El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca: estas son las implicancias para América Latina
El republicano Donald Trump venció a la candidata del Partido Demócrata, Kamala Harris y aseguró su vuelta triunfal a la Casa Blanca.
Trump alcanzó, por ahora, los 295 votos electorales, superando ampliamente los 270 necesarios para consagrarse presidente de los Estados Unidos por segunda vez.
Se trata de una victoria contundente para el expresidente, que logró imponerse en estados clave como Pensilvania, Georgia y Wisconsin, donde había perdido hace cuatro años.
El retorno de Trump abre varios interrogantes, especialmente sobre las consecuencias que conlleva su victoria para América Latina, comúnmente conocida como el "patio trasero" de la potencia.
Estados Unidos tiene una relevante presencia en la región, que permanece en la zona de influencia norteamericana. De hecho, Washington continúa siendo el principal inversor extranjero directo en países de la región.
A pesar de que en la práctica Estados Unidos parece haber dejado a un lado a Latinoamérica para enfocarse en regiones más turbulentas, como Medio Oriente y el Indo-Pacífico, y en enfrentar a actores que desafían su influencia global, como Vladimir Putin o Xi Jinping, cabe preguntarse: ¿cuáles son las principales implicancias de la vuelta de Trump al Salón Oval para los países latinoamericanos?
México
Durante la campaña, Trump advirtió que, de ser electo, impondría un arancel del 10% a todas las importaciones mexicanas, poniendo en jaque el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). De cumplir con su promesa, se estima que el PIB de México se vería reducido en un 1,5%.
En particular, el republicano busca evitar que China mude su producción de automóviles eléctricos a México, pues el T-MEC permite a empresas automotrices extranjeras que fabriquen en Canadá o México exportar a Estados Unidos casi sin impuestos si demuestran que los materiales son de origen local.
Dicha jugada le permitiría a China utilizar al país azteca como una "puerta trasera" al mercado estadounidense.
En vista de la propuesta de Trump, el presidente de Tesla, Elon Musk, anunció en julio que esperaría los resultados electorales para decidir si finalmente la empresa construiría una planta de montaje en Nueva León.
En este sentido, la victoria de Trump anticipa que Musk no invertirá los US$ 4.500 millones de previstos y que el país no se beneficiará de la producción de un millón de Tesla al año.
Los vínculos entre México y Estados Unidos abarcan también la seguridad fronteriza y los flujos migratorios.
Se espera que durante su presidencia, Trump cierre vías de inmigración ilegal, fortalezca el muro fronterizo y restaure el programa Remain in Mexico, que obliga a los solicitantes de asilo a permanecer en México hasta la fecha de su audiencia migratoria.
Asimismo, el previsible incremento en las deportaciones impactará los ingresos por remesas de México, que se ha consolidado como el segundo país con mayor recepción de remesas a nivel mundial, después de China.
En cuanto al narcotráfico, el foco de Estados Unidos está puesto en el combate al fentanilo. Se prevé que la administración Trump adopte una postura más severa contra las organizaciones criminales que operan en México, pues una de sus promesas de campaña fue desmantelar los cárteles de droga extranjeros.
Ecuador
El presidente Daniel Noboa auguró un "futuro prometedor" al momento de felicitar a Trump por su victoria.
Desde 2017, con la salida del correísmo, Ecuador ha consolidado la cooperación con Estados Unidos, especialmente en materia de seguridad. Se trata de uno de los países más violentos de Latinoamérica, donde el año pasado un candidato presidencial fue asesinado a plena luz del día.
Ecuador no solo cuenta con una trilogía de acuerdos militares con Estados Unidos, sino que dispone de un plan de seguridad conjunto a cinco años con la potencia.
El mismo representa una inversión de US$ 93,4 millones e incluye no solo transferencia de equipos militares, sino también educación militar profesional, asistencia humanitaria y respuesta a desastres.
Noboa impulsa desde septiembre una reforma constitucional para abrir nuevamente las puertas de Ecuador a bases militares extranjeras que ayuden a fortalecer "la batalla contra el crimen transnacional".
Esta iniciativa es un guiño para Estados Unidos, que entre 1999 y 2009 mantuvo una base en la ciudad costera de Manta para combatir el crimen organizado en la región.
Es esperable que Trump endurezca las políticas contra el narcotráfico y, en caso de que la reforma ecuatoriana prospere, se incremente aún más la cooperación en materia de seguridad.
En cuanto al comercio, la filosofía America First supondrá un desafío para toda la región. En el caso de Ecuador, Estados Unidos es su principal socio comercial, por lo que las autoridades deberán ser hábiles a la hora de negociar acuerdos que sean beneficiosos para ambas partes.
Aunque es una realidad que América Latina no será la primera preocupación de Trump, también es cierto que el republicano priorizará las relaciones con gobiernos conservadores. Daniel Noboa entraría en ese listado, junto a Javier Milei, Nayib Bukele y Santiago Peña.
Sin embargo, hay que ver que sucederá el año próximo en las elecciones presidenciales de Ecuador.
Uruguay
Si bien la victoria de Trump no pasa desapercibida en Uruguay, el país vecino aún no ha definido su propia presidencia.
En los últimos años, ambos Estados han profundizado su relación en términos comerciales y de inversión. Gane quien gane el balotaje del 24 de noviembre, la relación con la potencia norteamericana va a seguir siendo buena, pero es verdad que bajo una presidencia de Yamandú Orsi (Frente Amplio) podría dificultarse el vínculo.
Si consideramos que Trump pondrá mayor énfasis en la relación con mandatarios de derecha, como Javier Milei, una presidencia de Orsi pronostica un Uruguay en desventaja.
Además, las propias diferencias ideológicas con el mandatario libertario podrían significar un enfriamiento en la relación bilateral y un, aún mayor, distanciamiento de Trump.
En lo que respecta al ámbito comercial, ambos países cuentan con un Tratado de Libre Comercio y una creciente cooperación en inversiones.
Uruguay avanza hacia su consolidación como hub tecnológico y la victoria de Trump no pone en riesgo este proceso. Especialistas han señalado que, a pesar del proteccionismo impulsado por Trump, la estrecha relación de Milei con el republicano podría llevar a que este excluya al Mercosur de los aumentos en los aranceles.
Perú
Perú corre la misma suerte que los demás países de la región, la atención que Estados Unidos le presta es limitada.
Sin embargo, la próxima inauguración del Megapuerto de Chancay, construido por la empresa china Cosco Shipping, ha puesto al gigante norteamericano en alerta. De hecho, esta semana, la jefa del Comando Sur de la Armada de Estados Unidos expresó su preocupación por la capacidad del puerto para recibir buques militares chinos.
Este proyecto de infraestructura comienza a percibirse como un riesgo para los intereses estadounidenses en la región.
Es una incógnita si Trump intentará estrechar lazos con Perú para contrarrestar la creciente influencia de China, que gracias a esta iniciativa consolidará su presencia estratégica en la región y fortalecerá la Franja y la Ruta.
¿Qué quiere decir esto?
Nos guste o no, es importante estar atentos a los intereses de Estados Unidos. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca no puede ser pasado por alto.
Aunque la región ya no ocupa una posición central en la política exterior estadounidense, la administración Trump seguramente intensifique sus lazos con gobiernos de derecha, como el de Javier Milei, generando un alejamiento de mandatarios progresistas, como Lula da Silva, y reconfigurando el juego de poderes en la región.
Aunque tenemos algunas pistas, todavía es incierto cómo evolucionarán estas dinámicas en los próximos cuatro años, por lo que debemos estar atentos al desarrollo de las variables comerciales, migratorias, de seguridad y políticas. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar