Con algunas operaciones que hicieron girar la cabeza de muchos, una consistente participación de Scott Bessent en el mercado local (se afirma que habría vendido nada menos que US$ 500 millones), el mercado cambiario argentino logró llegar con el dólar mayorista dentro de la banda cambiaria, cuando quedan apenas dos ruedas para la elección del domingo, y en una jornada en la que el BCRA no solo no vendió ni un dólar, sino que además pudo sumar reservas por US$ 31 millones.
El cambio de posición en algunos especuladores de alto rango determinó que por primera vez en muchas semanas se fueran para abajo todos los dólares futuros. Y la salida de los brokers que se empiezan a dar vuelta pareció iniciarse con una jugada del BNP Paribas, que había apostado fuerte contra el peso argentino, especulando que para el 27 de octubre estaría cerca de $1.800. Pero al ver la decidida defensa de Bessent, decidió cerrar su apuesta de antemano, para acortar pérdidas.
La movida que de alguna manera ofrece la posibilidad de que se dé vuelta, o por lo menos se frene, la gigantesca dolarización del mercado argentino tiene que ver con lo que pasará a partir del 27 de octubre. Sin que lo principal sea el resultado de la elección del domingo, mientras Luis Caputo ratificó que las bandas no se moverán, hay operaciones por unos US$ 8.000 millones apostadas a que para el 31 de octubre el dólar mayorista quebrará el techo de la banda.
Pero hay un elemento que estos apostadores no anticiparon: en las últimas semanas el Gobierno colocó US$ 5.000 millones en bonos cortos atados al dólar, y si suelta al mayorista este mes (y no en noviembre) perderá una ola de dinero, y deberá liberar una montaña de pesos que podrá retroalimentar todavía más la huida hacia el dólar.
Entonces, con el aval de un broker con altísima experiencia en manejo de monedas como Bessent, estos especuladores en corto -a apenas tres ruedas del escrutinio del domingo- deciden desensillar y hacer un stop loss en sus apuestas de corrida. Debe comprenderse, además, que Bessent es alumno dilecto de George Soros, el financista húngaro que durante el "black wednesday" del 16 de septiembre de 1992 le quebró la muñeca al Banco de Inglaterra, obligándolo a sacar a la libra del mecanismo europeo de tipos de cambio.
Habrá que ver si esta ebullición que por ahora está en la espuma de los especuladores de punta se contagia a los inversores y ahorristas en general. Pero, por lo menos este miércoles se tranquilizaron todos los dólares, incluso hubo bajas en los dólares financieros. En tanto que los bonos tuvieron un curioso comportamiento, con baja de los títulos en dólares, pero con subas para los títulos en pesos a tasa o los atados al CER, que les confirió en promedio una baja muy leve. Al tiempo que las acciones volvieron a tener una rueda aceptable, con leve suba para el Merval y ADR argentinos mixtos, en un Wall Street que volvió a resbalar.
Esto sucedió en medio de una ola de sucesos realmente llamativos. Presionado por versiones de filtración de información, el canciller Gerardo Werthein le presentó su renuncia al presidente Milei, y se afirma que hará lo mismo de manera inminente el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona. Hubo, además, altísima tensión en medio de la campaña, con la gente de Insfrán en Formosa atacando de manera violenta a la gente de LLA que busca promocionar su espacio.
Y, de manera inesperada, se dio además otro elemento desconcertante: como en este momento está empezando a usarse la boleta única, los punteros que antes repartían boletas ya no son necesarios, no hubo reparto de dinero para ellos y se concretó una masiva renuncia de fiscales en las mesas electorales del domingo.
Como dato positivo, mientras la oposición habla de economía estancada y de recesión, el Indec difundió que la actividad económica mejoró 0,3% en agosto contra julio, cortando dos meses seguidos con bajas, y que hasta agosto la economía argentina mantenía un avance anual del 2,4%: no es el 5% de aumento que se decía hasta abril, pero por lo menos es un signo de que el nuevo dólar que hay en este momento (subió 35% en los últimos seis meses, con poco pass through por ausencia de dinero en los bolsillos) permite avizorar una realidad diferente.
Todo este cambalache argentino sucede mientas en EE.UU. hay tensión a exactamente una semana de que la Fed decida si volverá a bajar su tasa de interés. Esperando eso, siguen bajando las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,6% anual a 1 año de plazo, 3,5% anual a 5 años, 3,9% anual a 10 años y 4,5% anual a 30 años. Y con eso de fondo, en el exterior el dólar subió 0,2% en Brasil y 0,1% en China, no cambió contra el franco suizo, la libra y el yen, y bajó 0,1% contra el euro y 0,2% en Chile.
Mientras tanto, en el mercado cambiario argentino, el dólar mayorista siguió entre bandas, con -como dijimos- algunos operadores dándose vuelta y determinando incluso bajas en los dólares financieros. Con el dólar oficial a $1.520,90, el BCRA no intervino este miércoles en el mercado de cambios y, al final del día, la autoridad monetaria pudo sumar reservas.
Con esa foto, el dólar oficial subió $2,16 hasta $1.520,90 y el blue subió $5 hasta $1.550, pero el Senebi bajó hasta $1.551,80, el MEP bajó hasta $1.588 y el contado con liqui bajó hasta $1.608. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue de 2% y la del CCL y el mayorista fue de 8%.
En títulos públicos, con una marcada diferencia entre lo que ocurrió con los papeles dolarizados y los que cotizan en pesos o atados al CER, con buen volumen, los bonos argentinos bajaron 0,1% promedio, con el riesgo país sostenido arriba de 1.000 puntos pese al respaldo de Bessent.
En papeles privados hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el S&P bajó 0,5%, el Dow perdió 0,7% y el Nasdaq retrocedió 0,9%. Mientras que la Bolsa de San Pablo subió 0,6% y la de México mejoró 0,9%.
En el mercado bursátil local, con $118.860 millones operados en acciones y $225.971 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 0,8%. Y los ADR argentinos mostraron subas del 1% al 10% para Bioceres, Macro, Galicia, Edenor, TGS y Pampa E; con bajas del 1% al 3% para Supervielle, Mercado Libre y Cresud.
Finalmente, en commodities, con Putin atacando nuevamente Ucrania después de que se suspendiera su reunión con Trump en Budapest, el petróleo subió 2,8%. Los metales preciosos estuvieron mixtos, con la onza de plata hacia arriba, pero el oro frenado. Los metales básicos también actuaron mixtos. En Chicago hubo mejoras tanto para el trigo como para el maíz y la soja. En Rosario, el maíz subió, pero el girasol cedió. Y, por último, hubo una nueva baja del 3,5% para el Bitcoin con descensos mayores en el resto de las criptomonedas, lo cual coloca a este panel en los mismos precios que tuvieron hace un año.

