Escenario

El indulto

Entre fusilamientos simbólicos, lobby internacional y retenciones exprés, el gobierno ganó tiempo. Pero el costo fue alto y el riesgo sigue latente.

El indulto
Carlos Leyba 26 septiembre de 2025

Toto Caputo y Fiódor Dostoyevski tienen algo en común. No el talento. A ambos los salvó un indulto, seguramente, logrado por las mismas razones. 

Fiódor, prisionero en una fortaleza, fue sometido a fusilamiento junto a 20 jóvenes rebeldes. Luego de escuchar la voz de "¡apunten!" llegó el indulto y gracias a ello pudo regalarnos sus mayores obras y, entre ellas, "Crimen y castigo". Algo que aquí y ahora, ocurre y que no tendrá castigo. 

El viernes el pelotón de fusilamiento financiero escuchó la voz del mercado: "El lunes a por las armas". Un lunes negro y, atrapados en el 5° piso, Toto Caputo acompañado de sus jóvenes meseros gritaban desde Carajo "gastaremos el último dólar" para defender el techo de "la banda". 



Como decía Borges el nombre es arquetipo de la cosa/en las letras de "rosa" está la rosa/y todo el Nilo en la palabra "Nilo". Más claridad imposible.

Chapeaux. "Toda marcha de acuerdo con el plan". Es cierto. Me explico. 

El Zar, gracias al lobby que desarrollaron nobles rusos que tenían acceso a Palacio, indultó a Fiódor. 



En general los indultos son consecuencia del lobby. Por ejemplo, el presidente Clinton indultó al fugitivo Marc Rich, porque su esposa hizo fuertes donaciones al Centro Presidencial Clinton y a la campaña de Hilary: "y el bueno de Clinton no se lo quería negar". Al igual que Menem que indultó a los Montoneros y a los dictadores genocidas, seguramente por convicciones, claro que, en el caso de los Firmenich y compañía, convicciones sazonadas con el aporte a la campaña electoral de los muchachos que "hablaban de política con la boca del fusil", como celebraba Patricia Bullrich con Rucci asesinado. O tal vez por aquello de que al cuero hay que cuidarlo y si además viene con marroquinería, como dijo Jorge Asís, mejor. Al grano. 

La ayuda del gobierno de los EE.UU. no es tanto producto de la geopolítica, como predican los extremos, como sí lo es del lobby de los hombres prácticos. 

Los fanáticos de la línea Trump - Netanyahu, por un lado y la progresía argentina, por el otro, consideran que esta es una decisión de la altísima geopolítica de EE.UU. 



Para los primeros, en reconocimiento por nuestro alineamiento sin condiciones y en reconocimiento de este. Para los segundos, por la imaginada entrega de nuestras tierras raras: Escandio, Itrio, Lantano, Cerio, Praseodimio, Neodimio, Promecio, Samario, Europio, Gadolinio, Terbio, Disprosio, Holmio, Erbio o Tulio. Puede ser. 

Pero no necesitó el gobierno de EE.UU. evitar un colapso financiero argentino para desarrollar la geopolítica: lleva Trump muchos meses en el poder como para ocuparse de este tema de una manera tan indirecta y urgente. Me parece que no es por ahí. 

En un acuerdo geopolítico es dable imaginar, protocolarmente, una recepción al presidente Milei en el Salón Oval (como ocurrió con tantos otros presidentes argentinos) o si es en un aparte de unos minutos entre discurso y discurso, como ha sido este caso, por lo menos dejar al presidente argentino decir algo más que "muchas gracias" y sólo invitarlo a ponerse en el pecho, para la foto, una medalla de papel que le entregó Donald con promesas. No parece la celebración de un acuerdo estratégico. 



Fueron promesas importantes para el momento. El eventual cumplimiento de las mismas, difícil de interpretar, en un lenguaje gestual: "primero gana las elecciones" y "segundo volvé a poner las retenciones". Raro. No suena a "acuerdo geopolítico", aunque tal vez pueda serlo. 

No es así como ocurren esas cosas ("acuerdos geopolíticos") las que suponen proyecciones de largo plazo y largas tenidas técnicas. Claro que en estos tiempos las cosas suceden de manera insólita. Y es por esa razón que más que certezas generan dudas. Estamos ahí. 

Por lo dicho y dados los antecedentes de los actores principales, toda esta operación, como todos los indultos (Fiodor, Clinton, Menem) suena más a lobby que a grandes estrategias. 



Un lobby, por cierto, superexitoso, para el gobierno argentino y para muchos financistas que seguramente, con información o intuición, la hicieron gorda. 

El riesgo país se derrumbó, los bonos subieron de valor (bendito sea el que compró en el derrumbe previo), el dólar bajo y el pelotón de fusilamiento se retiró a la toma de ganancias. Como Fiódor, Toto se salvó a último momento.       

J.C. Daza el ciudadano chileno residente en Nueva York, que es quien ha intervenido al ministerio de Economía en nombre de las finanzas de la City y quien fue compinche de negocios financieros de S.  Bessent, con quien trabó tal amistad y relación que -para sorpresa del planeta- logró que ese hombre, siendo secretario del Tesoro, ex mano de derecha de G. Soros, venga a la Argentina, por unas horas, para demostrar que -por su relación con Daza- estaba dispuesto a apoyar a la gestión financiera del equipo que el chileno conduce y Caputo traduce. 



