Abastecimiento energético

A contrarreloj por el frío: Argentina suma barcos de GNL y prepara una millonaria compra de gas

Enarsa lanzó una licitación para sumar siete cargamentos en agosto. Las importaciones de este año llegarían a 28 buques, con precios más altos por el escenario internacional.

Durante años, el GNL funcionó como una herramienta de respaldo para cubrir los picos estacionales de consumo,
Durante años, el GNL funcionó como una herramienta de respaldo para cubrir los picos estacionales de consumo, (Archivo)
29 junio de 2026

En medio de una nueva ola de frío que disparó el consumo de gas y puso bajo presión al sistema energético, el Gobierno avanzó con una nueva compra de Gas Natural Licuado (GNL) para garantizar el abastecimiento durante el invierno. Enarsa lanzó una compulsa para adquirir siete cargamentos que llegarán en agosto, con lo que las importaciones previstas para este año alcanzarían los 28 buques.

La decisión se tomó luego de que las bajas temperaturas elevaran la demanda residencial y obligaran a aplicar restricciones puntuales al suministro de GNC en algunas zonas, como ocurrió en La Plata. El objetivo oficial es reforzar la oferta de gas durante los períodos de mayor consumo y evitar cortes que afecten a usuarios residenciales, industrias y centrales eléctricas.

Entre las compañías que presentaron ofertas para abastecer al país figuran Trafigura, Petrochina, TotalEnergies, BP y Vitol. La adjudicación final dependerá de la demanda interna y del interés de compradores locales en asumir el costo del gas importado.



Según el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA), los volúmenes serán subastados en tres etapas: una primera destinada a la demanda prioritaria, una segunda para industrias y una tercera para generadores, comercializadores y Cammesa.

Con esta nueva operación, Enarsa alcanzaría un volumen de importación similar al del año pasado, aunque con un costo mayor. Los últimos cargamentos se ubicaron cerca de los US$18 por millón de BTU, alrededor de un 50% por encima de los valores registrados en 2025.

El aumento de precios internacionales responde, entre otros factores, a la mayor tensión en los mercados energéticos globales vinculada al conflicto en Medio Oriente, que impactó sobre las cotizaciones y la disponibilidad de cargamentos.



La cuenta energética también refleja el impacto económico: durante 2025 Enarsa destinó cerca de US$ 700 millones a la compra de GNL, mientras que las proyecciones para este invierno anticipan un gasto que podría superar los US$ 1.100 millones.

El Gobierno busca modificar el esquema utilizado hasta ahora para la importación del gas, con el objetivo de reducir subsidios sobre la diferencia entre el precio internacional del GNL y el valor que pagan los usuarios locales. Por ese motivo, la Secretaría de Energía definió que las ofertas recibidas sean volcadas al Mercado Electrónico del Gas y avancen únicamente si existen compradores dispuestos a cubrir el costo.

El gas natural licuado (LNG) ha cobrado un papel central en la geopolítica energética global y Argentina quiere ser parte de ese proceso. - (Archivo)
Con esta nueva operación, Enarsa alcanzaría un volumen de importación similar al del año pasado, aunque con un costo mayor.



La medida generó tensiones con sectores industriales, que cuestionaron especialmente los costos asociados a la regasificación y al traslado del gas importado. En los últimos meses, algunas empresas reclamaron cambios en el esquema para evitar impactos sobre sus costos de producción.

La demanda residencial, que mantiene tarifas reguladas, absorberá posteriormente parte del costo adicional del gas importado mediante el mecanismo de Diferencias Diarias Acumuladas (DDA), una herramienta que permite trasladar ajustes de costos del sistema.

La importación de GNL comenzó a ocupar un rol central en la matriz energética argentina durante los períodos de mayor crecimiento de la demanda y ante las limitaciones de producción interna. Desde 2008, el país incorporó cargamentos internacionales para complementar la oferta local de gas durante los meses de invierno.



Durante años, el GNL funcionó como una herramienta de respaldo para cubrir los picos estacionales de consumo, especialmente cuando la producción doméstica no alcanzaba para abastecer hogares, industrias y generación eléctrica. Las compras fueron administradas principalmente por Enarsa mediante contratos con proveedores internacionales.

El escenario energético comenzó a cambiar con el crecimiento de Vaca Muerta, que permitió aumentar la producción de gas no convencional y reducir parcialmente la necesidad de importaciones. Sin embargo, las limitaciones de infraestructura de transporte y la fuerte demanda invernal mantienen al GNL como un recurso estratégico para garantizar el abastecimiento en los meses más exigentes.

Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar