"Nada de lo que se está diciendo sobre el acuerdo con el Fondo es correcto. Difícil errarle en todo, pero lo están logrando". Así, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a desmentir versiones que circulan en la City acerca de los pormenores de las negociaciones entre el Gobierno argentino y el organismo de crédito.
La crítica de Caputo muestra cierto malestar del equipo económico por la falta, aún, de un entendimiento definitivo con el FMI. Los voceros del Fondo, al terminar las reuniones de cinco días en Buenos Aires, se limitaron a decir lo políticamente correcto: "diálogo constructivo y positivo" para luego señalar que las negociaciones seguirán en las próximas semanas. Nada nuevo ni fuera del protocolo de Washington.
A Caputo le molestó el paper de Alejandro Werner, el ex director del FMI y crítico acérrimo de la gestión del actual ministro cuando estuvo fugazmente en el BCRA macrista, donde marcaba el notorio atraso cambiario de la moneda argentina (algo que ni los economistas liberales cercanos a Javier Milei como Domingo Cavallo o Juan Carlos de Pablo, niegan) y contaba tres alternativas por donde puede terminar el deal entre el Fondo y Milei. "Nunca se pudo tener una discusión sensata con él", dijo Werner en 2023 durante una entrevista con La Nación cuando le preguntaron por su conflictiva relación con el actual ministro.

Werner cree que el FMI podría brindar apoyo a corto plazo para cubrir las obligaciones de Argentina con el Fondo hasta 2025 a través de un Acuerdo Stand-By de un año de duración, que también permitirá a otras instituciones financieras internacionales (IFI) refinanciar el servicio de la deuda de Argentina.
"Después de las elecciones, seguirá un programa más sólido. Esta segunda etapa probablemente implicaría un mayor respaldo financiero, con desembolsos netos positivos del FMI durante 2026, condicionados a corregir la sobrevaluación de la moneda y acelerar el desmantelamiento de los controles cambiarios", publicó Werner.
"Semejante estrategia aliviaría las presiones financieras inmediatas y al mismo tiempo retrasaría un apoyo significativo del FMI hasta que Argentina resuelva sus incertidumbres políticas y económicas", sostiene el economista mexicano.
Un banquero que conoce muy bien a Caputo dice que el enojo del ministro (ahora mucho más común verlo despotricar en redes sociales que antes) tiene como emisario directo al mexicano. "No lo puede ver. Son el agua y el aceite. Werner es un burócrata y Toto es un tipo que siempre hizo lo que quiso en las mesas de dinero donde trabajó. Además sabe que para ellos (los del Fondo) él es solo un trader que sabe hacerte ganar guita con un trade, pero no tiene una mirada de largo plazo de la economía. Con los resultados económicos que tuvo la gestión, eso cambió un poco. Pero tienen más respeto intelectual por (José Luis) Daza que por Caputo", contó la fuente.
Tampoco Caputo está cómodo con la expectativa de Wall Street. Varios bancos de inversión como JP Morgan o Bank of America creen que el deal puede traerle a la Argentina hasta US$ 20.000 millones. ¿Y si eso no sucede? El Gobierno siempre le bajó el precio al acuerdo con el Fondo pero los inversores están lanzados a que será un monto importante. El efecto decepción es más alto ya que está descontado un acuerdo con new money.
"En eso Toto es prudente y no filtra nada. A ellos les conviene ir de menor a mayor. Para que la caída del riesgo país sea más fuerte y comprima los spreads. Después si el deal deja sabor a poco, no va a pasar nada malo, pero va a dejar dudas con respecto al resto de los temas", explicó el mismo banquero con línea directa al team Caputo.
Lo cierto es que el acuerdo todavía no está y el mismo ministro se las ingenió para crear un "puente" de dólares si se demora. El monto del new money depende del telefonazo de Donald Trump.
Este miércoles fue confirmado por el Senado estadounidense su secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien tendrá que impartirle la orden al representante de EE.UU. en el Fondo para que acelera la gestión. Todo eso lleva tiempo.
Por eso Caputo "mató dos pájaros de un tiro" con la baja de retenciones (pedida por el sector) para que entren dólares hasta que Trump le ponga números al "amor" con Milei.