Análisis

Coma inducido

Sólo un ojo abstraído de la historia puede minimizar el hecho de que el shock provocado por una pandemia, combinado con una crisis económica persistente, deja la mesa servida para un estado de excepción.

Javier Milei en CPAC
Javier Milei en CPAC
Daniel Montoya 9 diciembre de 2024

Sólo un ojo abstraído de la historia puede minimizar el hecho de que el shock provocado por una pandemia, combinado con una crisis económica persistente, deja la mesa servida para un estado de excepción

Vale aclarar, que el flujo de acontecimientos hoy encuentre ese rótulo, no implica que semejante percepción no estuviera en la cabeza de Napoleón Bonaparte ante los escombros de la revolución francesa a la vista o, en otras circunstancias, de un Adolf Hitler que volvía en carácter de combatiente marginal de la primera guerra, a una Alemania postrada por su derrumbe generalizado.

Eventos extraordinarios generan o, mejor dicho, le abren la puerta, a líderes y soluciones fuera de lo común, inusitadas, alejadas de las monótonas regularidades, de aquello que, con la vieja caja de herramientas conceptuales revuelta, no queda más remedio que etiquetar como "el establishment" o el antiguo e insoportable orden anterior de las cosas que urge romper, hacerlo volar por el aire



En tal sentido, en marzo de 2020, sin el diario del lunes a la vista, tuve el enorme acierto de bosquejar semejante diagnóstico en una columna publicada en Revista Noticias.

No obstante, que contenía a la par el tremendo error o, con un tono más indulgente, la expresión de deseos de suponer que el kirchnerismo, una fuerza agotada, con poco para ofrecer a nuestra castigada sociedad más que el triste espectáculo de sus propias necesidades y carencias, podía interpretar las claves profundas del momento y actuar con la sabiduría y el coraje necesario. Nada de ello ocurrió y el registro de ingresos a la Quinta de Olivos me desmiente de forma cruel, con la imagen de un poder aislado de los avatares de quienes vivían afuera del palacio, encapsulado sobre sí mismo.

En tal sentido, fueron necesarios tres años, ¡que parecieron treinta!, para que terminara de sincerarse semejante estado de excepción en su más cruda variante: Javier Milei



Vale aclarar también, una modalidad de shock conocida en una Argentina cuyo penúltimo portal al infierno abierto por la crisis de 2001, no sólo abonó el terreno para la anterior experiencia de coma inducido sino, a largo plazo, para la insólita reproducción a escala nacional de un modelo político idóneo para administrar una ciudad dónde todo transcurre en dos cuadras a la redonda como la gélida y ventosa Río Gallegos.

Nuevas reglas 

Alerta de spoiler: este subtítulo excederá al contenido. Aludir a nuevas reglas en un, caótico por definición, proceso de destrucción y cambio de orden, implica subirle el precio a una cantidad de amagues, iniciativas e inclusive hasta leyes que, a la postre, no hay evidencia de que hayan logrado mover la aguja. En ese aspecto, cabe preguntarse en qué momento Raúl Alfonsín logró sacar al país del coma inducido por la triple combinación de crisis económica, derrota de Malvinas y colapso electoral del peronismo, convirtiéndose de tal modo en un actor político perdurable.

alfonsin triunfo
 



Sin lugar a dudas, con el Juicio a las Juntas el difunto líder radical sacó de la cancha al tercer gran partido político nacional del siglo XX que hoy, de la mano de la vicepresidente Victoria Villarruel, quiere salir del largo ostracismo, aunque (¿sin mayor propósito?) que la iniciativa, a esta altura gestual, de enviar a prisión domiciliaria a un grupo de condenados por delitos de lesa humanidad ya debilitado por el implacable paso del tiempo. Asimismo, el único aporte sustantivo de Fernando de la Rúa fue certificar que la convertibilidad menemista estaba grabada en roca: "Conmigo, un peso un dólar".

En tal aspecto, si bien Carlos Menem en particular no logró salir del closet, así como no se inauguró durante más de dos décadas una calle, hospital ni estatua en su honor, hasta pasando su muerte desapercibida en 2021, resulta claro a esta altura que la salida del coma inducido liderada por Néstor Kirchner a partir de 2003, no tuvo que ver con el colectivo Carta Abierta sino, por el contrario, con la restauración de la convertibilidad en una nueva versión 3 a 1 y la cultura de consumo noventista que el ex gobernador patagónico monitoreaba celosamente con las ventas de la cadena Garbarino.

Por cierto, una ilusión que logró recuperar sólo efímeramente Mauricio Macri con una temeraria salida del cepo en 2016 y que, al presente, además de explicar muchos de los padecimientos de una fuerza política que quedó marginada del ballotage del año pasado, sugiere también un sendero de posible crecimiento de una fuerza política nueva como La Libertad Avanza en un tablero político que, por el lado antagónico, todavía no ofrece más que a Cristina Kirchner o, a una alternativa bonaerense imposible de exportar fuera del área metropolitana como Axel Kicillof.



¿Momento Amazon?

La pregunta del millón que desvela a muchos dirigentes, así como a referentes mediáticos que hoy oscilan entre el estado de ánimo de Enrique "Semana Santa" Albistur y el de los militantes libertarios que imaginan a Milei al frente de un Imperio Austral, es si ya salimos del coma inducido generado por el batacazo libertario del año pasado o, si estamos hoy en esa zona de transición a no se sabe dónde que ya vivimos otras veces. 

Sea con un De la Rúa hablando del "traje a rayas", de un Macri jactándose del "mejor equipo de los últimos 50 años" o de la dupla Fernández con el seductor "volver mejores".

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Al presente la respuesta es un rotundo no. Más aún, lo que todavía no está claro es la vara que medirá el eventual legado de la administración Milei.

A primera vista, la gran candidata es la estabilización económica. En particular, si llegará la gente a disfrutar las mieles de una inflación baja y la posibilidad de llevar en sus oídos la maravillosa música del cartero de Amazon llamando a la puerta. Hoy parece que, como dijera Macri, "esta vez sí", pero la propia frase sugiere que hubo otras veces que no. No obstante, semejante ejercicio debería contemplar otras variantes.

En particular, resulta natural por el propio perfil de influencer económico de Milei, al igual que de muchos de sus principales funcionarios como Luis "Toto" Caputo o Federico Sturzenegger, asociar a este Gobierno con resultados económicos espectaculares, descartando de plano la idea de que a esta gestión quizás le sea posible pasar a la historia, como ocurrió con Alfonsín, con una combinación de performance económica mediocre y un gran golpe político institucional como, quizás, hoy sería la jubilación de toda una generación de dirigentes políticos y sociales.



En ese plano, ello no significa más que darle vida al adagio italiano "se non è vero, è ben trovato" o, más bien, hacer verosímil una versión libertaria apoyada sobre su hit electoral 2023: la instalación de la idea de una casta política que jode al país. "Se la casta non è vera, è ben trovata". 

En tal sentido, si los resultados económicos continúan siendo ambiguos, sujetos a discusión, a la par que los protagonistas del país que viene siguen siendo las mismas caras del país que no se va nunca, la salida del estado de coma inducido, tal como ya ocurrió antes, quedará en cabeza de otros.

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