Nahuel Bernués

"Seguimos pagando por llamarnos Argentina. La historia pesa, y eso no se resuelve con unos meses de superávit fiscal y pago de deuda"

En diálogo con El Economista, Bernués habla de todos los temas que le importan al mercado: el Bonte, el riesgo país, el dólar, los bonos y las acciones.

Nahuel Bernués
Nahuel Bernués EE

Nahuel Bernués es economista y asesor financiero con más de 15 años de experiencia en el mundo empresarial y financiero. Su cuenta de X es @NauBernues.

 Fundador y CEO de Quaestus Advisory, trabajó con más de 1.000 clientes, gestionado más de US$ 50 millones en activos y asesorado a más de 20 startups en América Latina. 

"Mi enfoque es ayudar a personas y empresas a alcanzar sus objetivos financieros mediante asesoramiento personalizado y estrategias de inversión sólidas", dice en su web.



En diálogo con El Economista, Bernués habla de todos los temas que le importan al mercado: el Bonte, el riesgo país, el dólar, los bonos y las acciones.

¿Qué balance haces de la emisión del Bonte 2030 y qué te pareció esta decisión de la Secretaría de Finanzas?

-Hay dos planos que conviven. El primero es simbólico, aunque no menor: Argentina volvió a colocar deuda en los mercados internacionales. Después de años de aislamiento financiero, eso no puede ser otra cosa que una buena noticia. Simple.



Ahora, si afinamos el análisis, aparecen los matices. La emisión fue chica, solo US$ 1.000 millones, y con una tasa del 29,5% que, para muchos (yo incluido), suena alta. Incluso si se la justifica con la idea de que está "arbitrada" contra la curva hard dollar y la curva CER, sigue siendo una tasa exigente. Sin embargo, esta colocación no se explica por su volumen y su tasa, sino por lo que habilita hacia adelante. No es un punto de llegada, sino un punto de partida.

Lo verdaderamente relevante es lo que puede venir después. Si en el mercado secundario el bono empieza a comprimir, el Gobierno va a contar con una tasa de referencia más baja a partir del Bonte 2030 para futuras emisiones, más grandes y más relevantes. Ahí se empieza a construir el camino de refinanciamiento de la deuda. Creo que ese camino es el que está mirando la Secretaría de Finanzas, y por eso han elegido tomar los US$ 1.000 millones "sacrificando" un poco de tasa.

También hay una mirada macro. La estrategia de salir hoy al mercado de deuda permite acumular reservas sin tocar la Base Monetaria Amplia (BMA), que sigue funcionando como ancla, tal como le gusta al equipo económico. Mientras tanto, se rollea deuda en pesos y se alarga duration. Es ahí donde el Gobierno consigue cumplir varios objetivos al mismo tiempo, y, en definitiva, indica que la decisión fue acertada. No tanto por lo que resuelve hoy, sino por lo que puede destrabar mañana.



¿El Plan Colchón que anunció el Gobierno hace unos días cambió tu escenario base para 2025 o crees que será algo que, al menos inicialmente, no tendrá un gran impacto?

-Sinceramente, no. Las medidas me parecen constructivas para el país y su crecimiento de mediano plazo, pero mi escenario base para 2025 no cambió. Si llegan a mover la aguja, lo tomo como un shock positivo. Por ahora, prefiero mantenerme en una postura conservadora, que ya es optimista: un crecimiento en torno al 6% para este año.



Todavía hay muchas dudas sobre la implementación concreta y los riesgos asociados. Y en ese contexto, hay una parte importante de los argentinos que no va a salir a asumir riesgos, y seguirá dejando los dólares en el colchón. La desconfianza no se borra de un día para el otro.

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"Todavía hay muchas dudas sobre la implementación concreta y los riesgos asociados", dice Bernués sobre el Plan Colchón.

Dicho esto, estamos viendo algunos movimientos. Algunos clientes miran las medidas con buenos ojos y empiezan a hacer el camino, primero el depósito en el banco, luego el paso hacia el mercado de capitales. En ese segmento, el impacto puede ser real, como ocurrió en su momento con el blanqueo.



No hay que perder de vista que Argentina sigue teniendo una informalidad altísima. Todos los meses se generan ingresos y ahorros por fuera del sistema formal. Y ese circuito, por más que se esconda, sigue siendo parte central de la economía. El Plan Colchón puede captar parte de ese flujo, pero no lo va a revertir de un día para el otro.

¿Cuál crees que va a ser la dinámica del riesgo país en el corto plazo? Digamos en los próximos 2 o 3 meses. ¿Y cuán fundamental crees vos que es que siga bajando o, aún si no comprime mucho más, hay chances de que el Gobierno consiga dólares frescos vía otros mecanismos que no sean una emisión de deuda clásica?

-La dinámica del riesgo país en los próximos dos o tres meses no es el dato más relevante. Claro que es importante que baje, porque reduce el costo de financiamiento para el país y las empresas. Ahora bien, la realidad es que el mercado hoy mira antes de pagar. Y es ahí donde el riesgo país, como dijo el ministro Luis Caputo en más de una ocasión, es claramente un lagging indicator: refleja lo que ya pasó, no lo que está por venir.



Mientras el superávit fiscal se mantenga —hoy ya nadie lo pone en duda— y el Gobierno siga cumpliendo con sus compromisos, el riesgo país va a ir bajando. Lo hará con delay, como casi todo en Argentina. Luego, con el tiempo le va a permitir al Gobierno volver al mercado para refinanciar la deuda cuando las tasas sean más convenientes. El problema de fondo es reputacional: seguimos pagando por llamarnos Argentina. La historia pesa, y eso no se resuelve con unos meses de superávit fiscal y pago de deuda.

Como dijo Caputo, el riesgo país es claramente un lagging indicator: refleja lo que ya pasó, no lo que está por venir.

Creo que si bien el Gobierno salió del cepo apuntando todos los cañones a que el dólar se vaya a $1.000, para así poder comprar dólares en el piso de la banda, por el momento el mercado está comprando otra historia. Hoy el dólar oscila entre $1.130 y $1.200, y salvo que el Gobierno saque algún as de la manga, esa dinámica no parece fácil de modificar.



Dicho esto, la sensación hoy es que los dólares frescos se conseguirán vía deuda, ya sea repo, emisión o mecanismos alternativos. Este Gobierno ha mostrado que puede adaptarse al canal que esté abierto en cada momento o incluso inventar nuevos.

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"Este Gobierno ha mostrado que puede adaptarse al canal que esté abierto en cada momento o incluso inventar nuevos", dice Bernués.

Se está viendo el deterioro de algunas variables cambiarias: se están ensanchando el déficit turístico y el saldo comercial está bajando bastante rápido. ¿Te preocupa esto o no son cifras considerables ni in-financiables con una cuenta financiera positiva?



-El déficit turístico está generando ruido, pero hay que ponerlo en contexto. Venimos de años donde el argentino apenas pudo salir del país. Es lógico que, apenas se abren las puertas, muchos quieran recuperar el tiempo perdido. Tengo mis dudas sobre si efectivamente ese saldo tan deficitario en turismo en los primeros meses del año va a continuar tan pronunciado hacia adelante.

En cuanto al saldo comercial creo que hay dos caras de la misma moneda. Es cierto que viene achicándose con fuerza, y si no fuera por el saldo de la balanza comercial energética ya estaríamos en déficit. Esto no quita que estamos viendo una economía en pleno crecimiento, en la cual muchas de esas importaciones están asociadas a bienes de capital. En particular, después de que el Gobierno flexibilizara regulaciones que hoy permiten, por ejemplo, importar maquinaria usada, cuando antes era más oneroso y más difícil.

De corto plazo, lógicamente la importación de bienes de capital presiona sobre la balanza comercial. Sin embargo, también puede abrir puertas. ¿Y si ese tractor usado que se está importando hoy mejora la productividad y le permite al campo exportar más mañana? En Argentina estamos acostumbrados a mirar el corto plazo y muchas veces se nos escapa esa segunda derivada que puede resultar beneficiosa para el país. Mayores importaciones pueden significar mayor productividad que resulte en mayores exportaciones. Las crisis en el país han sido tan recurrentes, que nos impiden mirar más allá. Y esa miopía es, a veces, más costosa que el déficit.



La salida de empresas extranjeras de Vaca Muerta ha generado un nuevo escenario en la industria hidrocarburífera de Neuquén
"Es cierto que el saldo comercial viene achicándose con fuerza, y si no fuera por el saldo de la balanza comercial energética ya estaríamos en déficit", dice Bernués.

¿Cómo estás viendo las acciones argentinas y en qué sector te parece que hay más upside?

-Argentina sigue siendo un país con mucho riesgo para el que no lo vive de cerca, y los fondos de inversión nos siguen mirando de afuera. En ese marco, creo que invertir hoy en acciones locales implica asumir volatilidad, sí, pero también abre la puerta a rentabilidades muy altas si efectivamente el camino trazado por el gobierno tiene éxito y volvemos a ser mercado emergente.



El futuro energético del país es enorme, y no creo que esto se vea reflejado en precios en su totalidad al día de hoy.

¿Dónde me posiciono en este contexto? Dame Oil & Gas sin dudarlo. El futuro energético del país es enorme, y no creo que esto se vea reflejado en precios en su totalidad al día de hoy. También el sector financiero con un nivel de crédito sobre el PIB bajísimo puede tener un crecimiento exponencial si efectivamente logramos expandir su participación en la economía. Miremos a Chile como referencia: el techo está muy, muy lejos.



Invertir hoy en acciones locales implica asumir volatilidad, sí, pero también abre la puerta a rentabilidades muy altas.

¿Cuán importante crees que son las elecciones de octubre para aumentar la posibilidad de sobrevida del proyecto libertario más allá de 2027? Algunos creen que, más allá de que LLA haga una gran elección e incluso le gane al peronismo en la provincia de Buenos Aires, el riesgo de que regresen en 2027 va a seguir estando dado que Kicillof va a seguir gobernando la provincia y siempre está el riesgo de que pase algo con la economía de Milei. De hecho, en 2017 Macri pensó que estaba asegurada su elección del 2019 y bueno, "pasaron cosas".



-Esto es Argentina, la política juega y todo puede pasar. El Gobierno lo sabe, y por eso convirtió lo que eran elecciones legislativas provinciales en un test nacional. Nunca antes visto. 

Ahora, si el oficialismo arrasa en las elecciones (+40%), las chances de retorno del kirchnerismo se diluyen fuertemente, y si la economía crece al 6% La Libertad Avanza tendrá el camino allanado hacia la reelección en 2027.

Los paralelismos con el 2017, están sobre la mesa y creo que el Gobierno lo tiene más que presente. Sin embargo, la diferencia enorme con ese momento es que la Argentina está jugando su partido sola. No hay fondos de afuera que puedan poner presión sobre el tipo de cambio (después de la licitación los bonos en manos de no residente son meros US$ 1.700 millones) y hay superávit fiscal. Un superávit fiscal que ordena, que marca la cancha, que la gente compró y que el Gobierno no negocia por nada. Si a eso se le suma una baja de impuestos luego de una elección positiva en octubre, debería pasar algo extraordinario para que la reelección no suceda.



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