Los "cucas" de India

Modi no pudo aplastarlas: quiénes son las "cucarachas" que hicieron caer a un ministro en India

El Cockroach Janta Party nació entre memes, encabezó una rebelión de la Generación Z y obligó al gobierno de Narendra Modi a aceptar sus principales reclamos.

El hombre fuerte de India, Narendra Modi
El hombre fuerte de India, Narendra Modi EE
25 julio de 2026

El Cockroach Janta Party nació entre memes y burlas, pero terminó encabezando una protesta nacional. La Generación Z obligó al gobierno de Narendra Modi a aceptar todas sus principales demandas.

Durante más de una década, Narendra Modi construyó una imagen de líder imperturbable. Ganó elecciones, concentró poder y acostumbró a sus adversarios a verlo avanzar casi siempre sin retroceder.

Pero esta vez tuvo que ceder. Y lo hizo frente a un movimiento que nació en las redes sociales, se bautizó con el nombre de un insecto y parecía, al comienzo, poco más que una broma de Internet.



El llamado "movimiento de las cucarachas" consiguió este sábado la renuncia del ministro de Educación de India, Dharmendra Pradhan, y un compromiso del Gobierno para reformar el sistema de exámenes, retirar las causas contra los manifestantes y atender otros reclamos estudiantiles.

"Ganó India. Ganó la Generación Z. Ganamos", celebró en X el Cockroach Janta Party (CJP), la organización que encabezó las protestas.

Pocas horas después, sus referentes anunciaron que levantaban las movilizaciones y les pidieron a los estudiantes que regresaran pacíficamente a sus casas. Fue una victoria poco habitual contra Modi, uno de los líderes más poderosos del mundo.



Todo empezó con un insulto

La historia comenzó en mayo, cuando el presidente de la Corte Suprema de India, Surya Kant, comparó con "cucarachas" a jóvenes desempleados. Cualquier similitud con la denominación opositoria hacia el kirchnerismo no es mera coincidencia.

La frase buscaba descalificarlos, pero consiguió exactamente lo contrario. Miles de jóvenes se apropiaron del insulto y convirtieron a la cucaracha en un símbolo de resistencia: una criatura incómoda, difícil de eliminar y capaz de sobrevivir prácticamente a cualquier cosa.

Abhijeet Dipke, un especialista en comunicación política que había estudiado en Boston, aprovechó el episodio para lanzar elCockroach Janta Party.



El nombre tampoco fue elegido al azar. La sigla CJP juega con la del Bharatiya Janata Party, el BJP de Modi, la fuerza que domina la política india desde hace más de una década.

Al principio, CJP fue una campaña satírica. Publicaba memes, videos, consignas irónicas y parodias contra el Gobierno. No tenía la estructura de un partido tradicional ni el respaldo de las grandes organizaciones políticas.

Pero tenía algo quizá más importante: hablaba el idioma de una generación cansada.



El escándalo que encendió la protesta

El enojo terminó de explotar con la filtración de preguntas del examen nacional de ingreso a las facultades de Medicina, conocido como NEET.

La prueba había sido rendida por alrededor de 2,2 millones de personas. En India, donde el acceso a determinadas universidades puede definir el futuro económico de una familia entera, una filtración de este tipo no es un problema administrativo menor.

Muchos estudiantes pasan años preparándose, mientras sus familias destinan una parte importante de sus ingresos a academias privadas y clases de apoyo. Cuando se conoció el escándalo, miles sintieron que todo ese esfuerzo había sido inútil.



La controversia quedó además vinculada con varias muertes por suicidio de jóvenes sometidos a una enorme presión académica y angustiados ante la posibilidad de tener que volver a rendir.

Lo que había comenzado como una protesta por un examen se convirtió rápidamente en algo mucho más grande: un reclamo contra la corrupción, el desempleo juvenil, los bajos salarios y la falta de oportunidades para los graduados.

La cucaracha ya no era solamente un meme. Se había convertido en una identidad política.



