Por Nicolás Arceo y Lara Bersten de Economía & Energia
El desarrollo de la producción de Oil & Gas no convencional a lo largo de la última década permitió revertir de forma estructural el déficit de la balanza comercial sectorial, que acumuló un déficit de más de U$S 35.000 millones entre 2011 y 2022.
A lo largo de los últimos años, la expansión de la producción de shale oil y shale gas permitió expandir las exportaciones, fundamentalmente de crudo, y simultáneamente disminuir las importaciones de gas natural y combustibles líquidos.
En los primeros 10 meses de 2024, la producción de shale oil promedió los 379 kbbl/día, un 27% más que en idéntico período del año pasado, en tanto que la producción de shale gas alcanzó los 71 MMm3/día, un 22% más que el año anterior. De esta forma, la expansión de la producción no convencional permitió compensar el declino de los yacimientos convencionales, disminuir importaciones y aumentar sensiblemente los saldos exportables.
En este contexto, la balanza comercial energética alcanzó un superávit de U$S 4.302 millones durante los primeros diez meses de 2024, el valor más elevado en más de una década. Dicho resultado obedeció al aumento que registraron las exportaciones de petróleo que promediaron los 183 kbbl/d, volumen que no se alcanzaba desde el año 2004, y a la abrupta disminución que registraron las importaciones (se redujeron en casi un 50%), producto de la ampliación de la capacidad de transporte de gas natural desde la cuenca Neuquina y la contracción que experimentaron los precios internacionales.
El año 2024 terminará seguramente con un superávit en la balanza comercial energética superior a los U$S 5.400 millones quebrando más de una década de un déficit comercial de carácter estructural, que agudizó la restricción externa que afectó históricamente a la economía argentina.
Por primera vez desde finales de la década de 1990, el sector energético se constituirá nuevamente en un vector central en la expansión de las exportaciones de nuestro país. A la vez, que la ampliación de la capacidad de evacuación de gas natural desde la cuenca Neuquina permitirá mantener un relativamente bajo nivel de importaciones a lo largo de los próximos años.
De esta forma, el sector pasó de ser un obstáculo para alcanzar la estabilización macroeconómica a convertirse en un actor relevante en la generación de divisas a lo largo de los próximos años.
Se debe destacar, que la ampliación de la capacidad de evacuación de crudo desde la cuenca Neuquina, supondrá la posibilidad de incrementar aún más las exportaciones de petróleo durante el próximo año. A la vez, que el incremento progresivo de las exportaciones a través del Oleoducto Trasandino (OTASA) potenciará aún más el crecimiento de la producción no convencional en la cuenca Neuquina.
De no verificarse una contracción significativa en el precio de los hidrocarburos en el mercado internacional a lo largo del próximo año, el aumento de las exportaciones de crudo seguramente permitirá alcanzar un superávit comercial superior a los U$S 7.500 millones.
En síntesis, tras más de una década de un déficit persistente en el saldo comercial sectorial, la expansión de la producción hidrocarburífera y, con ello, de las exportaciones contribuirá a la mitigación de la restricción externa que enfrentó históricamente la economía argentina.