La petrolera YPF dio este viernes un nuevo paso hacia su ambicioso objetivo de convertir a la Argentina en un jugador clave del mercado global de gas natural licuado (GNL).
Horacio Marín, presidente y CEO de la compañía, firmó en Buenos Aires un acuerdo de ingeniería final (FEED) con Claudio Descalzi, CEO de la italiana ENI, para avanzar en el desarrollo conjunto de una terminal flotante de licuefacción (FLNG) de gran escala.
El acuerdo se considera la antesala de la decisión final de inversión (FID), el paso que podría activar la mayor inversión privada en la historia del país.
El proyecto forma parte del Plan Argentina LNG, una iniciativa liderada por YPF que contempla la construcción de tres terminales flotantes con una capacidad total de hasta 18 millones de toneladas por año (MTPA), equivalentes a 81 millones de metros cúbicos diarios de gas, cerca del 30% de la producción actual del país.

Un salto tecnológico, flexible y competitivo
La estrategia inicial contemplaba una planta terrestre, pero la volatilidad del mercado global y la necesidad de tiempos más ágiles motivaron a las empresas a optar por terminales flotantes, que reducen costos y aceleran la entrada al mercado. Cada barco requeriría una inversión de unos US$ 3.000 millones y una ejecución estimada de 46 meses.
El diseño en estudio con ENI sería el mayor del mundo en su tipo. Con capacidad para 6 MTPA, duplicaría a los buques más grandes actualmente en operación y requeriría ser remolcado desde su origen hasta la costa argentina, sin motor propio. El trayecto desde China hasta el Golfo San Matías, en Río Negro, insumiría unos seis meses.
El mercado de FLNG todavía es incipiente: solo ocho unidades operan en todo el mundo, lo que convierte al proyecto argentino en una apuesta audaz en un momento de demanda creciente, impulsada por la transición energética, el crecimiento asiático y el boom de consumo energético de los data centers.
Alianzas estratégicas en marcha
Mientras YPF negocia dos barcos con ENI, también avanza con Shell en el desarrollo de otro, totalizando tres unidades. Las conversaciones se centran en definir los términos con los principales proveedores tecnológicos: la china Wison New Energies (que ya operó en Argentina con el buque Tango FLNG) y la surcoreana Samsung.
La proyección de exportación es ambiciosa: hasta US$ 20.000 millones anuales en ventas de GNL. Para lograr competitividad, se busca alcanzar un precio de exportación (FOB) de US$ 7 por millón de BTU, cifra viable gracias al bajo costo de producción del gas de Vaca Muerta, especialmente del gas asociado al petróleo.
Con recursos probados en Vaca Muerta y una estrategia flexible, Argentina se posiciona para ingresar al mercado global de GNL en 2027, con la llegada de los primeros buques licuefactores. Estos serán operados por la firma Southern Energy, integrada por YPF (25%), Pan American Energy (30%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar LNG (10%).