La Real Academia Sueca de Ciencias le otorgó el Premio Nobel de Economía a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson "por sus estudios sobre cómo se forman las instituciones y cómo afectan a la prosperidad".
- Este galardón se otorga desde 1969 tras la iniciativa del Sveriges Riksbank (el banco central de Suecia) que estableció en 1968 el Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel.
El premio se basa en una donación que recibió la Fundación Nobel en 1968 del Sveriges Riksbank con motivo del 300 aniversario del banco, por lo que el dinero que recibe el premiado lo paga el Riksbank.
El importe del premio completo en 2024 asciende a un total de 11 millones de coronas suecas (969.140 euros).
Según ha destacado la institución, los galardonados este año han demostrado la importancia de las instituciones sociales para la prosperidad de un país y han ayudado a comprender por qué las sociedades con un Estado de Derecho deficiente e instituciones que explotan a la población no generan crecimiento ni cambios para mejor.
En este sentido, los trabajos de los galardonados han demostrado que una de las explicaciones de las diferencias en la prosperidad de los países "son las instituciones sociales que se introdujeron durante la colonización", que para la Academia es una razón importante de por qué las antiguas colonias que una vez fueron ricas ahora son pobres, y viceversa.
"Algunos países quedan atrapados en una situación de instituciones extractivas y bajo crecimiento económico. La introducción de instituciones inclusivas crearía beneficios a largo plazo para todos, pero las instituciones extractivas proporcionan ganancias a corto plazo para las personas en el poder", explica.
"Reducir las enormes diferencias de ingresos entre los países es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Los galardonados han demostrado la importancia de las instituciones sociales para lograrlo", ha destacdo Jakob Svensson, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.
"Por qué fracasan los países": el best seller de los ganadores del Nobel

Daron Acemoglu y James Robins escribieron en 2012 el libro "Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza".
El argumento central del que rápidamente se transformó en un best seller es que "el éxito o el fracaso de las naciones está determinado principalmente por la calidad de sus instituciones políticas y económicas" y no son el resultado de factores geográficos o culturales, como suele creerse.
Según su teoría, las instituciones inclusivas, que fomentan la participación y el bienestar de una amplia mayoría, son clave para el crecimiento sostenible, mientras que las instituciones extractivas, que concentran el poder y los recursos en unas pocas manos, suelen llevar al estancamiento o al colapso económico.
Los autores utilizan ejemplos históricos para ilustrar su argumento. Uno de los casos más emblemáticos es el de Nogales, una ciudad dividida entre Estados Unidos y México.
A pesar de compartir cultura y geografía, Nogales, Arizona, es significativamente más próspera que su contraparte mexicana debido a las diferencias en sus instituciones. Este contraste pone de manifiesto cómo las decisiones políticas pueden influir en el bienestar de una población.
El libro sentó las bases para las dinámicas detrás del desarrollo desigual entre las naciones y sigue siendo una figura central en los debates sobre el impacto de la política y la economía global.
Acemoglu y Robinson también exploran cómo la historia colonial ha dejado una huella duradera en las instituciones actuales. Según ellos, muchos países que fueron colonizados por potencias europeas desarrollaron instituciones extractivas que han persistido hasta hoy. Este legado histórico ha contribuido a la desigualdad económica que se observa en el mundo moderno.
El libro destaca también cómo ciertos eventos críticos, como guerras o pandemias, pueden alterar el rumbo institucional de un país. Por ejemplo, tras la Peste Negra en Europa, algunas sociedades lograron establecer instituciones más inclusivas, mientras que otras permanecieron atrapadas en estructuras extractivas.
Una parte fundamental del trabajo de Acemoglu y Robinson es su crítica a diversas teorías populares que intentan explicar el desarrollo económico. Argumentan que factores como la geografía o la cultura no son suficientes para entender por qué algunos países prosperan mientras otros no. En lugar de ello, enfatizan que son las instituciones las que realmente marcan la diferencia.
El libro también aborda cómo las élites políticas a menudo resisten cambios hacia instituciones más inclusivas debido a los beneficios inmediatos que obtienen del sistema actual. Esta resistencia al cambio perpetúa el ciclo de pobreza y desigualdad.


