasas importantes; otras, con publicidad y contratos de sponsoreo. Distintas formas de financiamiento, con la sospecha adicional de posible lavado de dinero. La Dirección General Impositiva (DGI) acusa a Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas, por movimientos cercanos a un billón de dólares, operados con mecanismos que incluían monotributistas sociales que facturaban cifras enormes.

—¿Cuál es la hipótesis central que se busca que investigue la Justicia? 

—Se trata de una enorme cantidad de dinero que empieza a generarse a partir de 2022. Casi todo el entramado —la mansión y sus dueños el monotributista Luciano Pantano, y la jubilada Ana Conte, los autos, el empresario amigo de Tapia y de Massa Javier Faroni, Sur Finanzas— se concentra en un período que va de 2022 a 2025. Es el momento en el que hay más plata: la Selección sale campeona del mundo y eso habilita la generación de fortunas.



Después aparecen los circuitos políticos, donde se señala también la relación con el Banco Central y el llamado "rulo" con el Central. Se pedían dólares al Banco Central para pagar importaciones que, en muchos casos, no se pagaban. Los dólares quedaban disponibles, frescos, en un contexto de brecha cambiaria superior al 100% con el blue. Ese diferencial permitía, con operaciones relativamente simples, ganar cifras altísimas por día. 

Otro mecanismo fue en conjunto con Santiago del Estero, y su gobernador Gerardo Zamora y el volumen de fondos que maneja Pablo Toviggino, tesorero de la AFA. Otro circuito posible es el dinero de las apuestas; también el dinero que entra a la AFA por partidos amistosos.  Hay innumerables convenios vinculados a la Selección Argentina en el exterior. Ese entramado lo maneja Faroni, empresario amigo de Tapia, a través de TroudProdEnter.

Lo que aparece es una enorme cantidad de dinero negro. Y frente a eso surge la necesidad de blanquearla, de encontrar mecanismos para ir incorporando esos fondos al circuito formal.



Lo que se observa, de manera bastante clara, es la existencia de mecanismos de lavado de activos en distintos ámbitos. Es plata negra que circula, que va y viene. Y como es tanta, y como hay una sensación de impunidad fuerte, se cometen estas torpezas, estas barbaridades, sin demasiado cuidado.

Los tres actores principales de esta historia son Claudio Tapia, presidente de la AFA, Pablo Toviggino, tesorero de AFA y Javier Faroni, empresario amigo de Tapia y, además, empresario con una cercanía política muy fuerte con Massa.



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Pablo Toviggino, Claudio Tapia y Javier Faroni. Archivo Clarín

—Lo de Tofoni y Faroni, ¿cómo se explica? Porque Guillermo Tofoni hoy aparece como un empresario apoyado por Milei.



—Sí. Antes Guillermo Tofoni era muy cercano a Macri. Tofoni durante años fue el encargado de organizar los amistosos de la Selección. En un momento Tapia lo desplazó y armó el esquema de partidos amistosos con Javier Faroni. A partir de ahí, Tofoni fue a la Justicia. Buena parte de la información sobre las empresas fantasma surgió en el marco de ese juicio que impulsó Tofoni, quien aportó la información. 

—Señalaste que la investigación por la mansión de Pilar —donde acusan a Pantano y Conte de actuar como testaferros del tesorero de la AFA, Pablo Toviggino— debería quedar en manos del juez Marcelo Aguinsky. ¿Por qué?

—Aguinsky avanzó con allanamientos muy concretos, sobre todo en el pedido de trazabilidad de los autos. Llegó a la tarjeta corporativa que tenía Luciano Pantano —actual dueño de la mansión de Pilar, señalado como presunto testaferro de Toviggino—, una American Express vinculada a la AFA.



Se está intentando reconstruir quiénes usaban el helicóptero, quiénes volaban, quiénes aterrizaban en la mega mansión. En paralelo, aparece una estrategia para llevar la causa a Campana, con un juez cercano al massismo, lo que podría dejar la investigación bastante frenada.

—¿Qué es lo que te llama la atención del mundo de los caballos en esta historia?

—Es la parte de la que no se habla porque no aparecieron los caballos. Se encontraron los autos, pero los caballos no. En la mansión de Pilar había caballos. Hay caballerizas. Se habla de que Toviggino tendría caballos frisones —los de la guardia real de Holanda— y también bielorrusos, que son los más caros del mundo, los llamados dorados. 



Los caballos estaban ahí y después se esfumaron. Algunos señalan que podrían estar en Ezeiza. 

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Toviggino tendría caballos frisones —los de la guardia real de Holanda— y también bielorrusos, que son los más caros del mundo, los llamados dorados. 



—¿Toviggino practica equitación?

—Sus hijos. Tiene haras. Luciano Pantano y Ana Conte aparecen como posibles testaferros. La hipótesis es que responden a Toviggino, a sus vínculos. Incluso la casa es más probable que sea de Toviggino y no de Tapia.



