Futuro poco prometedor para el vínculo entre Estados Unidos y Rusia: el presidente Vladimir Putin les ordenó a sus altos funcionarios que redacten propuestas para una posible prueba de armas nucleares, algo que Moscú no ha hecho desde la caída de la Unión Soviética en 1991.
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Estados Unidos reanudaría sus pruebas nucleares (la última fue en 1992).
Según Trump, le pidió al ejército estadounidense que "comenzara a probar nuestras armas nucleares", ya que Estados Unidos no podía quedarse atrás de Rusia y China.
Y, aunque dio poca información al respecto, el mandatario no descartó realizar pruebas subterráneas.
"Lo sabrán muy pronto, pero vamos a hacer algunas pruebas", dijo Trump a los periodistas a bordo del Air Force One.
"Otros países lo hacen. Si ellos (lo van a) a hacer, nosotros lo vamos a hacer, ¿de acuerdo?, agregó.
Estados Unidos ha realizado la mayoría de todas las explosiones de pruebas nucleares y conserva los datos recopilados de sus 1.030 pruebas desde 1945.
Es ante esta situación, Putin también ha decidido actuar: "Estoy instruyendo al Ministerio de Relaciones Exteriores, al Ministerio de Defensa, a los servicios especiales y las agencias civiles pertinentes para que hagan todo lo posible para recopilar información adicional sobre el tema, analizarla en el Consejo de Seguridad y hacer propuestas acordadas sobre el posible inicio del trabajo en la preparación de pruebas de armas nucleares", dijo.
Putin emitió su instrucción en una reunión de su Consejo de Seguridad, donde el presidente del parlamento, Vyacheslav Volodin, se apartó de la agenda oficial de seguridad del transporte para preguntar cómo respondería Moscú a los planes de Trump de llevar a cabo pruebas nucleares estadounidenses por primera vez en 33 años.
Según el ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, los recientes comentarios y acciones de Estados Unidos significaban que era "aconsejable prepararse para pruebas nucleares a gran escala" de inmediato.
Por su parte, el general Valery Gerasimov, jefe del Estado Mayor, consideró que "si no tomamos las medidas adecuadas ahora, se perderá tiempo y oportunidades para una respuesta oportuna a las acciones de Estados Unidos, ya que el tiempo requerido para prepararse para las pruebas nucleares, dependiendo de su tipo, varía de varios meses a varios años".
Actualmente, hay unas 12.000 armas nucleares en el mundo, de las cuales 10.000 pertenecen a EE.UU. y Rusia.