Aniversario

A 40 años de Chernóbil, la energía nuclear se reinventa para aprovechar su segunda oportunidad

Este domingo, se cumplen cuarenta años del accidente nuclear más grave en la historia de la humanidad. Pero, pese al mal recuerdo, el actual contexto internacional le está brindando a la energía nuclear una segundad oportunidad y sus defensores no piensan dejarla pasar.

A 40 años de Chernóbil,  la energía nuclear se reinventa para aprovechar su segunda oportunidad

Este domingo no será un día más para el mundo: se cumplen 40 años del accidente de Chernóbil, el peor accidente nuclear en la historia de la humanidad. 

Un 26 de abril, pero de 1986, se produjo un incidente en el reactor 4 de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, en Ucrania, liberando grandes cantidades de radiación, lo que provocó la evacuación de cientos de miles de personas.

Ubicada en el asentamiento de Pryp'yat, a 16 km de la ciudad de Chernóbil y a 104 km de Kiev, la estación constaba de cuatro reactores, cada uno capaz de producir 1.000 megavatios de energía eléctrica. Sin embargo, la combinación de un diseño de reactor con problemas inherentes de control, a lo que se sumó una serie de fallas humanas, originó un desastre sin precedentes, el más grave en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (accidente mayor, nivel 7). 



El accidente comenzó durante una prueba de seguridad en un reactor nuclear tipo RBMK. Específicamente, el ensayo fue una simulación de un corte de energía eléctrica para ayudar a crear un procedimiento de seguridad con el objetivo de mantener la circulación del agua de enfriamiento del reactor 4 hasta que los generadores eléctricos de respaldo pudieran suministrar energía. 

En total, se realizaron tres de esas pruebas desde 1982 -ninguna tuvo éxito- y, en un cuarto intento, una demora inesperada de 10 horas, por lo queun turno operativo, que no contaba con la preparación adecuada, estaba de servicio.

El accidente provocó la dispersión de elementos radiactivos (plutonio, yodo, estroncio y cesio), que contaminaron un área de 142.000 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania, el sur de Bielorrusia y la región rusa de Briansk. Además, los bloques de grafito, utilizados como protección, se incendiaron a alta temperatura cuando el aire penetró en el núcleo del reactor, lo que generó la emisión de materiales radiactivos al medio ambiente.



La nube radiactiva derivada de la explosión alcanzó más de 1.000 metros de altitud, mientras que los casi 50.000 habitantes de Pryp'yat y la lluvia radiactiva, 400 veces superior a la radiactividad liberada por la bomba atómica de Hiroshima, expulsó a más de 300.000 personas de sus hogares. Según la OMS, la radiación de Chernóbil podría haber costado la vida a unas 4.000 personas en los primeros 20 años después de la tragedia. 

Una mancha para la energía nuclear 

Como era de esperar, el accidente provocó una oleada de críticas contra el uso de la energía nuclear y decenas de países se replantearon su uso. Tras el accidente de Fukushima, Alemania, por ejemplo, decidió iniciar el cierre de todas sus centrales. 

En diálogo con El Economista, Julián Gadano, exsubsecretario de Energía Nuclear durante el gobierno de Mauricio Macri (2016-2019), explicó que "aunque el accidente habla de la energía nuclear, en realidad habla de un régimen político autoritario en descomposición. El régimen comunista, que estaba casi cerca de colapsar económicamente hablando, forzó ensayos en condiciones muy extremas".



"El accidente, de todas maneras, fue muy duro para la actividad nuclear, sobre todo en Europa. El impacto en la sociedad civil fue muy grande, y ahí nació el antinuclearismo. Fue un golpe muy fuerte que, para la energía nuclear, terminó de ser casi mortal con Fukushima, en 2011. Así se generó el típico miedo de la sociedad posindustrial, la sensación de que vivimos en riesgo por el uso de tecnologías que no entendemos, pese a que es una energía limpia y segura que tiene una tasa de accidentes muy baja", agregó.

nuclear
 

Una segunda oportunidad 

Pero, pese al desfavorable contexto, una serie de sucesos le dieron una segunda oportunidad a la energía nuclear e, incluso, países como Alemania, que en 2023 cerró sus últimas tres centrales, hoy vuelven a apostar por ella (el canciller Friedrich Merz consideró un "error histórico" que su país haya abandonado este tipo de producción energética).



En primer lugar, gracias a no emitir gases de efecto invernadero, la energía nuclear comenzó a ser nuevamente considerada como una fuente de energía viable. Por eso, en 2023, la Unión Europea incluyó en la Ley de Industria Net-Zero, es decir, una tecnología clave para reducir emisiones y permitir el cumplimiento de metas climáticas. 

Pero, más allá de la cuestión medioambiental, otros dos sucesos han terminado de darle una segundad oportunidad: en primer lugar, tras el inicio de la guerra en Ucrania, la UE experimentó una significativa crisis económica como consecuencia del corte de suministro de gas ruso. 

