Mientras América Latina se acerca a Asia, Argentina se obsesiona con Estados Unidos
La nueva política exterior de Estados Unidos impulsada por Donald Trump está generando que históricos aliados de Washington no solo comiencen a desconfiar, sino que incluso busquen diversificar sus vínculos para reducir su dependencia del país norteamericano.
Y, aunque esta estrategia la están implementando importantes países como Francia, Reino Unido y Canadá, los latinoamericanos también parecen seguir esta vía: más allá de Brasil, que está considerando impulsar por primera vez un acuerdo comercial parcial entre el Mercosur y China, esta semana los presidentes de Uruguay y Paraguay realizaron viajes por Asia.
Orsi, de gira por China
En el caso del uruguayo Yamandú Orsi, realizó la primera visita de un líder sudamericano a China desde el día en que Trump envió fuerzas especiales a Venezuela, en enero, para capturar a Nicolás Maduro.
Xi le dijo a Orsi que China apoyaba a las naciones latinoamericanas y caribeñas en la defensa de la soberanía, la seguridad y los intereses de desarrollo, para ayudar a desactivar una situación internacional volátil y a "escalar el acoso unilateral".
Por su parte, el presidente uruguayo afirmó que la asociación estratégica entre China y Uruguay estaba atravesando su "mejor momento" y pidió que ambas naciones "se comprometan a elevarla a un nuevo nivel".
El viaje se concretó luego de una oleada de visitas a China por parte de primeros ministros occidentales, como el británico Keir Starmer y el canadiense Mark Carney.
Orsi encabeza una delegación de 150 personas, incluidos líderes empresariales, en una visita que se extenderá hasta el 7 de febrero. China y Uruguay firmaron el martes una declaración para profundizar una asociación estratégica, así como 12 documentos para cooperar en áreas que van desde la ciencia y la tecnología hasta el medio ambiente, la propiedad intelectual y el comercio de la carne.
Según Francisco Urdinez, profesor en la Pontificia Universidad Católica de Chile, el momento de la visita es simbólicamente importante para China: "Para Pekín, acoger a Orsi es una señal de que los países sudamericanos siguen dispuestos a participar, a pesar del entorno geopolítico cada vez más polarizado".
China fue el principal destino para las exportaciones uruguayas en 2025, adquiriendo productos agrícolas como pasta de madera, soja y carne de vacuno. Uruguay, que tuvo un superávit comercial de US$ 187,1 millones con China en la primera mitad de 2025, importa maquinaria, electrónica y productos químicos chinos.
Peña, presente en Dubái
Por su parte, el presidente paraguayo Santiago Peña visitó los Emiratos Árabes Unidos para contar todo lo que su país está haciendo para atraer inversiones que generen más empleos.
"Iniciamos esta visita con el firme compromiso de seguir estrechando los lazos de amistad y cooperación entre nuestras naciones, buscando siempre nuevas oportunidades para el desarrollo del Paraguay", afirmó el mandatario, que durante su presidencia también visitó Japón, Singapur, India y Uzbekistán.
"Las áreas en las que podemos trabajar juntos son ilimitadas", agregó, destacando que los EAU ya no son solo una puerta de entrada a Oriente Medio: "Los Emiratos Árabes Unidos se han puesto en el centro del mundo".
En diálogo con El Economista, Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales, explica que este acercamiento a Asia se debe a que los países de América del Sur son exportadores de commodities y Asia constituye claramente un mercado en crecimiento, con clases medias en desarrollo, además de las poderosas, que consumen.
"Hoy hay varios riesgos geopolíticos globales, incluyendo tanto a Estados Unidos con la nueva política exterior de Trump como a China y su problema de demanda interna por la que está comenzando a aplicar políticas comerciales para lograr una mayor autosuficiencia. Entonces, en ese contexto, los mercados asiáticos, como Tailandia, Malasia, Corea del Sur, India, Vietnam, entre otros, aparecen como potenciales mercados para abrir", agregó.
Argentina, a contracara de la región
Pero, mientras la mayoría de los países del mundo intentan, como mínimo, reducir su dependencia de Estados Unidos, Argentina es uno de los pocos que incrementa sus lazos con Washington, incluso votando de manera muy polémica en las Naciones Unidas.
Cabe recordar que, durante el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei adhirió al Consejo de la Paz de Trump, un organismo que, para muchos, busca rivalizar con la ONU. Además, esta misma semana se firmó con Washington un acuerdo comercial y de inversión recíproco.
Incluso, pese a haber realizado varios viajes a Estados Unidos y otros países occidentales, Milei aún no ha visitado ningún país de Asia, lo cual no deja de ser una sorpresa.
Respecto a por qué Argentina no aplica la misma estrategia que países como Brasil, Uruguay y Paraguay, Actis explica que hay un motivo más ideológico: el gobierno cree que las ventajas comparativas son suficientes para ganar mercado, por lo que no es necesario "hacer una inteligencia comercial muy activa y la política exterior no tiene que estar en función de esa inserción comercial".
Por otro lado, el especialista explica que "claramente hay una visión de política exterior hiperoccidentalista, donde los esfuerzos, el tiempo de la Cancillería, del Ministerio de Economía, están focalizados principalmente en Estados Unidos y, en menor medida, en Europa con el acuerdo Unión Europea-Mercosur".
"Claramente, en la década de los 90, eso tenía un cierto sentido porque el mundo era bastante occidental tras la caída de la URSS. Pero, en pleno 2026, el crecimiento de Asia y su peso en la economía internacional y el comercio muestran justamente que es una geografía central o igual de importante que Occidente", sentenció. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar