Análisis

El significado de la primera misión al exterior de Marco Rubio

Marco Rubio, el recientemente asumido Secretario de Estado, se prepara para viajar a Panamá, como parte de una gira oficial que incluirá a Guatemala, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana.
Jorge E. Malena 27-01-2025
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Con su gira por América Central, Marco Rubio no cumple con la costumbre de que sea Asia el primer destino de viaje de un nuevo Secretario de Estado. Varios predecesores eligieron Asia para reflejar la importancia estratégica para Washington del Indo-Pacífico, ante la gradual rivalidad con China. 

Ya sea en el Indo-Pacífico o en América Latina, el protagonismo de China ocupa un lugar cada vez más destacado en la agenda de EE.UU.: la visita a Panamá seguramente tiene lugar luego del anuncio del presidente Donald Trump de recuperar el control del Canal, so pretexto de encontrarse bajo el control de Beijing.

Además, otra de las razones del viaje de Rubio sería el crecimiento del comercio, la inversión, la ayuda financiera y la construcción de infraestructura por parte de China. Y también cabe señalar que el interés de la administración Trump en la inmigración ilegal y la seguridad de la frontera sur convierte a Centroamérica en motivo de una visita oficial.

Es probable que Taiwán sea otro factor que justifique la gira, ya que cada vez más países en la región cambian su reconocimiento diplomático de Taipei a Beijing (sólo doce países en el mundo reconocen a Taiwán -seis de ellos en Centroamérica y el Caribe-).

Como mínimo, el objetivo del viaje de Rubio sería presionar a Panamá para que reduzca las tarifas de los barcos estadounidenses que transitan por el canal.

Recordemos que EE.UU. construyó el Canal a principios del siglo XX, bajo el entonces presidente Theodore Roosevelt, con el fin de asegurar el tránsito entre sus costas oriental y occidental. Washington cedió el control de esa vía a Panamá en 1999, por los Tratados Torrijos-Carter de 1977.

Aunque dichos tratados contienen disposiciones relativas a su neutralidad, la Armada de los EE.UU. tiene prioridad de paso. Por su parte, a todo buque mercante se le cobra tarifas según sus dimensiones.

En reacción a los comentarios de Trump, el presidente panameño José Raúl Mulino respondió que "el Canal es y seguirá siendo panameño" y desestimó las acusaciones de interferencia extranjera. También presentó una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU, acusando a Trump de "socavar la integridad territorial de Panamá". 

Mao Ning, la portavoz de la Cancillería china, dijo que la República Popular no desempeña ningún papel en la gestión y las operaciones del Canal y nunca interfirió en los asuntos de esa vía.

Probablemente para contrarrestar la narrativa de que China controla el Canal, el gobierno panameño anunció que auditará a Hutchison Port Holdings, compañía que opera dos de sus cinco puertos (Cristóbal sobre el Atlántico y Balboa sobre el Pacífico). Los otros tres puertos (Rodman y Ciudad de Panamá en el Pacífico) y Colón (en el Atlántico), están administrados por consorcios no radicados en China.

Hutchison Port Holdings es una filial de CK Hutchison Holdings, conglomerado que cotiza en bolsa, tiene sede en Hong Kong y fue fundada por el empresario hongkonés Li Ka-shing. Gestiona más de cincuenta terminales portuarias en el mundo. 

A modo de conclusión, parecería que Donald Trump sobreestima el papel de Beijing en el Canal: Hutchison Port Holdings no es propiedad del gobierno chino.

Además, no sería conveniente que EE.UU. recupere el Canal, dado el impacto que tendrá en el debilitamiento del orden internacional basado en reglas. Esto, a su vez, redundaría en incrementar la aprensión de la comunidad de naciones vis-à-vis los EE.UU.

Y finalmente, aunque el presidente José Raúl Mulino se caracterice por gestionar las relaciones con Washington y Beijing de manera realista, las amenazas de Trump podrían terminar empujando a Panamá hacia China.

En síntesis, en vez de emular acciones imperialistas del pasado, Washington debería reconocer que el mundo se ha vuelto menos dócil al hegemonismo y que la creciente presencia de China refleja no sólo una competencia estratégica sino también la búsqueda del Sur Global de asociaciones en pos del desarrollo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar