Durante el Forum de Energía organizado por LIDE Argentina, el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Guido Lavalle, analizó el fenómeno de los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), una de las tendencias más discutidas en el ámbito energético global.
Según Lavalle, ya existen 127 diseños de SMR en desarrollo en el mundo, lo que demuestra el creciente interés por esta tecnología. Sin embargo, el ingeniero fue claro: "La pregunta no es solo si existen, sino si son económicamente viables".
Los SMR, que generan hasta 300 MW eléctricos, son promocionados como una alternativa flexible y segura frente a las grandes centrales nucleares. Lavalle explicó que estos sistemas no son una novedad, ya que la modularidad se practica hace más de 50 años, pero sí representan una posible transformación productiva y tecnológica en la industria nuclear.
La clave está en reducir los costos de construcción mediante la fabricación en serie y la menor necesidad de obra civil.

Desafíos de escala y financiamiento
"¿Cómo compito con reactores de 1700 MW si mis SMR tienen mayores costos fijos por unidad de energía?", planteó Lavalle. Los reactores más pequeños enfrentan una desventaja por la pérdida de economías de escala, ya que consumen proporcionalmente más combustible y presentan mayores costos unitarios de inversión.
A modo de ejemplo, mencionó que los costos estimados en Argentina para nuevas centrales nucleares rondan los US$ 4.000 a 5.000 por kW instalado, cifra que debe competir con otras fuentes como los ciclos combinados de gas natural.
En ese sentido, destacó el caso del CAREM, el primer SMR que se construye en Argentina, como referencia clave para evaluar la competitividad futura de estos sistemas. Según Lavalle, los reactores de 100 MW eléctricos o más pueden ser competitivos, pero aún persisten dudas sobre si la industria está preparada para cumplir con los tiempos de obra y montaje rápido que prometen los SMR.
Urgencia para Argentina y dilemas geopolíticos
Lavalle fue enfático al reconocer que Argentina debe acelerar su participación si quiere formar parte de este nuevo mercado global. "Si hay 127 proyectos en marcha, no podemos quedarnos afuera", advirtió. Además, señaló que el crecimiento esperado en la demanda de uranio podría reactivar la minería local del mineral, cuyo precio se ha multiplicado y pone fin a la era del "uranio barato".
Sobre el financiamiento, apuntó que tanto organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID ya han empezado a financiar proyectos nucleares. A eso se suma el creciente interés de inversores privados que apuestan por esta tecnología, con la condición de que demuestre sustentabilidad económica. "La energía nuclear ya no se justifica solo por ser estratégica; hoy debe ser competitiva o no será", cerró.