Panorama

¿Vuelta al sendero de normalización financiera?

Por ahora, el equilibrio es fino, pero el momentum juega a favor del Gobierno.

El aumento del precio de los bonos argentinos es notable y responde al buen clima inversor que atravesó septiembre: ¿estamos en máximos o hay más?
El aumento del precio de los bonos argentinos es notable y responde al buen clima inversor que atravesó septiembre: ¿estamos en máximos o hay más? Grok
Pedro Morini 2 octubre de 2024

El riesgo país retomó su compresión y se sitúa en 1.279 puntos básicos, tras haber disminuido 163 puntos desde el 11 de septiembre. 

Paralelamente, el dólar prolongó su periodo de estabilidad. Desde el pico del 12 de julio, el CCL (Contado con Liquidación) cedió de $1.425 a $1.238 (-13,1%); en términos reales, descontando la inflación acumulada, la caída es del 20,6%. 

  • La deuda en dólares también experimento un rally, alcanzando esta semana máximos post-reestructuración. 

Desde el 30 de agosto, los bonos argentinos avanzaron cerca de 8,6%, elevando su precio ponderado a $52,8.



PPI
PPI

El aumento del precio de los bonos argentinos es notable y responde al buen clima inversor que atravesó septiembre, ¿pero realmente estamos en un máximo? 

Si bien nuestra deuda se encuentra en máximos de precio post reestructuración, no estamos en mínimos en términos de riesgo país. De hecho, para observar el mínimo de este año nos tenemos que remontar al 22 de abril, cuando el riesgo país se ubicó en 1.143 puntos, al tiempo que hoy es de 1.288. Esto se debe al llamado efecto "pull to par". 



El concepto refiere a la dinámica de los títulos de renta fija de converger a su valor par o nominal a medida que se acerca el vencimiento. 

Cuando la diferencia entre el rendimiento del bono y el cupón que paga tiene es significativa, el efecto "pull to par" es más grande, tal como el que observamos actualmente.

A modo ilustrativo, en abril, cuando el riesgo país estaba en mínimos, la YTM (medida de rendimiento de los bonos) del GD30 y del GD35 era de 19,79% y 16,32%, mientras que esos mismos bonos hoy muestran una YTM de 21,35% y 16,51%, respectivamente. Esto evidencia que, todavía hay margen de compresión para alcanzar el nivel de riesgo visto por ese entonces. 



¿Cuáles fueron los principales catalizadores del rally de septiembre? 

A simple vista, separamos el mes en dos partes. Durante la primera mitad, el principal catalizador fue sin dudas el blanqueo, que superó incluso las estimaciones más optimistas. Por ello, el gobierno decidió extender un mes más el periodo para regularizar efectivo. Los depósitos en dólares del sector privado treparon a US$ 31.445 millones al 30 de septiembre y están a poco de superar el máximo de la era Macri. 

Por otro lado, la decisión del FMI de reemplazar a Rodrigo Valdés, señalado por Milei como un obstáculo en la relación con Argentina fue la noticia más relevante para la deuda en la última quincena de septiembre. 

Con la incorporación del venezolano Luis Cubeddu, se espera que las conversaciones fluyan mejor. 


  • Desde este anuncio (11 de septiembre), el tramo largo de la curva de bonos soberanos alcanzó (e incluso superó) el desempeño previo de los bonos más cortos. 
  • La pregunta clave es si esta tendencia alcista de la deuda continuará. 
  • A priori, octubre se presenta más desafiante. Entre los asuntos que el mercado observará está la evolución del blanqueo. ¿Será esta la ocasión en que las segundas partes sí sean buenas? 

Por otro lado, la perspectiva de las Reservas Internacionales también se presenta como un factor clave. El blanqueo le dará liquidez al Central, pero no engrosará las reservas netas. Por otro lado, en la última semana trascendió que el FMI estaría evaluando reducir los sobrecargos de tasa sobre la deuda que tenemos con el organismo. 

De concretarse, el ahorro estimado sería de US$1.260 millones en 2025 (de US$ 3.300 a US$ 2.000 millones). No es un dato menor en un contexto donde los dólares escasean en las reservas netas del BCRA. 

La evolución de estos frentes será clave. 



Por otro lado, la dinámica de la Cuenta Corriente comienza a generar preocupaciones, en el contexto donde el esquema de pagos de importaciones se acelerará en octubre producto del devengamiento de septiembre y agosto. 

Si añadimos el hecho de que la inflación muestra signos de inercia y resulta difícil prever que se sitúe por debajo del 3% próximamente, la calma cambiaria podría revertirse, activando el alza de los dólares financieros. 

Por ahora, el equilibrio es fino, pero el momentum juega a favor del Gobierno. 



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