Panorama

Bessent no aparece y la dolarización se profundiza

Ahorristas e inversores creen que la ayuda de EE.UU. quizás no llegue si Milei no gana la elección. Entonces, convencidos de que el 27 de octubre se iniciará una nueva política cambiaria, volvieron a lanzarse a la compra de dólares, con el CCL ya superando nuevamente el techo de la banda. En títulos el día no estuvo tan mal. La Bolsa y los ADR lograron el empate. Pero los bonos siguen flojos, el riesgo país subió y ya está más alto que antes que el guiño de Bessent y Trump.
Scott Bessent y Javier Milei
Luis Varela 29-09-2025
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Lentamente, como si no pudiéramos salir del pantano en el que nos encontramos, el mercado argentino volvió a caer en la misma problemática que había antes de que Luis Caputo sacara el conejo de la retención 0% que duró tres días y de la notable ayuda de EE.UU., que por ahora es solo de palabra, sin que llegue al país ni un solo dólar desde Washington.

De ese modo, este lunes se vivió a vivir otra rueda compleja, en la que hubo una serie de componentes que fueron menos negativos que lo imaginado por los ahorristas, pero que llevaron a una nueva presión alcista para todos los dólares, en un día en el que el BCRA perdió reservas por realizar pagos de deuda a organismos (mientras el Tesoro compró US$ 500 millones). Y, mientras las tasas de interés volvieron a achicar levemente, las acciones apenas se defendieron y los bonos siguen sin fuerza, por lo que el riesgo país volvió a subir, alejándonos cada día más del crédito voluntario internacional que Argentina tanto necesita.

De movida, en el arranque de los negocios, había expectativa de que entre hoy y mañana los exportadores terminarían liquidando los US$ 2.600 millones que les quedaban (de los US$ 7.000 millones que permitió el cupo de retención 0). Pero con el correr del día, mientras se informaba que el Tesoro lograba comprar este lunes US$ 500 millones, adelantando que este martes comprará todavía más dólares, el Gobierno tuvo que pagar vencimientos de deuda con el Club de París y otros organismos y, en definitiva, en el balance del día el BCRA terminó perdiendo US$ 116 millones.

Entre ahorristas e inversores hay mucha inquietud porque ven que el secretario del Tesoro de EE.UU. Scott Bessent se deshizo en elogios y en apoyo a Argentina, pero siempre y cuando Milei gane la elección del 26 de octubre próximo, es decir dentro de 630 horas. Y hasta ese momento -si no hay nuevos anuncios- el Gobierno tendrá que enfrentar esta desconfianza, con inversores haciendo rulos (compra de dólares en el oficial y vendiéndolos en los financieros) o purés (compra en el oficial, venta en el blue, y vuelta a depositar los pesos en el banco para volver a comprar nuevamente en el oficial).

Esta jugada tiene sus límites ya que los depósitos en pesos vía ventanilla permiten cantidades limitadas, lo cual deja a las empresas fuera de este circuito. Pero todo este movimiento, más la sensación de que no hay chance de que se llegue a la elección sin enfrentar otro ahogo parecido al que el Gobierno vivió antes de la promesa de ayuda de Trump (con venta de US$ 1.100 millones del BCRA en tres días), empujó a todos los dólares, al punto que el contado con liquidación ya está cotizando por encima del tope de la banda cambiaria.

En títulos argentinos, tanto públicos como privados, la situación no fue tan negativa como la cambiaria. Las acciones aguantaron bastante bien y los bonos retrocedieron algo, haciendo subir el riesgo país en otras 66 unidades, hasta 1124 puntos básicos, es decir el mismo nivel que había antes de que Trump y Bessent le entregaran el apoyo explícito a Milei. Y, para peor, la Universidad Di Tella indicó que la imagen del Gobierno sigue retrocediendo.

Hubo, si dos datos ciertamente positivos. Por un lado, las consultoras terminan septiembre estimando una inflación mensual del orden del 2,1%, por lo que se cumple que el pass through de la suba del dólar a la suba de los precios es ciertamente reducido: el ahogo de los bolsillos restringe las compras y las empresas no pueden subir sus precios. Y otro elemento que por ahora funcionó bien fue un nuevo retroceso en las tasas de interés: los bancos pagaron 37% anual por plata chica en plazos fijos y 49,6% por plata grande, desde el escandaloso 90% que hubo a fines de agosto.

En suma, la situación actual parece decir que la presión sobre el dólar irá in crescendo, con los ahorristas dolarizándose a medida que se acerque la elección. Eso hará que el dólar mayorista (este lunes en $1.360) vuelva a acercarse al techo de la banda y que -ya sin liquidaciones del campo, donde hay mucho enojo- el Tesoro y el BCRA van a tener que volver a vender dólares, con el riesgo de que las ventas sean muy importantes y que muchos de los que tienen plazos fijos en los bancos se asusten, y decidan sumarse a la corrida.

Mientras tanto, en EE.UU. la Fed parece ir encaminándose a confirmar que en octubre habrá una nueva baja en su tasa base, de 4,25 a 4% anual y con eso retomaron bajas las tasas largas de EE.UU.: se pagó 3,6% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,7% anual a 30 años. Y, en base a eso, en el exterior el dólar subió 0,7% en Chile, no cambió en México y Suiza y bajó 0,2% contra el euro, la libra y el yuan, 0,4% en Brasil y 0,6% en Japón.

El mercado cambiario local se fue pareciendo a una olla que está empezando a levantar hervor. 

Así, contando los porotos, los ahorristas e inversores sienten que esta situación no llega al 26 de octubre y la presión sobre todos los dólares volvió a sentirse. El dólar oficial subió $14,03 hasta $1.378,76, el blue subió $15 hasta $1.430, el Senebi subió $18,52  hasta $1.389,97, el MEP subió $15,21 hasta $1.453,46 y el contado con liqui saltó $22,48 hasta $1.494,10. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue de 3,7% y la del CCL con el mayorista fue de 9,8%.

En títulos públicos, como el Gobierno sigue pagando deudas con superávit, hubo una realidad híper selectiva y, con menos negocios, los bonos argentinos bajaron 0,1%, por lo que el riesgo país subió 66 unidades, hasta 1.124 puntos básicos, desde los 900 puntos a los que había descendido cuando Bessent le entregaba el premio a Milei en Nueva York.

En papeles privados, como se espera que la Fed baje su tasa, la Bolsa de Nueva York tuvo otra rueda en verde: el Dow subió 0,1%, el S&P avanzó 0,3% y el Nasdaq mejoró 0,5%. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 0,6% y la de México subió 0,5%. Y al mercado local no le fue tan mal: con $51.227 millones operados en acciones y $134.730 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires subió 0,1%. Y los ADR argentinos mostraron subas del 1% al 2% para Bioceres, IRSA y Mercado Libre, con bajas del 1% al 4% para Central Puerto, YPF, Edenor, TGS, Pampa E, Macro, Supervielle, Loma Negra y Telecom.

Finalmente, en commodities, sobresalió una fuerte caída del 3,4% para el petróleo (con la Opep+ preparándose para una mayor apertura de canillas). El ambiente no es para nada tranquilo y los inversores conservadores siguen tomando posiciones en metales preciosos, que siguen subiendo sin parar. Los metales básicos también actuaron para arriba, con el cobre alcanzando un máximo histórico por problemas en dos minas grandes que extraen ese mineral. En granos, Chicago tuvo bajas en casi todos los granos, con el trigo aguantando mejor. En Rosario, tras la retención 0 que duró tres días y fue aprovechada sólo por exportadores, la soja pudo subir, pero luego hubo bajas para el maíz, el trigo y el sorgo. Y, de manera inesperada, hubo un salto del 4,1% para el Bitcoin con mejoras menores para el resto de las criptomonedas.

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