Sálvese quien pueda: ni los pingüinos escapan de la ira arancelaria de Donald Trump
Aunque Donald Trump apenas lleva un poco más de dos meses en el poder, el Sistema Internacional está experimentando situaciones que no se observaban hace años.
Desde un polémico acercamiento a Rusia hasta una nueva salida del Acuerdo de París, Trump 2.0 parece una versión mucho más radical que la que observamos entre 2017 y 2020, cuando el magnate ejerció su primer mandato.
Pero, aunque hay decenas de cosas que analizar, sin dudas, el anuncio del 2 de abril ha sido el más impactante hasta el momento: el mandatario informó sobre los aranceles para más de 100 países.
La cuenta fue simple para Trump, aunque un poco absurda: tomó el déficit comercial de EE.UU. con otro país y luego dividió dicha cifra por las importaciones estadounidenses desde ese país.
Acto seguido, el resultado se dividió por dos para producir un arancel "recíproco", con un piso del 10%. La cifra se reduce a la mitad porque "somos gente muy amable", remarcaron desde la administración Trump.
Por ejemplo, en 2024 China tuvo un superávit comercial de US$ 295.000 millones con EE.UU. sobre un total de exportaciones de US$ 438.000. Esto es un ratio del 68% que, dividido por dos, da como un resultado un tipo arancelario del 34%.
Lo ilógico es que territorios totalmente intrascendentes, como las islas Heard y McDonald en la Antártida, en donde literalmente no hay habitantes humanos (aunque sí algunos pingüinos) terminaron con un arancel del 10%.
"Ningún lugar en la Tierra es seguro", opinó el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, ya que las islas Heard y McDonald forman parte del territorio externo de su país.
O, por ejemplo, Madagascar, una de las naciones más pobres del mundo, con un PIB per cápita de poco más de US$ 500, se enfrenta a un arancel del 47% sobre los US$ 733 millones de exportaciones de vainilla, metales y prendas de vestir que hizo a Estados Unidos el año pasado.
Lesotho, en el sur de África (50%), y Camboya, en el sudeste asiático (49%), son algunos de los países que, increíblemente, son víctimas sin argumentos de la nueva fórmula.
Pero, como no podía ser de otra manera, los aranceles, quizás en estos casos con algún argumento más válido, también golpearon a pares de EE.UU., como la Unión Europea (20%), India (26%), Corea del Sur (25%) y Japón (24%), entre otros.
La mayoría de los países, temerosos de lo que esta ola de aranceles podría generar en sus economías, ya ha dicho que buscan concesiones antes de que los aranceles específicos entren en vigor el 9 de abril: si no las obtienen, contraatacarán.
"Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo", advirtió la jefa de la UE, Ursula von der Leyen.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron instó a las empresas europeas a pausar las inversiones en EE.UU.
En Europa, el instituto de investigación alemán IW estimó que los aranceles eliminarían 750.000 millones de euros de la economía de la región.
¿Amenaza o realidad?
Aún queda por resolver el misterio de si esta vez Trump habla en serio (en los últimos dos meses ha hecho varias amenazas de este estilo, aunque casi siempre terminó reculando). De todas formas, ante la creciente incertidumbre, las acciones mundiales ya se desplomaron y los inversores buscaron bonos de refugio y oro.
Tan solo Apple perdió más de US$ 300.000 millones en valor de mercado durante la jornada del jueves.
Para tomar dimensión del anuncio, según Fitch Ratings, los nuevos aranceles de Estados Unidos son los más altos en más de un siglo.
Además, los economistas ya anticiparon que los aranceles podrían reavivar la inflación, aumentar el riesgo de una recesión en Estados Unidos e incrementar los costos para la familia estadounidense promedio en miles de dólares.
Por cierto, todo esto sería un tiro en el pie para Trump, si es que pudiese ir en busca de su reelección dentro de cuatro años, algo que la Constitución no le permitirá.
No obstante, otros actores de relevancia, como J.P. Morgan, esperan una ronda de negociaciones bilaterales a corto plazo, por lo que no hará modelos de impacto hasta que esto termine.
"No estamos haciendo cambios inmediatos en nuestras previsiones y queremos ver el proceso de implementación y negociación que se desarrolle en los próximos días", explica el banco.
"Sin embargo, consideramos la plena aplicación de estas políticas como un choque macroeconómico sustancial que actualmente no está incorporado en nuestras previsiones. Es probable que este choque se vea magnificado por su impacto en el sentimiento y por las represalias de los países que se enfrentan a aumentos significativos de sus tipos arancelarios" alertó.
Por su parte, Bill Ackman, CEO de Pershing Square, les recomendó "a los líderes extranjeros que, si aún no se han puesto en contacto con el presidente Trump, lo hagan de inmediato. Trump es, en esencia, un negociador que ve el mundo como una serie de transacciones".
"Basado en su trayectoria hasta la fecha con gobiernos extranjeros, bufetes de abogados y universidades, es un negociador riguroso, pero justo. Le encanta cerrar tratos y obtener resultados con prontitud", agregó.
En esta línea, anticipó: "Espero que Trump recompense a los primeros negociadores con acuerdos más justos que a aquellos que esperan sentarse a la mesa de negociaciones. Los países que respondan con aranceles adicionales a nuestros productos serán severamente castigados".
¿Triunfo o derrota para Milei?
Argentina, como una serie de otros países de la región (Brasil, Chile y Colombia, entre otros), recibió un arancel del 10%.
Desde el entorno de Milei, han intentado justificar que dicha cifra es un triunfo del gobierno, ya que se logró gracias al buen vínculo entre el presidente y Trump.
"Que nos hayan impuesto los aranceles más bajos es un motivo de satisfacción" afirmó el vocero presidencial Manuel Adorni.
De todas formas, la realidad es que EE.UU. tuvo superávit comercial con Argentina el año pasado, por lo que el arancel no podía ser más elevado según la fórmula Trump.
Incluso, el relato del oficialismo pierde fuerza si se tiene en cuenta que Brasil, Chile y Colombia, donde gobierna la "izquierda", recibieron el mismo trato que nuestro país.
Pero, más allá de estas observaciones, en diálogo con El Economista, Federico Domínguez, magíster en Finanzas, destacó que "el 40% de los productos que vende Argentina están exentos. Impacto vamos a sentir, y la economía global se puede enfriar inicialmente. Pero, al mismo tiempo, estamos bien posicionados para negociar".
"Por otro lado, el dólar se debilitó, lo que podría ser bueno para el peso. Creo que Trump está negociando y que las tarifas que finalmente aplique van a ser más bajas que las anunciadas. Pero, aún así, no volveremos a la situación previa y el impacto será negativo para el mundo, y sobre todo para las industrias más competitivas de Estados Unidos como la tecnológica", agregó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar