Proyección

Elecciones en Estados Unidos: los mercados se preocupan a medida que aumenta la incertidumbre

A menos de un mes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, cada vez queda más claro que los comicios podrían definirse por un puñado de votos en siete estados claves. Sin embargo, pese a lo emocionante que esto parezca, para los mercados no parece ser un panorama alentador.

Elecciones en Estados Unidos: los mercados se preocupan a medida que aumenta la incertidumbre
Damián Cichero 11 octubre de 2024

En menos de un mes, unos 150 millones de estadounidenses acudirán a las urnas para decidir si Kamala Harris se convierte en la primera presidenta del país o si Donald Trump regresa a la Casa Blanca. 

Durante mucho tiempo, como consecuencia de la elevada edad de Joe Biden, además del intento de asesinato contra Trump, se creyó que las elecciones estaban definidas en favor del expresidente.

Incluso, el favoritismo del líder republicano era tan alto que, según la mayoría de los sondeos, Trump iba a lograr que los republicanos se impusieran en el voto popular en una elección presidencial por primera vez desde 2004. 



Sin embargo, luego de que Biden confirmara que no iría en busca de su reelección, los demócratas entraron nuevamente en carrera: de acuerdo con el último sondeo de Reuters/Ipsos, Harris aventaja a Trump por un margen de 46 a 43%.

La ventaja demócrata no llama la atención si se tiene en cuenta que, desde que George H. W. Bush se impusiera en las elecciones de 1988, los republicanos solo ganaron el voto popular una vez más, en los comicios ya mencionados de 2004, cuando George W. Bush fue reelecto. 

Pero el ganador del voto popular no necesariamente se gana un boleto de entrada a la Casa Blanca: tanto George W. Bush en el 2000 como Trump en 2016 lograron convertirse en presidentes pese a sacar menos votos que su oponente demócrata. 



Esta extraña situación es consecuencia directa del Colegio Electoral de Estados Unidos, en donde los electores de los estados deciden el ganador. 

Así algunos estados, pese a no ser los más poblados, se convierten en regiones claves para los candidatos: en esta elección, Harris y Trump apuntan todos sus cañones a imponerse en Georgia, Arizona, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania, Wisconsin y Michigan.

Juntos, estos siete estados representan sólo el 93 de los 538 votos del Colegio Electoral y el 18% de la población. 



El problema para ambos es que ninguno está logrando sacar una ventaja de más del 1,5% en las encuestas realizadas en ninguno de esos estados, lo que hace prever que la elección podría definirse por un puñado de votos. 

La economía, el tema central

Como en todas las elecciones, una gran cantidad de temas está en la agenda, como el derecho al aborto, el cambio climático o la inmigración.

Sin embargo, como siempre sucede, la economía representa la principal preocupación de los votantes: en el último sondeo de Reuters/Ipsos, los estadounidenses calificaron a la economía como el principal problema que enfrenta el país.



En este sentido, el 44% dijo que Trump tenía el mejor enfoque para abordar el "costo de vida", en comparación con el 38% que eligió a Harris.

Además, entre una serie de temas económicos que el próximo presidente debería abordar, aproximadamente el 70% de los encuestados dijo que el costo de vida sería el más importante, mientras que una pequeña parte elegió el mercado laboral, los impuestos o "dejarme mejor financieramente". 

La buena noticia para Trump fue que, para los encuestados, él tiene más posibilidades que Harris a la hora de enfrentar estos problemas. 



Pero, como era de esperar, los encuestados consideraron, por un margen de 42% a 35%, que Harris era la mejor candidata para abordar la brecha entre los estadounidenses ricos y los promedio.

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Trump y Harris en su debate presidencial 

Los mercados, expectantes

Que una elección se defina por un puñado de votos puede ser más que emocionante, aunque para los mercados esto no es tan alentador. 



Específicamente, a los inversores les preocupa que, al igual que en 2020, Trump no acepte los resultados si es derrotado o que incluso intente impugnar las elecciones. 

Walter Todd, director de Inversiones de Greenwood Capital, consideró que "esta va a ser una elección muy reñida. Es lógico que la probabilidad de que ocurra algún tipo de disputa es mayor de lo que es en promedio".

"A los mercados no les gusta la incertidumbre, y ciertamente no les gustaría el hecho de que no sepamos quién es el presidente de Estados Unidos uno o dos días después de las elecciones", agregó. 



Por el momento, la incertidumbre política no parece estar afectando al mercado bursátil: el fuerte crecimiento económico de Estados Unidos ha ayudado al S&P 500 a alcanzar nuevos máximos y el índice de referencia ha subido 21% en lo que va de 2024, encaminándose a un segundo año consecutivo de ganancias de dos dígitos.

Pero esto no quiere decir que las elecciones no estén en el radar de los inversores: el índice de volatilidad CBOE, que mide la demanda de opciones para protegerse contra las oscilaciones de las acciones en un período de 30 días, ha subido unos 6 puntos desde sus mínimos de septiembre y ahora se sitúa en 20,9.

Esta última cifra está asociada con una expectativa de turbulencia del mercado de moderada a alta y parte del aumento del índice se puede atribuir a las elecciones que están a la vuelta de la esquina. 



Además, en los mercados, también se observa una mayor preocupación por el riesgo de cola, un shock del mercado debido a un evento poco probable pero de gran impacto. 

Por ejemplo, el Índice TailDex de las Naciones, una medida de dicho riesgo, alcanzó recientemente su nivel más alto en un mes.

En 2020, los mercados no se vieron perturbados por el intento de Trump de anular los resultados de las elecciones e incluso las acciones estadounidenses subieron en los días posteriores a los comicios a pesar de que Biden no fue declarado oficialmente ganador hasta ese fin de semana.



Pero, teniendo en cuenta que EE.UU. es considerado el líder de las democracias del mundo, nuevos incidentes podrían empezar a erosionar la imagen del gigante norteamericano, provocando que los inversores sean menos optimistas esta vez.

Hasta hay antecedentes para tener en cuenta de cara al próximo 5 de noviembre: en el 2000, las acciones registraron fuertes caídas como consecuencia de que la contienda entre George W. Bush y Al Gore estuvo sin definirse durante más de un mes.

Bush, que perdió en el voto popular a nivel nacional por unos 500.000 votos, se enfrentó a un desafío de Gore por los resultados en Florida.



Esto provocó que, desde el día de las elecciones (7 de noviembre) hasta que Gore admitió su derrota a mediados de diciembre, el S&P 500 se desplomara 5% (el índice cayó 7,6% en el período noviembre/diciembre). 

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