De Instagram a las calles

La CJP reunió millones de seguidores en las redes y empezó a organizar manifestaciones en Nueva Delhi. Después, las protestas se extendieron a ciudades como Kolkata, Pune y Hyderabad.

Los estudiantes exigían la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, una figura importante del Gobierno que ocupaba distintos cargos desde antes de asumir esa cartera en 2021.

Pradhan subestimó inicialmente el movimiento y llegó a asociar a los manifestantes con grupos terroristas. Modi, por su parte, optó durante varios días por el silencio.



Pero el malestar seguía creciendo.

La situación se tensó todavía más después de una multitudinaria marcha en Nueva Delhi. La Policía respondió con gases lacrimógenos y golpes de bastón contra quienes intentaban avanzar hacia el Parlamento.

Las autoridades cerraron 17 estaciones de subte, restringieron los datos móviles y hasta advirtieron a los repartidores de aplicaciones de comida que no se acercaran a Jantar Mantar, el lugar que se había convertido en el centro de las protestas.



La estrategia no funcionó. Las imágenes de la represión circularon por todo el país y generaron todavía más apoyo para los estudiantes. Personas que no podían participar comenzaron a enviarles alimentos mediante aplicaciones de delivery.

La protesta digital había conseguido algo que muchos movimientos tradicionales ya no logran: conectar la indignación de Internet con una presencia masiva en la calle.

Modi intentó reaccionar, pero ya era tarde

El primer ministro finalmente habló directamente con los jóvenes a través de un video grabado con su teléfono. Prometió castigar a los responsables de la filtración y acelerar las investigaciones.



No alcanzó.

Los manifestantes sostenían que cualquier acuerdo debía incluir la salida de Pradhan. El ministro terminó presentando su renuncia este sábado y, pocas horas después, los negociadores del Gobierno aceptaron las otras condiciones planteadas por la CJP.

Además de una reforma del sistema de exámenes, el acuerdo contempla retirar las acusaciones contra los manifestantes y compensar a las familias de estudiantes que murieron por suicidio en medio de la crisis.



La salida de Pradhan representa una concesión muy poco frecuente. Modi continúa siendo popular y conserva un enorme poder político, pero llevaba días sin encontrar sin una respuesta eficaz frente a una protesta que crecía por fuera de los partidos y las estructuras conocidas.

La economía que crece, pero no alcanza

Detrás del conflicto educativo aparece un problema todavía más profundo.



India tiene alrededor de 370 millones de personas de entre 15 y 29 años. Es la mayor población juvenil del planeta y una de las principales promesas detrás del crecimiento económico del país.

Modi impulsó una gigantesca expansión de la infraestructura y convirtió a India en una potencia tecnológica e industrial cada vez más relevante. Sin embargo, una parte importante de los jóvenes siente que ese crecimiento no llega a sus bolsillos.



Los salarios permanecen estancados para amplios sectores y conseguir un empleo de calidad se volvió especialmente difícil para muchos graduados. El título universitario ya no garantiza el ascenso social que prometía hace algunos años.

Esa contradicción explica por qué una filtración de exámenes pudo convertirse en una protesta nacional. No era solamente el examen. Era todo lo que ese examen representaba: años de esfuerzo, dinero familiar y la promesa de acceder a un futuro mejor.

Una advertencia para el hombre fuerte de India

La CJP anunció el levantamiento de las protestas, aunque todavía resta saber si todos los grupos movilizados aceptarán regresar a sus casas.



En cualquier caso, el movimiento ya consiguió algo difícil de imaginar apenas unas semanas atrás: obligó a uno de los gobiernos más poderosos de India a retroceder.

También dejó una advertencia política. Una generación que parecía desinteresada o resignada descubrió que podía organizarse, ocupar las calles y conseguir resultados concretos.

Modi intentó ignorarlas, después contenerlas y finalmente frenarlas. Pero las "cucarachas" hicieron exactamente aquello que prometía su símbolo: resistieron.



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