Minería

Chile prende la alarma: "Sin estabilidad, no competimos con Argentina"

"Sin estabilidad fiscal por 20 o 30 años, no competimos con el RIGI argentino", advirtió el presidente de la Cámara Minera de Chile, Manuel Viera Flores.

Chile prende la alarma: "Sin estabilidad, no competimos con Argentina"

A veces, una frase alcanza para ordenar el tablero. Esta semana llegó desde Chile y no pasó desapercibida: "Sin estabilidad fiscal por 20 o 30 años, no competimos con el RIGI argentino", advirtió el presidente de la Cámara Minera de Chile, Manuel Viera Flores. No es un funcionario ni un analista: es la voz de una industria que convirtió a su país en potencia minera.

El mensaje es tan simple como claro. La minería no invierte a 4 años. Invierte a 30. Son proyectos de miles de millones de dólares, atravesados por riesgos geológicos, financieros y regulatorios. En ese mundo, la variable decisiva no es el tipo de cambio ni un incentivo puntual. Es la previsibilidad, las reglas de juego.

Ahí es donde Argentina empezó a cambiar el tono. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) busca ofrecer algo que durante años fue esquivo: reglas estables en el tiempo. 



El contraste con Chile empieza a asomar. Durante décadas fue el estándar regional en estabilidad y desarrollo minero. Hoy, sin perder ese lugar, enfrenta un escenario más discutido: reformas en debate, mayores exigencias regulatorias y procesos más lentos. No es un quiebre, pero sí suficiente para introducir dudas. Y en minería, la duda pesa.

El contexto global hace el resto. La transición energética acelera la demanda de cobre, litio y minerales críticos. No es una tendencia pasajera: es una necesidad estructural que exige inversiones masivas. Los países que logren captar esos flujos en esta etapa van a definir su perfil exportador por décadas.

Por eso, la advertencia de Viera Flores trasciende la coyuntura. Marca un cambio en la competencia regional. Argentina, históricamente rezagada en minería, aparece hoy con un instrumento que busca alinearse con las reglas que exige el capital global. Chile, mientras tanto, debate cómo sostener su liderazgo.



Para el debate local, la lección es clara. La competitividad no se agota en el tipo de cambio. Sin estabilidad macro y regulatoria, no hay inversión sostenida. Y sin inversión, no hay salto exportador.

Argentina parece haber entendido esa lógica en un sector clave. El desafío ahora es sostenerla. Porque en minería —y en desarrollo— no alcanza con anunciar reglas: la diferencia la hace cumplirlas en el tiempo.

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