El accionar de Moscú dejó en evidencia que, en un contexto internacional de alta tensión, la alta dependencia de terceros respecto a suministros energéticos puede ser utilizado como un "arma", generando importantes problemas económicos y sociales. Sin embargo, la crisis también demostró que los países con energía nuclear pudieron superar la crisis de manera más sencilla que los que abandonaron su uso.



Esto último quedó demostrado al comparar a las dos principales economías del bloque: en 2022, ante el corte del suministro del gas ruso, tanto Alemania como Francia cayeron en recesión. De todas formas, en 2023, el país galo logró nuevamente que su PIB creciera (es uno de los países que más energía nuclear produce a nivel mundial). Por su parte, el país germano se enfrentó a una nueva recesión como consecuencia de que el uso de energía renovables no fue suficiente para remplazar el gas ruso (debió incrementar sus comprar de GNL a Estados Unidos a precios mucho más elevados).

Esto corrobora que la energía nuclear refuerza la soberanía de los países, permitiéndoles reducir su dependencia de otro tipo de actores (la actual crisis en el estrecho de Ormuz y la nueva crisis energética a nivel mundial también prueban esta idea).

A su vez, como si estas dos situaciones ya no fuesen de por sí suficientes para avalar el estatus de la energía nuclear, un tercer factor parece estar dándole el impulso final: el desarrollo de la Inteligencia Artificial.



Es sabido que los centros de datos de IA consumen exorbitantes cantidades de energía, algo que la energía nuclear puede proveer sin contaminar. Por ello, no es ninguna sorpresa que empresas como Microsoft, Google y Meta, entra otras, estén invirtiendo en este tipo de energía a gran escala. 

Por ejemplo, según un estudio del Departamento de Energía de Estados Unidos, la demanda de energía de los centros de datos del país podría casi triplicarse en los próximos tres años y consumir hasta un 12% de la electricidad del país.

nuclear
 



La energía nuclear hizo lo suyo 

El contexto le ha dado una nueva oportunidad a la energía nuclear y esta, como no podía ser de otra manera, lo está aprovechando: según Gadano, "en primer lugar la ingeniería nuclear reaccionó bien a los accidentes. Los reguladores levantaron los estándares, se produjeron reactores más seguros, por lo que accidente de Chernóbil es irrepetible, aunque el problema es que eso aumentó el precio de la energía nuclear".

Pero, hoy en día, "la industria reaccionó nuevamente muy bien porque ahora la tendencia no es fabricar reactores cada vez más grandes, sino todo lo contrario. Y a esto se suma que la gran innovación no es el tamaño, sino la fabricación en serie, la seguridad por diseño. Es decir, fabricar los reactores en una planta y exportarlos desarmados en módulos a través de contenedores".

En particular, Gadano hace referencia a los Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), los cuales, gracias a ser producidos en escala y en serie, se han vuelto mucho más seguros y competitivos. 



"Eso, combinado con una enorme demanda de energía eléctrica, está generando este nuevo renacimiento nuclear", asegura. 

En este contexto, el especialista explica: "Había que alejarse de la figura del gran reactor complicado que demora mucho tiempo en ser construido y que es mucho inventario en un solo lugar. Y el resultado son los SMR, los reactores modulares fabricados de manera factorizada, apostando a la escala para bajar los precios competitivos, con seguridad por diseño. El resultado es el crecimiento nuclear que estamos viendo hoy en día y que, seguramente, va a implicar que, para finales de esta década y principios de la otra, veamos muchos reactores pequeños construyéndose e, incluso, operando", sentenció.

Una oportunidad para Argentina 

Pese a las complicaciones económicas históricas de nuestro país, Argentina continúa siendo un referente a nivel mundial en términos de energía nuclear (la construcción del reactor OPAL en Australia o del Pallas en Países Bajos por parte de INVAP deja en evidencia cómo países del primer mundo necesitan nuestra ayuda en este tipo de materia).



Y, como no podía ser de otra manera, INVAP ya está desarrollando su propio SMR: el ACR-300. INVAP envió el pedido de licencia del reactor en julio de 2018 y la Oficina de Patentes y Marcas registradas de Estados Unidos lo aprobó en agosto de 2024. El ACR-300, que se denomina de esta manera por sus 300 MW de potencia eléctrica, es un modelo de agua presurizada (PWR, por sus siglas en inglés) compacto "que permite reducir costos, mejorar la operación y el mantenimiento, y realizar operaciones de recarga no complejas".

Por otra parte, en Argentina la Comisión Nacional de Energía Atómica está desarrollando el CAREM, el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en el país. El CAREM, que tiene un grado de avance del 70%, se está construyendo en Lima, provincia de Buenos Aires, desde 2014, lo que lo convirtió en el primer SMR del mundo en estar oficialmente en construcción.

Así, sobre la base del actual contexto, y con el rol que cumple Rafael Grossi (el diplomático argentino que dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica y aspira a ser el próximo secretario general de las Naciones Unidas), Argentina se encuentra frente a una oportunidad histórica que, de ser aprovechada, podría consolidar al país como una potencia nuclear por excelencia. 



Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar