Vaca Muerta podría transformarse en el gran motor de divisas de la Argentina. Así lo revela un estudio del Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG), presentado en la AOG Expo 2025 por Daniel Dreizzen, presidente de la Comisión de Análisis Económico y Planeamiento del IAPG y Managing Director de Aleph Energy, junto a Milagros Piaggio y Aniko Fushimi, especialistas de la misma consultora.
Según las proyecciones, la producción de la cuenca neuquina saltará de los actuales 800.000 barriles equivalentes diarios a entre 1,3 y 1,5 millones de barriles por día en 2029, generando hasta US$ 40.000 millones anuales en exportaciones.
Mano de obra y logística: los grandes cuellos de botella
El desarrollo requerirá entre 30.000 y 43.000 nuevos trabajadores, con un acumulado de hasta 518 millones de horas-hombre. Esto implica un incremento del 60% respecto del empleo actual en la industria del gas y petróleo.
La logística será crítica: se prevén entre 9 y 11 millones de viajes en camión para trasladar agua, áridos, químicos, combustibles y equipos. El impacto sobre rutas e infraestructura será decisivo, al punto que los expositores advirtieron que este aspecto puede convertirse en un cuello de botella estructural.
Nuevas plantas y proveedores bajo presión
El estudio estima la construcción de hasta 26 plantas de tratamiento de crudo hacia 2040, con un pico de 5 a 6 instalaciones simultáneas en 2029. Esto implicará grandes obras civiles, acero, hormigón y empleo especializado.
Actualmente, las 37 principales operadoras de oil & gas son abastecidas por casi 10.000 firmas proveedoras, en su mayoría pymes (78%). Entre 2019 y 2021 facturaron en promedio US$ 4.000 millones anuales, pero el crecimiento proyectado demandará una expansión de escala y capacidad de respuesta inédita.
Condiciones macro y regulatorias: el factor decisivo
Más allá de la infraestructura y la capacidad técnica, los autores remarcaron que el futuro de Vaca Muerta dependerá de condiciones macroeconómicas estables y de regímenes regulatorios competitivos, como el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), clave para atraer capital internacional.
En palabras del informe, se trata de consolidar a la cuenca neuquina como un "motor estructural de divisas y desarrollo" para la Argentina, siempre y cuando se eviten los cuellos de botella y se brinden las reglas de juego adecuadas.