Entrevista

Bolinaga: "Las instituciones democráticas de Corea del Sur han vuelto a demostrar consolidación"

En plena crisis en Corea del Sur, El Economista dialogó en exclusiva con Luciano Bolinaga, director ejecutivo del Doctorado en Ciencias Políticas en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral.
05-12-2024
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Por Damián Cichero

En los últimos años, algunas de las democracias más importantes del mundo se han debilitado considerablemente, y Estados Unidos es el mejor ejemplo de esto: aunque ya han pasado casi cuatro años, el mundo tiene todavía presente cómo los seguidores de Donald Trump intentaron asaltar el Capitolio.

Incluso para muchos, lo más sorprendente es que dicha situación no haya sido un impedimento para que Trump se impusiera con comodidad en las elecciones presidenciales de este año, lo que le permitirá regresar a la Casa Blanca a partir de enero de 2025.

Sin embargo, mientras que la polarización política en ascenso en EE.UU. no es ninguna novedad, esta semana ocurrió un hecho sorpresivo (al menos desde la perspectiva argentina): Corea del Sur, una de las democracias más consolidadas a nivel mundial, vio cómo el presidente Yoon Suk-yeol intentaba implementar la ley marcial en todo el país. 

Yoon buscó instaurar la medida porque, según su punto de vista, la oposición liberal lo había llevado al límite. Pero no resultó como él esperaba: no solo dividió a sus ministros y a su gobernante Partido del Poder Popular, sino que desató seis horas de caos político en el país.

Yoon, de 63 años, rescindió la ley marcial tras una votación del Parlamento, dominado por la oposición, que la rechazó.

Además, su decisión manchó la reputación de un aliado clave para Estados Unidos en la región de Asia Pacífico para contener a China (Washington tiene 28.500 soldados estacionados en la península de Corea).

El malestar de Washington quedó en evidencia cuando el secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, confirmó que ya no planea viajar a Corea del Sur como estaba previsto.

Intentando salvar su cabeza, Yoon echó al ministro de Defensa, Kim Yong-hyun, quien le habría sugerido imponer la ley marcial. 

De todas formas, esto no sería suficiente para que Yoon enmiende su error, ya que el Parlamento está en negociaciones para intentar destituirlo. 

Por ello, teniendo en cuenta que la incertidumbre sigue en ascenso, e intentando comprender las causas de la actual crisis, El Economista dialogó en exclusiva con Luciano Bolinaga, director ejecutivo del Doctorado en Ciencias Políticas en la Escuela de Gobierno de la Universidad Austral y presidente de la Asociación Argentina de Estudios Coreanos.

-Corea del Sur es considerada una de las democracias más consolidadas del mundo: ¿Qué explicaría los últimos movimientos de Yoon Suk-yeol? ¿Se puede catalogar cómo un intento de autogolpe de Estado? 

La situación política de Corea del Sur volvió a ser tapa de todos los diarios del mundo, tal como sucedió cuando se gestó el juicio político contra la presidenta Park Geun-hye. Pero la noticia es que esta semana las instituciones democráticas volvieron a demostrar consolidación. 

Yoon Suk-yeol, actual líder del Partido del Poder Popular, intentó decretar la ley marcial con la intención de acumular poder en lo que se presenta, desde el día uno de su gobierno, como una campaña contra la oposición política. Sin embargo, su mismo partido, que no quiere enfrentarse a otro juicio político, le dio la espalda. 

La legitimidad política tiene tres bases: de origen, de ejercicio y de destino. Yoon comenzó a ver socavada esa legitimidad de origen que lo había llevado a la Casa Azul por las manifestaciones y los cuestionamientos a su liderazgo. 

De modo que vio en la Ley marcial la posibilidad de acallar a la oposición política, censurar a los medios de comunicación y reprimir todo intento de protesta política. 

No obstante, no hubo choque entre el Ejército, que marchó hacia el Parlamento, y los funcionarios que pujaban por ingresar a sesionar.

El recambio generacional en el Ejército verifica un cambio de mentalidad y una subordinación del poder militar a la autoridad civil. 

Y el revés que sufre ahora el gobierno de Yoon Suk-yeol, tras la derogación de la ley marcial a manos de una abrumadora mayoría del Parlamento, pone en evidencia que su legitimidad de ejercicio también queda socavada. ¿Terminará su mandato? En la respuesta encontraremos también cómo quedará demarcada su legitimidad de destino. El Parlamento ya está impulsando su juicio político. 

Yoon Suk-yeol 

-¿Podemos considerar que los días de en el poder están contados o tiene alguna posibilidad de superar la actual crisis? 

Es muy probable y el viernes ya veremos los primeros indicios de esto: para que el juicio político se haga efectivo deberá contarse con 2/3 del Parlamento y, al menos, el apoyo de 6 de los 9 miembros de la Corte de Constitucionalidad. 

Quizás la pregunta sea si el Partido Conservador puede soportar otro juicio político, y lo más probable es que presione para que Yoon renuncie a su cargo en un intento de desestimar el juicio político impulsado por el Partido Democrático, que cuenta con la mayoría de los escaños en el Parlamento. 

-¿Cómo fue recibida la noticia en EE.UU.? Para Washington, Corea del Sur es un aliado estratégico clave en la región. 

Un cambio de gobierno puede ser desfavorable al vínculo. Mientras entran los republicanos con Donald Trump a la Casa Blanca, podría generarse un gobierno de signo político diferente en Corea del Sur en caso de que haya un juicio político. 

No obstante, el diálogo político que se había gestado entre el propio Trump y Moon, predecesor de Yoon, fue muy positivo no solo para la alianza sino incluso para la estabilidad regional considerando la relajación de tensiones que vivenciamos con Corea del Norte en ese momento y la seguidilla de cumbes intercoreanas. 

-¿Esta situación favorece, de alguna manera, al régimen de Corea del Norte?

Ciertamente, debe haber alertado al máximo al gobierno de Pyongyang, dado que el control sobre los asuntos públicos y el alto mando militar podría generar una escalada de desconfianza a la ya deteriorada relación desde la llegada a la Casa Azul de Yoon. 

Ahora bien, un nuevo gobierno con un tono más conciliador y nacido del Partido Democrático podría justamente reactivar el diálogo y la cooperación con Corea del Norte Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar