“Después del Mundial arranca la carrera electoral”, definió el consultor Facundo Nejamkis. Si bien este primer semestre —atravesado por el repunte inflacionario, las sospechas de corrupción y las internas en la cúpula gubernamental— registró algunas señales con vistas a 2027, la segunda mitad del año precipitará una incipiente definición del mapa electoral que, a la vez, condicionará la dinámica parlamentaria, según analistas consultados por El Economista.
El Mundial de Fútbol, que se realizará entre el 11 de junio y el 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá, funcionará como un parteaguas en la dirigencia. Cuando finalice el torneo, el calendario marcará apenas un año y tres meses para las elecciones presidenciales —o menos, si las PASO se mantienen, algo que aún no está definido por el estancamiento de la reforma política en el Congreso—. A esto se suman los comicios adelantados que se prevé que convoquen varios gobernadores.
“Vamos a ver posicionamientos más claros en relación a la interna del peronismo y también en lo que pase en el espacio del centro hacia la derecha. El Mundial es una especie de pausa que permite un respiro a la política porque la sociedad está distraída en otra cosa. Eso permite hacer una preparación. Seguramente veamos más movimientos después del Mundial”, agregó Nejamkis, director de Opina Argentina.
El peronismo hoy se divide en numerosos sectores: La Cámpora de Cristina y Máximo Kirchner, el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof, el Frente Renovador de Sergio Massa, el peronismo federal que se lanzó el 1° de mayo en Parque Norte, el espacio de Miguel Ángel Pichetto —que dialoga con exlibertarios y exmacristas— y los gobernadores justicialistas que negocian con el gobierno nacional, como Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).

Los sectores más afines al oficialismo, por su parte, incluyen a La Libertad Avanza (LLA); Patricia Bullrich, que se asume parte del proyecto libertario, pero cuyos desmarques la muestran como una amenaza latente; el PRO, que se encuentra en pleno relanzamiento, con actos en distintas provincias y un Mauricio Macri que levantó su perfil desde marzo; y el radicalismo, que cuenta con cuatro gobernadores.
Este tablero desordenado es el que comenzará a acomodarse en el segundo semestre. Manuel Zunino, director de Proyección Consultores, sostuvo que “se definirán algunas candidaturas y alianzas: se va a empezar a configurar el mapa electoral que hoy es muy incierto”. Además, planteó la posibilidad de que el Gobierno aproveche el fin del Mundial para intentar abrir una nueva etapa económica y en el vínculo con la opinión pública: una especie de “relanzamiento” tras estos primeros meses empantanados.
Sin embargo, Lucas Raffo, de la consultora Ad Hoc, advirtió que “el Mundial no cambia significativamente el clima sociopolítico”. Lo ilustró con Qatar 2022: la Selección salió campeona y “eso no significó nada para el gobierno de Alberto Fernández, no lo pudo capitalizar”. Asimismo, relativizó el peso del segundo semestre: habrá movimientos y algunos actores empezarán a “explicitar intenciones de manera tímida”, pero el escenario electoral definitivo recién se conformará en los primeros meses de 2027.

Parte de lo que hará que el tablero comience a definirse después del Mundial es la posibilidad que tienen todas las provincias de desdoblar sus elecciones, coincidieron los analistas. Es decir, que los comicios provinciales —para cargos ejecutivos y legislativos— se celebren antes de la fecha en que se dirimen los nacionales. El politólogo Pablo Salinas planteó en sus redes sociales que hay una tendencia clara: “Cada vez más provincias eligen separar sus elecciones”.
El consultor Carlos Fara señaló que provincias que suelen desdoblar, como Córdoba y Tucumán, están considerando adelantarlas a mayo, más temprano que de costumbre. Indicó, además, que el Gobierno enfrenta un dilema respecto de los mandatarios dialoguistas: en 2025 LLA apostó por la pureza partidaria, pero como ahora se celebrarán elecciones de gobernadores, la pregunta es si el espacio presentará candidatos propios, forjará alianzas o prescindirá de candidatos y buscará que los gobernadores incorporen figuras libertarias, afirmó Fara.
Habrá que observar especialmente el comportamiento del PRO y la UCR, que cuentan con varios gobernadores: Jorge Macri en la Ciudad, Rogelio Frigerio en Entre Ríos e Ignacio Torres en Chubut, por el PRO; y Maximiliano Pullaro en Santa Fe, Alfredo Cornejo en Mendoza, Leandro Zdero en Chaco y Carlos Sadir en Jujuy, por la UCR. “Empiezan a primar las lógicas provinciales. Hay que ver qué va a hacer LLA en esos distritos. Muchas provincias van a adelantar; en noviembre o diciembre empiezan a tener escenarios. ¿LLA jugará con el gobernador? ¿Pondrá candidatos fuertes o débiles? Eso va a impactar en la dinámica del Congreso”, dijo Raffo.

El Congreso, sujeto a acuerdos electorales
El Gobierno esperaba lograr sus victorias legislativas en la primera parte del año, consciente de que el clima electoral luego del Mundial complicaría las negociaciones parlamentarias. Sin embargo, tras un raid de triunfos en las sesiones extraordinarias de febrero, el Congreso derivó en un período de escasas sanciones y numerosos proyectos, producto de los llamados errores “autoinfligidos”, como el caso Adorni y la imposibilidad de conseguir el apoyo de los aliados habituales para una reforma política demasiado ambiciosa, que llevó como bandera la eliminación de las PASO.

Bajo ese escenario llega el Gobierno al segundo semestre en el Congreso. Mucho de lo que ocurra dependerá de los acuerdos que logre con los gobernadores, como señaló Raffo. “En tanto no haya un avance con acuerdos de largo plazo con gobernadores, los acuerdos legislativos van a ser más costosos; si, por el contrario, lo logra, es probable que la agenda parlamentaria sea más productiva”, sintetizó Nejamkis, de Opina Argentina.
“Si el Gobierno reclama afiliaciones y no alianzas —introdujo Lucas Romero, de Synopsis Consultores—, y expulsa a todos aquellos que no quieren afiliarse a LLA, va a dificultar mucho los acuerdos” en el Congreso. “Salvo que sean leyes indispensables o irrelevantes, el Gobierno va a perder capacidad de juntar mayorías para sancionar. A medida que pase el tiempo, los márgenes de predisposición de la oposición para acompañar leyes del oficialismo van a ser cada vez menores, en la medida en que Milei permanezca debilitado”, concluyó.