Eso lo dijo públicamente Angelici: "Mi vecino es Toviggino". Y después aparecen personas directamente vinculadas a empresas de Toviggino. Por ejemplo, en la historia del terreno: Carlos Tévez fue el dueño del terreno de la mansión entre 2017 y 2023. Luego lo compró Malte, una empresa vinculada a Toviggino y de la que uno de los dueños es Mauro Javier Paz, señalado como posible testaferro de Toviggino, y con vínculos directos con él. A partir de ahí, Malte inició la obra y, al año, se la vendió a Central Park Drinks, que está a nombre del monotributista Luciano Pantano.

Es decir, un posible testaferro de Toviggino, Mauro Javier Paz, le vendió la mansión a otro posible testaferro de Toviggino, Luciano Pantano, por US$1.800.000.

Hay mucho pase de manos entre empresas y constantes cambios de roles. Es una especie de mamushka de empresas, todas conectadas con Toviggino. Y Toviggino y Tapia son aliados.



—Si mañana aparece una prueba decisiva, ¿qué documento podría funcionar como "bala de plata"?

—Hasta ahora, como elemento más fuerte, lo de la jubilada y el monotributista que figuraban como dueños de la casa fue lo más contundente. La escritura de la mansión fue lo que más indignación generó y donde todo quedó más expuesto. Luego aparecieron los 54 autos de alta gama. Cuando se realizó el allanamiento, los autos estaban efectivamente en la casa de Pilar. 

Los autos se compraron porque a Toviggino le gustan los autos, como al hermano del gobernador de Santiago del Estero Zamora. Autos de colección, de alta gama. Además, desde el punto de vista técnico, los autos de colección son un clásico del manual de lavado porque no tienen un valor de mercado fijo.



Por ejemplo, una Ferrari de los años sesenta vale lo que alguien esté dispuesto a pagar. No hay precio de lista. Eso los vuelve ideales para lavar dinero. A eso se suma un componente de fetiche por los autos de colección.

El último Porsche se compró el mismo día en que salió la denuncia, el 26 de noviembre de 2025. 



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Luego aparecieron los 54 autos de alta gama. Cuando se realizó el allanamiento, los autos estaban efectivamente en la casa de Pilar

—En paralelo hubo allanamientos masivos por Sur Finanzas, vinculados a AFA y clubes. ¿Hay un puente con esta denuncia o son tramas distintas?



—Son tramas distintas, aunque el puente es el lavado de dinero en la AFA. Son mecanismos diferentes. Algunos presidentes de clubes relatan que Tapia se acercaba y les decía que hablaran con Vallejos para sacar un crédito o firmar un contrato de sponsoreo.

Sur Finanzas otorgaba créditos a San Lorenzo, Banfield, Racing y a otros clubes con problemas económicos. Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas, es el financista de la AFA.

—¿Y cómo se financiaba Sur Finanzas?

—Uno de los mecanismos posibles es el rulo con el Banco Central. Sin capital propio, de repente se accedía a dólares oficiales que luego se vendían en el mercado paralelo, con ganancias del 200%. A eso se suma la posibilidad de fondeo con dinero del juego.

Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas, era un desconocido cinco años atrás. Son los nuevos ricos que aparecen de golpe.

—¿Qué debería mirar un periodista para no mezclar causas ni confundir al lector?

—El eje debería estar en el lavado de activos y, particularmente, en la denuncia de la mansión. Es lo más tangible, lo más evidente. Hay una jubilada y un monotributista, titular de una sociedad de $300.000 dedicada a vender bebidas alcohólicas, que entre 2022 y 2025 compraron 54 autos de alta gama y de colección.

Compraron una mega mansión por us$1.800.000, otra propiedad en el barrio privado Ayres Plaza, y no pueden justificar cómo lo hicieron. Lo único que exigieron fue pedir que la causa pasara a Campana.

—¿Se puede interpretar que la causa judicial es atravesada por una guerra política: AFA vs Milei, con las SAD como telón de fondo?

—Seguramente hay intereses cruzados. Es un momento donde confluyen intereses de Clarín, del gobierno, y donde a la AFA le entran balas por todos lados.

Pero el foco está en el lavado de activos. Y frente a eso no aparece nadie diciendo que se inventaron pruebas, que es una farsa o algo incomprobable. Es extremadamente evidente.

—El gobierno tiene interés en las SAD. ¿Y Clarín?

—Aparentemente hubo un conflicto por una app del Ascenso que iba a concretarse, a unos US$10 por usuario, para televisar el fútbol de ascenso. Era un negocio millonario, a través de Torneos y Competencias del Grupo Clarín. Esa app se la habrían sacado a Clarín y habría quedado en manos de la AFA.

—¿Qué puede hacer un club chico si sospecha y teme represalias deportivas?

—La AFA difundió un informe donde se dice que no existen los Robin Hood, pero sí los Hood Robin: se le saca plata a los pobres para que los de arriba sean más ricos. Esta es plata de los clubes pobres.

