Las medidas de estímulo del gobierno de China están mostrando resultados. La segunda economía del mundo se sostiene a pesar de un contexto de creciente tensión comercial con Estados Unidos.
En el primer bimestre del año las ventas minoristas se aceleraron y subieron 4% con relación al mismo periodo del año pasado. Es un dato relevante porque el Gobierno procura impulsar el consumo interno como motor del crecimiento económico.
Por su parte, la producción industrial creció 5,9% en los primeros dos meses de 2025, un porcentaje inferior al 6,2% de diciembre, pero superior al que esperaban los analistas. La inversión en activos fijos subió 4,1% en la comparación interanual.
La nota discordante la dio el mercado inmobiliario que se sigue deteriorando. Pese al aumento de aranceles que le impuso Trump a los productos de China que pueden afectar a parte de sus exportaciones, los pronósticos son favorables para el nivel de actividad.
El objetivo del gobierno es que el PIB crezca 5% este año. Los bancos de inversión vienen corrigiendo al alza sus pronósticos y esperan un crecimiento solo unas décimas por debajo de la meta oficial.
China ya no volverá a tener las tasas de crecimiento de principios de siglo, pero se seguirá expandiendo en los próximos años.