El BCRA adquirió US$ 5.536 millones en lo que va de 2026, lo que representa, en promedio, el 20% del volumen diario operado (el objetivo estipulado inicialmente era del 5%). Comparado con años anteriores, se trata de un buen ritmo: en el primer trimestre se compró casi el doble que en 2025, 3,3 veces más que el promedio 2003-2023, aunque un 51% por debajo de 2024, cuando el pago de importaciones aún no estaba regularizado. "Sin embargo, la acumulación de reservas ha sido notablemente más modesta", advierte la consultora Invecq, de Esteban Domecq.
La razón principal por la cual las compras no se traducen en acumulación radica en que el Tesoro sigue sin acceso al mercado internacional de crédito y, por ende, debe cancelar sus vencimientos con divisas propias. En consecuencia, el BCRA le vendió US$ 3.658 millones en lo que va del año. A ello se suman pagos netos a organismos internacionales por US$ 1.700 millones y una caída en los encajes. En el caso de las reservas netas, el descenso obedece también al REPO concertado en enero, cuyo vencimiento es inferior a un año y, por tanto, se deduce en el cómputo de las reservas netas.
De todas formas, abril arrancó muy bien con el BCRA comprando más de US$ 1.000 millones. "Frente a este panorama, si bien el cambio de enfoque del BCRA en relación con 2025 es bienvenido —así como la aceleración en el ritmo de compras de abril—, el desafío central sigue siendo acumular reservas. Las RIN se ubican apenas en terreno positivo luego de varios meses en negativo; no obstante, bajo la metodología del FMI —que descuenta sus propios desembolsos y utiliza otras cotizaciones— el saldo ronda los US$ -15.500 millones", explica Invecq.
Hacia adelante, el escenario luce más incierto y complejo. Para la consultora donde también se desempeña Santiago Bulat, "la acumulación de reservas ha sido, hasta aquí, dependiente de la Cuenta Financiera, con dos fuentes principales: OOII y el sector privado vía Obligaciones Negociables (ON). Mientras la primera fuente luce relativamente asegurada, es la segunda la que no está garantizada: el flujo de ONs muestra señales claras de enfriamiento, y el contexto —tanto local como internacional— no ayuda".
En el plano externo, advierten, la escalada del conflicto en Medio Oriente deteriora las condiciones financieras globales y aleja la posibilidad de que Argentina retorne a los mercados internacionales de deuda en el corto plazo. "Su impacto inflacionario en Estados Unidos ya es perceptible, lo que torna cada vez menos probable un relajamiento monetario por parte de la Fed y encarece el costo del crédito para el país", sostiene.
Invecq afirma que en el plano local, la proximidad de las elecciones de 2027 complejiza la perspectiva de un ingreso de capitales por parte del sector público, y el perfil de vencimientos de ese año luce particularmente exigente: incluso en el escenario más favorable —refinanciamiento de OOII, renovación del tramo activado del swap con China, entre otros—, el Tesoro y el BCRA deberán afrontar compromisos por más de US$ 21.000 millones, dice la consultora.
"En este contexto, la colocación de ONs ha caído marcadamente: del pico de US$ 3.200 M en noviembre 2025, se derrumbó a apenas US$ 340 M en marzo 2026, el registro más bajo desde agosto 2024. El Gobierno apuesta a la Ley de Inocencia Fiscal, que busca atraer capitales privados y robustecer la Cuenta Financiera por esa vía. Sin embargo, los avances hasta el momento son escasos. Sin una recuperación sostenida del ingreso de divisas por esta cuenta, o un cambio que permita revertir el rojo de Cuenta Corriente, la acumulación de reservas seguirá siendo el eslabón más frágil del programa económico.

