La venta de Manantiales Behr por parte de YPF trasciende una simple operación de portafolio y se convierte en un hito relevante para la industria petrolera argentina.
De acuerdo con un informe publicado por la consultora Gto GEnergy, en una cuenca caracterizada por el declino natural de sus yacimientos maduros, el activo ha demostrado que la madurez geológica no implica perdida productiva cuando existe continuidad técnica, inversión y una estrategia de recuperación mejorada bien ejecutada.
Gerardo Tenerini, especialista en Oil & Gas, considera que por su escala, la operación resulta trascendental para todos los actores de la industria.
Para la provincia del Chubut, implica la continuidad de uno de sus principales activos estructurales, responsable de aproximadamente el 21% de la producción provincial, con ingresos del orden de los U$S 60 millones anuales en regalías y más de U$S 550 millones en ventas de crudo, sosteniendo empleo, actividad de servicios y estabilidad fiscal.

"Para el convencional argentino, representa uno de los pocos casos de crecimiento productivo sostenido en la última década dentro de la CGSJ, evidenciando el impacto real que pueden tener los proyectos de EOR", sostiene Tenerini.
Para Pecom, la incorporación del campo implica un salto de escala inmediato, superando los 30 kbbl/d, concentrando cerca del 33% de la producción de Chubut y aproximadamente el 4% del petróleo argentino, lo que la posiciona dentro del top five de operadores del país.
Más allá del volumen, Manantiales Behr se destaca como uno de los campos maduros más eficientes de Argentina. Su proyecto de EOR se ubica entre los más relevantes de América y dentro del grupo de referencia a nivel global.
"El volumen de agua que debe manejarse para producir petróleo —variable directamente vinculada a costos, energía y complejidad operativa— se mantiene entre los más bajos de la cuenca, reflejando un campo maduro pero técnicamente controlado", explican desde la consultora.
Y agregan que "el activo cuenta además con infraestructura que trasciende la de un campo convencional: un sistema propio de tratamiento y comercialización de crudo, nueve plantas de inyección de polímeros, más de 1.500 pozos perforados y una escala productiva que lo posiciona dentro del top ten nacional".
En este contexto, Tenerini señala que "Manantiales Behr deja de ser únicamente un campo petrolero. Su integración operativa, la magnitud de su infraestructura y la diversificación energética asociada —incluyendo generación eólica— lo convierten en un sistema energético completo a escala, capaz de sostener producción, actividad económica y desarrollo tecnológico en una cuenca madura".