A un año de que la Corte Suprema dejara firme su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, Cristina Kirchner ya no ejerce el liderazgo que supo tener sobre el peronismo, coinciden especialistas consultados por El Economista. Sin embargo, conserva una influencia significativa, especialmente en el armado electoral y el posicionamiento de candidaturas de cara a 2027. En paralelo, su imagen ante la opinión pública se mantuvo estable e incluso, según algunos relevamientos, registró una leve mejora.
“El viejo apodo con el que se denominaba, ‘La Jefa’, ya no es tan descriptivo ni tan preciso como antes. Tiene problemas con Axel Kicillof y en el bloque de senadores que hasta hace dos años le respondía. En parte tiene que ver con el hecho de que su liderazgo no es lo que era. El jefe ordena y los otros obedecen: esa dinámica está resentida. Quienes le obedecen son menos de los que lo hacían antes, cuando estaba en libertad”, sostuvo Gustavo Marangoni, director de MyR Asociados.
Luego de que la Corte tomara la decisión el 10 de junio de 2025 y de que, siete días después, la Justicia le concediera el beneficio de la prisión domiciliaria, la expresidenta transitó un derrotero con dos etapas bien marcadas. La primera, muy activa, con múltiples reuniones, salidas al balcón y cartas publicadas en redes sociales, en lo que fue, por unos meses, un pretendido Puerta de Hierro. La segunda, especialmente tras la decisión judicial de restringir el régimen de visitas y su internación por apendicitis, derivó en un silencio sepulcral: redujo sus apariciones en el balcón de San José 1111 y sus mensajes estrictamente políticos en redes se limitaron a apenas dos, relativos a la captura de Nicolás Maduro y al fallo favorable a la Argentina en el caso YPF.

Shila Vilker, directora de Trespuntozero, señaló que el peronismo está fragmentado “por problemas de liderazgo, porque no hay más un cacique que ordene”. La “proscripción” —la inhabilitación para ejercer cargos públicos— derivó en una pérdida de liderazgo de la exmandataria: una disminución de su capacidad para “ordenar a toda la tropa, a las distintas bandas”.
El peronismo se desangra en sus internas. La principal es la que mantienen Cristina Kirchner y Axel Kicillof, dos figuras que comparten prácticamente la totalidad de sus votantes: nueve cada diez, dijo Vilker. Los analistas hacen hincapié en la importancia que esta relación tiene para los comicios del año que viene.
La directora de Trespuntozero también subrayó que “el movimiento ‘Cristina libre’ no fue lo suficientemente audible” y que son muy pocos los dirigentes justicialistas que se pronuncian al respecto. Marangoni, en tanto, acotó que los sectores peronistas no kirchneristas “no tienen mucha intención de plantear el tema porque saben que tácticamente no les conviene; ante un sector del electorado, (la consigna) es piantavotos”.
El dedazo, ¿intacto?
Más allá de la pérdida de centralidad que sufrió Cristina Kirchner en su primer año de arresto domiciliario en su departamento de Constitución, su peso sobre el armado político del peronismo de cara a las elecciones de 2027 sigue siendo considerable.
“Sigue manteniendo el rol de candidate-maker. No hay otra figura con esa capacidad. Ella todavía tiene capacidad de incidir en el liderazgo del peronismo para, al menos, tener una voz en el armado electoral presidencial. Lo viene teniendo y no creo que su condición de presa haya modificado eso”, argumentó Julio Burdman, director de Isasi/Burdman Consultores.
En la confección de las listas nacionales para las elecciones de octubre de 2025 tuvo un rol central desde San José 1111. Si bien su capacidad de intimidar con una candidatura propia se vio afectada por su inhabilitación para competir, su peso no puede soslayarse: “Para alguien cuya fortaleza es la legitimidad popular, ejercer la conducción sin la amenaza de la jugada electoral es una dificultad. Eso no quiere decir que ella no sea alguien relevante, pero todavía no está claro qué peso va a tener en el armado final”, matizó Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina.

El analista proyectó dos escenarios posibles. En el primero, el peronismo encuentra un candidato de unidad con Cristina Kirchner como protagonista del acuerdo —lo que fortalecería su liderazgo, al quedar como “arquitecta de la candidatura”, tal como ocurrió en 2019 con Alberto Fernández—. En el segundo, el justicialismo dirime sus internas mediante una competencia electoral en la que ella participa de una de las facciones en pugna: si su sector se impone, confirmaría “la hegemonía del kirchnerismo dentro del peronismo”; si sale derrotada, el peronismo podría encaminarse a un proceso de renovación con su liderazgo relegado.
Federico Aurelio, titular de la consultora Aresco, señaló que “lo que ella defina a la hora de apoyar o no a un candidato del peronismo va a ser relevante”. En concreto, si la expresidenta no se opone a Kicillof, el votante kirchnerista acompañaría al gobernador bonaerense. “Ahora, si Cristina manifestara diferencias políticas importantes respecto de Kicillof, sobre todo apoyando a otro candidato, entra en tela de juicio cuántos de los peronistas kirchneristas deciden mantener igual su apoyo a Kicillof o deciden acompañar al que defina Cristina Kirchner".
Entre la estabilidad y una leve recuperación
Según los relevamientos de Aresco, su imagen ante la opinión pública fue “muy estable” durante este primer año de prisión domiciliaria, con una positiva en torno al 40% y una negativa del 58%. Aurelio indicó que ese saldo negativo de 18 puntos “no desentona” respecto de los principales dirigentes del país, entre los que mencionó a Kicillof, Javier Milei y Patricia Bullrich.
Los relevamientos de Trespuntozero y Management & Fit comparten esa estabilidad. Vilker ubicó su imagen en torno al 40%, en tanto Lara Goyburu la situó en el 32%, cifra que identificó con su núcleo duro.
En cambio, Marangoni y Nejamkis coincidieron en que la imagen de la expresidenta mejoró durante este año. El primero lo atribuyó al silencio: “Su imagen ha mejorado. Aunque sigue con un saldo negativo, como todos los políticos. Parece que en algunos aspectos el silencio impuesto, o el cuasi silencio, la lleva a recuperar algunas posiciones”, señaló Marangoni.

Nejamkis, por su parte, ubicó su imagen positiva en torno al 40% y apuntó a una posible combinación entre ese factor y el malestar con el gobierno de Milei. “Es una cifra muy alta porque es una de las dos figuras con imagen más alta en el peronismo, junto con Kicillof”, destacó. Al momento de la condena, su imagen positiva era de 34 puntos, según los relevamientos de Opina Argentina.

