El pasado 11 de marzo, el primer pinistro de Portugal, Luis Montenegro, perdió una moción de confianza en el Parlamento, lo que llevaría a su eventual caída e implicaría que el país celebre elecciones en los próximos meses.
Este hecho tiene su origen unos días atrás cuando salió a la luz un supuesto conflicto de intereses por parte de una empresa de servicios familiar de Montenegro, la cual recibía fondos de una cadena de hoteles y casinos y que se beneficiaba en acuerdos con el Estado.
Montenegro recibió diversas críticas, en las que lo llamaron desde "irresponsable" hasta "corrupto" por parte de la mayoría del electorado, periodistas, analistas políticos y una buena parte del arco político. Este último incluye a los principales partidos opositores, desde el Partido Socialista (PS) hasta la agrupación de extrema derecha CHEGA.
Inicialmente, al saberse sobre este conflicto de intereses, fue el Partido Socialista (PS) el cual solicitó que se forme una Comisión Parlamentaria de Investigación para que explore a fondo las causas de lo sucedido. Sin embargo, el mismo Montenegro se negó en una primera instancia a ser sometido a dicha comisión y pidió una moción de confianza.
Este última es una herramienta institucional común en los sistemas parlamentarios o de democracia indirecta en el que el Poder Ejecutivo -en este caso, el Primer Ministro- puede pedir respaldo y apoyo a una medida o programa en específico que quiere llevar adelante.
Si bien puede ser visto como un instrumento que tiene el Poder Ejecutivo para controlar o para evitar estar sometido al Poder Legislativo, en algunos sistemas esta facultad la puede perder si tiene una gran mayoría parlamentaria en su contra.
Esto último es exactamente lo que ocurrió en Portugal, donde una gran parte del Parlamento se opuso al pedido de Montenegro de efectuar esta facultad, lo que lo llevaría a dimitir de su cargo. Entre los más fervorosos opositores encontramos a los ya mencionados Partido Socialista y a CHEGA.
Tras esto, el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, debió llevar adelante la ardua tarea de conversar y dialogar sobre la situación con las diferentes fuerzas políticas. Una vez realizado esto, disolvió el Parlamento, siendo la tercera disolución en su presidencia, para convocar a elecciones, las cuales se llevarán a cabo de forma anticipada el 18 de mayo.
Rumbo a los próximos comicios, entre las principales fuerzas políticas que se perfilan para sacar la mayor cantidad de votos posible deben destacarse la coalición Alianza Democrática (AD) que es conducida por Montenegro, el PS y, finalmente, debe tenerse en cuenta a la agrupación catalogada como de extrema derecha CHEGA.
Esta último es conocida como un partido de corte nacionalista y con un enfoque liberal en la vertiente económica. Tiene un creciente impacto electoral, ya que en las últimas elecciones ha aumentado más de cuatro veces su cantidad de escaños en el Parlamento, pasando de poseer 12 a 50.
El hartazgo social en Portugal es cada vez mayor debido a la inestabilidad política del país en los últimos años a causa de los repentinos cambios de gobierno. Este malestar salpica a toda la clase política, incluidos los partidos más tradicionales como la AD o el PS, y dicha sensación de enojo que expresa el votante se ve canalizada por CHEGA.
El buen andar de CHEGA, el cual es similar a Vox en España, las agrupaciones de Marine Le Pen en Francia, Alternativa para Alemania (AfD por sus siglas en alemán), el FPÖ de Austria, entre otros, ha demostrado la creciente popularidad e intención de voto que tienen estos partidos de derecha o extrema derecha, que se caracterizan por un conservadurismo, nacionalismo y, en algunos casos, euroescepticismo bien marcados.
CHEGA es un mimbro más del club en este sentido, con un nacionalismo presente en sus discursos y donde son frecuentes las críticas al resto del arco político y a la Unión Europea.

Si bien han sido pocos los casos en los que estos partidos, a los cuáles se los puede llamar "nuevas derechas europeas", han logrado victorias electorales -uno de los únicos casos es el del FPÖ en Austria en 2024- es innegable su rápido ascenso en popularidad. El antecedente más reciente de este fenómeno es el éxito de AfD en las elecciones federales de Alemania celebradas en febrero de este año.
En ellas, la AfD -con su líder Alice Weidel a la cabeza- logró sacar el 20% en todo el país, siendo la segunda fuerza política más votada. Sin dudas el resultado fue sorpresivo, pero también refleja una tendencia que se expande cada vez más en Europa en relación al ascenso de estos partidos de derecha nacionalista y euroescéptica. De crecer aún más en las próximas semanas la popularidad e intención de voto de CHEGA, se puede decir que Portugal se perfilaría en el mismo sentido que Alemania.
Para muchas de estas fuerzas llamadas "nuevas derechas europeas", el foco está puesto en gran parte sobre la inmigración que ha crecido en Europa y las críticas al bloque comunitario.
Esta última, años atrás decidió abrirle las puertas a miles de inmigrantes que llegaban -y siguen llegando- desde Medio Oriente o el norte de África vía mar Mediterráneo. Esa apertura y recibimiento, con el choque multicultural que ha traído consigo en algunos casos, ha generado en las distintas sociedades una reacción antimigratoria que ha ido creciendo cada vez más y que, en gran parte, explica el crecimiento en popularidad de estos partidos como CHEGA o AfD con su agenda y propuestas antimigratorias.
Considerando entonces el discurso crítico de la Unión Europea que desarrollan CHEGA, AfD y el resto de los partidos de extrema derecha que lideran esta tendencia en Europa, y visto también el gran hartazgo social que tiene el pueblo portugués con gran parte de la clase política, no sería descabellado pensar que CHEGA siga creciendo en popularidad y pueda obtener un resultado sorprendentemente positivo en los comicios de mayo.
Teniendo en cuenta el escenario político y electoral tanto en Portugal como en otros países europeos, vale la pena preguntarse lo siguiente: ¿podrá CHEGA tener un rendimiento exitoso en las elecciones portuguesas de mayo? ¿Es un caso más de la tendencia del ascenso de las derechas nacionalistas en Europa? ¿Hasta qué punto se expandirá este fenómeno de ascenso de estas nuevas derechas?