Donald Trump juró este lunes como el 47° presidente, prometiendo una "revolución de sentido común" y tomando el mando mientras los republicanos asumen el control unificado de Washington y se proponen remodelar las instituciones del país.
La ceremonia de asunción se celebra por primera vez en 40 años en el interior del Capitolio en Washington. Originalmente, la celebración suele realizarse en las escalinatas del Congreso, pero debido al frío polar en Estados Unidos, optaron por realizarlo al interior del edificio.
La lista de invitados incluyó a líderes políticos, expresidentes y multimillonarios influyentes, entre ellos Elon Musk y Jeff Bezos. La estrella de la música country Carrie Underwood interpretó "America the Beautiful".
Trump, quien superó juicios políticos, acusaciones penales y un par de intentos de asesinato para ganar otro mandato en la Casa Blanca, se prepara para implementar rápidamente decretos sobre inmigración, política energética y operaciones del gobierno federal para marcar docenas de prioridades políticas de campaña. Trump comprometió a emitir "cerca de 100" decretos en su primer día
"Mi reciente elección es un mandato para revertir total y completamente una traición horrible y todas estas muchas traiciones que han tenido lugar, y para devolverle al pueblo su fe, su riqueza, su democracia y, de hecho, su libertad", dijo Trump. "A partir de este momento, el declive de Estados Unidos ha terminado".
"Hace solo unos meses, en un hermoso campo de Pensilvania, una bala de un asesino atravesó mi oreja, pero sentí entonces, y lo creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. Fui salvado por Dios para hacer grande de nuevo a Estados Unidos", declaró Trump.
Planea declarar el comienzo de "una nueva y emocionante era de éxito nacional" mientras "una marea de cambio está barriendo el país", según extractos de su discurso inaugural.
Las órdenes ejecutivas son el primer paso en lo que Trump llamará "la restauración completa de Estados Unidos y la revolución del sentido común".
Dijo que su primera medida será declarar una "emergencia nacional" en la frontera sur y que declarará a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
La política económica que marcará el segundo mandato de Trump tendrá un fuerte eje en el proteccionismo, que se implementará, por ejemplo, con la suba de aranceles a China, pero también tendrá un eje más ideológico: tratar de erradicar la agenda "woke", que en Argentina podríamos definir como "progresista". De hecho, el CEO de Tesla, ahora un trumpista emergente, Elon Musk, es uno de los principales adversarios este tipo de agendas.