Después de ese periplo insólito, Bessent anunció, al volver a EE.UU., que estaría dispuesto a apoyar financieramente a nuestro país si este estuviera en emergencia. Cuando el pelotón estaba dispuesto a disparar, dio a conocer la decisión del indulto. Bessent lo hizo. 

El indulto es consecuencia, a mi modesto entender, del lobby de Daza y no de una estrategia geopolítica del gobierno de Trump. Una operación brillante...¿qué buscará el chileno? 

Sin poner un dólar: se sintió que una lluvia de dólares acariciaba nuestra Argentina.



Quien sí puso muchos dólares, que disminuyeron los ingresos fiscales, ha sido el inefable Caputo al bajar las retenciones a los granos por un tiempo y un cupo determinados. El cupo, es decir, la venta de las cerealeras -que habían comprado barato- se completó en un abrir y cerrar de ojos y el BCRA se hizo de los dólares gracias a la renuncia de ingresos del Tesoro. 

La férrea defensa de las finanzas públicas que hizo padecer a los discapacitados fue vencida por el compromiso de las grandes cerealeras y no por el beneficio de los productores. El presidente de la SRA, J. Pino - un hombre de los frigoríficos - celebró la decisión en nombre de los productores, los que no vieron en sus bolsillos  mejora alguna. El vicepresidente de la SRA Marcos Pereda, hijo de Celedonio quien recibió en el comedor de la calle Florida a JI Rucci, productor y dirigente de otra estirpe, dijo - para aclarar los tantos - "los beneficios no siempre llegan al productor, muchas veces quedan del lado del exportador" (R. Rivadavia). En todos los medios (empresarios, sindicales, políticos) hay diferencias entre dirigentes representativos y oportunistas. 

La publicación especializada Bichos de Campo de Matías Langoni, refiere las declaraciones de Sebastián Campo, productor de Pergamino y dirigente rural, que sintetizó "retenciones "O", malestar "1"... cansado que el esfuerzo se lo lleven "los 4 de siempre". 



La retención cero, duró 72 horas. El cupo de US$ 7.000 millones se cumplió y salvo para la carne, volvieron las retenciones. Los que vendieron esos US$ 7.000 millones son Cofco, empresa china; Bunge, LDC, Cargil y Viterra, que sumaron el 80%; el 20% restante varios que incluyen a las argentinas Molinos y Deheza. 

El costo fiscal de esta liquidación de emergencia es de US$ 1.500 millones. No fue para los productores sino para los intermediarios que tenían que liquidar, sino hubiera sido por este "incentivo", a lo sumo en dos o tres meses. Ahora, en el interín podrán hacer carry, por lo menos hasta las elecciones. Porque está claro que Caputo/Daza no van a devaluar, por lo menos, hasta las elecciones. 

S. Campo, dijo "una semana histórica donde vivimos una jugada preparada hermosa, que protagonizaron el Toto Caputo, el presidente Milei, todo su equipo, y ocho exportadores, que hicieron una jugada magistral...La quita de retenciones fue una "avivada" de los sectores exportadores". 



La gran pregunta, ¿esto es política económica?, o simplemente manejo financiero para planchar el tipo de cambio, usar el ancla cambiaria para contener las presiones inflacionarias, publicitar la estabilidad para mantener el prestigio de haber aplacado la inflación. Es decir, populismo electoral. 

Una torpe estrategia que demostró, sin quererlo, que, en todo caso, no era el riesgo kuka el que aumentaba vertiginosamente el riesgo país, sino una economía que, entre otros males, acude al atraso cambiario (vendiendo dólar futuro, liquidando reservas que no se tienen, reventando los ingresos fiscales) para contener la inflación y ganar tiempo para afrontar la coyuntura electoral que, como dice el diputado electo de LLA de la 3ª sección electoral, el comisario Bondarenko, "mi mamá no llega a fin de mes" y - agrego - por eso difícilmente votaría por la LLA, salvo porque su hijo fue el candidato. Pero no hay tantos candidatos hijos de personas mayores que no llegan a fin de mes.

Tal como vienen las cosas, más allá que a JC de Pablo le encanta haber descubierto que la realidad es heterogénea, se avecina un trimestre de caída en la actividad económica y de ser así habremos entrado técnicamente en recesión y más allá de que Milei, con esta promesa de Bessent, haya sorteado el fusilamiento de Caputo, deberá lograr un caudal electoral que le brinde la oportunidad de girar a una actitud mas civilizada. Que no es sólo dejar de decir malas palabras o de sostener gestos o discursos agresivos o decisiones destempladas, sino ingresar en el territorio del respeto a los demás que, mal que le pese o nos pese, representan a millones de voluntades que, sí o sí, deben ser escuchadas. 



Y también escuchar a otras personas insospechadas de kirchnerismo como la ex subdirectora gerente del FMI  Gita Gopinath quien dijo que hay que "aplicar cambios en la política económica para garantizar el "progreso duradero". Y además señaló la necesidad de un "régimen cambiario más flexible y que  acumule reservas".

Este precario esquema financiero no fue ni es flexible ni acumuló reservas: fracasó. Lo indultaron.



Pero atrasar el tipo de cambio y abrir la economía, es suicida y no hay indulto para el suicidio. 

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