Caputo negocia un préstamo bilateral para pagar la deuda y en Wall Street preguntan por la tolerancia social a la economía de Milei
El Gobierno, que se mostró exultante con el resultado del "Argentina Week" realizado en Nueva York, no pudo despejar las dudas que aún mantiene el mundo empresario y financiero sobre algunos aspectos de la gestión de Javier Milei. Una de las incógnitas es claramente un déficit de la gestión, mientras que la otra responde al "prontuario" argentino y un futuro incierto que no tiene respuesta ahora. Incluso, hubo más entusiasmo entre los inversores y empresarios de la economía real (de los sectores ganadores del modelo, obviamente) que de los financistas de Wall Street, que se fueron con la misma respuesta por parte de Luis Caputo cuando preguntaron si van a volver al mercado internacional de deuda: "No", dijo tajante el ministro de Economía.
Lo cierto es que el "Argentina Week" fue un evento "de argentinos para argentinos". De hecho, gran parte de la concurrencia era de empresarios, economistas, políticos y financistas locales y de extranjeros queriendo saber más de la Argentina. Las reuniones en el Consulado de Argentina en Nueva York eran netamente nutridas por argentinos, mientras que las desarrolladas en las oficinas del JP Morgan y el Bank of America "había un poco de todo".
"El tipo de afuera que tiene interés no viene a estos eventos. Van y se juntan con los funcionarios directamente. El evento era multitudinario, pero había mucha gente de segunda y terceras líneas", contó un banquero que estuvo en todos los días del evento.
"El evento en sí fue muy mediocre. Los discursos, las charlas, lo que se habló... Y como eran 90% argentinos, todos más o menos sabían de qué se trataba. Para mí tenía más marketing doméstico que otra cosa. Pero entre Milei puteando a los empresarios y lo de Adorni y el escándalo con su mujer y el avión, internamente tampoco le va a hacer demasiado marketing positivo. Igualmente todos los que fueron a este evento ya apoyaban al gobierno así que no tenían que convencer a nadie", agregó el banquero argentino desde Manhattan.
El Adorni-Gate fue parte de las charlas entre los empresarios que, curiosamente, no ven del todo mal que el Jefe de Gabinete haya subido a su pareja al avión presidencial. "Es una boludez. Pero el problema es que venden una superioridad moral que ellos mismos no tienen. Deberían dejarse de joder con eso", refunfuñó un empresario que, como la mayoría de los que fueron, es oficialista. "No cambia nada esto. Pero se viró el eje mediático que podría haberse enfocado en el interés que había por varios sectores de la economía a un tema menor como el de Adorni. Fue una picardía", agregó el mismo empresario.
Hubo una divisoria de aguas notable entre los inversores que estuvieron: los que fueron a codearse con empresas de la economía real pudieron sacarle más jugo al evento mientras que los que fueron por la expectativa de algún deal con los bonos de Caputo, se fueron decepcionados. El team económico insistió en que se van a financiar con los dólares locales y que posiblemente se van a financiar con alguna línea bilateral de algún gobierno o una especie de bono sindicado. "No venimos a pedirle plata a Wall Street", reiteraron.
De hecho, en los eventos organizados por los bancos de Wall Street circuló el rumor (muy fuerte) de que Caputo anunciaría en breve esta línea de financiamiento que sería a cinco años de plazo y obviamente en dólares. Sería un préstamo bilateral con un pool de países. Eso es lo que instalaron los funcionarios de Economía y del Banco Central que formaron parte de la comitiva.
Y los hombres de Caputo también se llevaron un feedback por parte de los inversores de Wall Street que explica, en parte, por qué no habrá emisión internacional: hay cada vez más cautela con los activos argentinos. "Parecen más entusiasmados los inversores de la economía real que los financieros. Igual ellos pueden sonar muy entusiasmados pero el plan de esa gente lo ejecutan en un horizonte más largo. No es que estén entusiasmados y el mes que viene compran una empresa o invierten millones. Pero sonaban más entusiasmados con las grandes oportunidades que supuestamente hay en energía, en minería, en agro, en varios sectores en Argentina. O sea, había una diferencia bastante marcada entre la economía real y Wall Street", contó otro banquero argentino desde la Gran Manzana.
La duda casi central, que por ahora no pesa tanto en la toma de decisiones (porque no hay un aluvión de extranjeros invirtiendo en el país), pero que mantiene el interrogante abierto, es la situación social y política (para el 2027) en la Argentina.
"Hay varias preguntas que tienen que ver con cómo está el humor social y cuánto está impactando en el humor social este no dinamismo que la economía tiene. Preguntan si está cayendo o no el apoyo al presidente", afirmó Alejandro Catterberg, de Poliarquía, que estuvo en Manhattan para el evento oficial.
El politólogo advierte que todavía no hay una caída en el apoyo a Milei, pero que los inversores dudan "sobre el nivel de compromiso o no de los sectores sociales que apoyan al gobierno, si se mantienen o no".
"Esa es una variable que obviamente siguen porque están los inversores siempre midiendo el pulso de la sustentabilidad social del cambio y del proyecto", advierte.
Y la otra pregunta frecuente en Wall Street es si puede haber conflictividad política con los que hoy son los aliados circunstanciales del Gobierno pero que pueden no serlo de cara al 2027. "La pregunta es si el Gobierno puede avanzar con las transformaciones y en qué momento empieza o escala la conflictividad política, ya sea por ambiciones, competencia electoral, falta de acuerdos o lo que sea. Algo que se traslada rápidamente en una mayor volatilidad y mayor incertidumbre y ahí todo se empieza a complicar", dice Catterberg.
Incluso varios inversores buscaron hablar específicamente a los gobernadores para responder a ese interrogante sobre la gobernabilidad. No hubo ningún mensaje contundente, ni para un lado ni para el otro.
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