Lo que podría hacer algún presidente de club, si se anima, es pedir explicaciones a la Comisión de Finanzas de la AFA por estos desvíos: dinero que salió hacia TroudProdEnter, pasó por empresas fantasma y terminó en yates, autos y caballos de los principales dirigentes. Los valientes van a aparecer recién cuando caigan Tapia y Toviggino. 

Se destapó una olla y no hay vuelta atrás. Esto debería servir para pensar cómo se cambia hacia adelante. La era de Tapia y Toviggino, marcada por el silencio, el miedo y la impunidad, se terminó.

—Hay una distancia evidente entre hinchas y dirigentes. Tapia es popular entre dirigentes, impopular entre hinchas. ¿Cómo se explica?

—Hay muchos intereses económicos detrás. Por eso el silencio y la lógica de omertá. Hoy los secanucas reciben beneficios. Ni hablar de quienes entran a la CONMEBOL, cobran en dólares, viajan, tienen viáticos. Hay privilegios claros si se está alineado con la conducción de la AFA.

Por eso los presidentes de clubes no hablan. Alguno podría salir a decir algo frente a tanta obscenidad. Los que empezaron a hablar fueron los hinchas, con los cantos. Se dejó de cantar "Muchachos" y apareció "Chiquitapiabotón".

Hubo tantos arbitrajes escandalosos que la gente se cansó. Durante semanas se habló de penales inventados, de beneficios sistemáticos. Todo eso se acumuló.

El 20 de enero debería producirse una intimación de la IGJ y, si no hay respuestas satisfactorias, estaría en condiciones de designar un veedor para abrir los libros y revisar la documentación.

—¿Cuál es una expectativa realista para este año: procesamiento, elevación a juicio o solo acumulación de pruebas?

—De acá a marzo va a haber una etapa clara de acumulación de pruebas, muy evidentes. Después habrá que ver qué pasa en la etapa del Mundial y qué ocurre una vez que termine.

Hay que separar a la Selección de la podredumbre de la AFA. Tapia se aprovechó del éxito de la Selección y del campeonato del mundo, aunque son carriles distintos.

—¿Se distingue a la AFA de la Selección?

—Son cosas completamente distintas. Una intervención existe solo cuando el Estado disuelve la conducción de la AFA y nombra autoridades nuevas. Si la Justicia avanza, procesa o incluso detiene a Tapia y a Toviggino, eso no es una intervención: es una causa judicial común. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Se intenta mezclar todo, aunque esa confusión responde a la desesperación por frenar el avance de las causas.

—¿Por qué considerás que Messi tiene buena relación con Tapia?

—No se vieron fotos ni gestos recientes. Una cosa era una relación cordial cuando todo se movía por abajo y no era tan visible. Hoy, con toda la evidencia sobre la mesa, no apareció ningún jugador diciendo públicamente que todo es mentira o bancando a Tapia de manera explícita.

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Del Gaiso: "No apareció ningún jugador diciendo públicamente que todo es mentira o bancando a Tapia de manera explícita"

—¿Se le puede reconocer a Tapia el acierto de haber bancado a Scaloni?

—Sí, seguramente. Pero eso no habilita a robar. Una cosa es el mérito deportivo y otra, completamente distinta, el esquema de corrupción que se armó en la AFA.

—Si Tapia deja la presidencia de la AFA, ¿Scaloni puede continuar como director técnico?

—Sí, sin ningún problema. Al contrario: sería deseable que se quede Scaloni y se vaya Tapia.

Se está hablando de intocables y de innombrables. A Toviggino no se lo podía mencionar sin recibir una carta documento. A Alejandro Alfie, periodista de Clarín, le pasó: cuando dijo que había vínculos entre Toviggino y Carnaval Stream, recibió una carta documento con una demanda de 20 millones de dólares y amenazas de mediaciones. Nombrar a Toviggino implicaba enfrentarse con abogados de manera inmediata. 

Detrás del financiamiento de Carnaval aparecen Toviggino y el gobernador de Santiago Del Estero Zamora. Carnaval es un streaming que paga salarios muy altos sin una estructura publicitaria que lo justifique. Si se comparan esos sueldos con los de periodistas de TN u otros canales, no hay punto de contacto.

La pregunta es quién financia Carnaval y quiénes son sus auspiciantes.

—¿Existe la posibilidad de que, por manejos turbios, la FIFA sancione a la AFA y se pierda la Copa del Mundo?

—No. Lo deportivo no se va a mezclar. Desde la AFA se intenta todo el tiempo confundir los planos. Se repite el argumento de que una intervención dejaría al país sin Mundial, que el estatuto de la FIFA es muy claro si se mete el gobierno. Pero el gobierno no se está metiendo. Lo que hay es una investigación judicial por actos de corrupción y lavado de activos. Son carriles completamente distintos.

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